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lunes, 27 de marzo de 2017

Play It, Sam: Conclusiones de los 8vos de Champions.

Este artículo es de la autoría de Samuel López, como todos en esta categoría. Como podrán ver, la comenzó luego del cierre de los octavos de Champions, pero no pudimos publicarla hasta este momento. Esperamos que les guste.

Esta nota la empiezo alrededor de unos 5 minutos de terminar de ver el partido del Mónaco contra al Manchester City y decidí que sería un momento perfecto para volver a deleitarlos con otra de mis escrituras.


Estoy seguro que muchos esperarán que hable del famoso Barca-PSG pero quisiera dejar eso para el final, por lo que empezaremos por lo más sencillo de explicar, como es el Arsenal-Bayern: casi todos sabíamos que el Bayern iba a ganar, pero no esperábamos dos partidos con esa cantidad de goles; muchos dicen que es culpa de Wenger en su totalidad, pero el plantel tiene gran parte de esa culpa y se nota que muchos nos quieren estar ahí o solo quieren que Wenger se vaya. Creo que los únicos que le ponen garra al asunto son Alexis, Oxlade-Chamberlain y Bellerin; en mi opinión Wenger ya logró lo suyo, nadie le quitará el mérito de haber logrado completar una temporada estando invictos, pero como dice el meme: “El futuro es hoy, viejo”. Sobre el Bayern, actualmente son mis favoritos para ganar la copa; Lewa anda en modo dios, Vidal es el mejor “box to box” del mundo, Javi Martinez está hecho una roca en la defensa, y como siempre, Carletto haciendo un excelente trabajo.

El Porto-Juve fue un enfrentamiento de dos leyendas en un partido que muchos veían desequilibrado: una Juve siendo liderada por el goleador Higuain y “La Joya” Dybala siendo defendida por, en mi humilde opinión, la línea defensiva más ruda del mundo contra el gigante portugués donde “El Santo” juega luego de su muy controversial ida del Real Madrid en la cual se veía ver un resultado parecido al actual. Un partido, además, muy especial para muchos ya que se volverían a enfrentar los 2 mejores porteros de los últimos 10 años.

El Manchester City contra el actual líder en la Ligue 1, el Mónaco, fue un partido muy interesante y más equilibrado de lo esperado. Liderado por un recuperado Falcao y una manada de jóvenes prospectos, fueron derrotados en su primer encuentro por goles del Kun y los 3 jóvenes prometedores de tal equipo: Sterling, Sané y Stones. El partido de vuelta definitivamente fue uno de los mejores partidos de este año, demostrando el poder de esos muchachos -algunos incluso menores que yo- demostrando un claro nivel de promesa futura; Bakayoko es tan tanque que si utilizas el cheat “PANZER” en GTA San Andreas aparece él, Fabinho es un gran lateral transformado en un tremendo volante 5, y Mbappé tiene todo para ser un digno sucesor a Thierry Henry.


El Borussia Dortmund de Thomas Tüchel se llevó una gran sorpresa en el partido de ida debido al muy suertudo gol de “Mitrogol” del Benfica, pero esa misma suerte no volvería en el partido de vuelta donde Aubameyang anotó un hat trick y el próximo “Capitán América”, Pulisic, también anotaría un tanto. Este último fue un partido que muchos tenían total seguridad que ganaría el Dortmund pero no con un resultado de semejante magnitud y dominancia.

El gol de Casemiro ante el Napoli de Hamsik fue una bestialidad, debo empezar con esa anotación, es necesario. El Real de Harry Potter está acostumbrado a esta clase de victorias donde controlan todo el juego, siendo capaces de manejos ambos enfrentamientos gracias a un Ramos en modo Dios, la espina dorsal conocida como Modric y obviamente, Cristiano. Personalmente esperaba más participación de Mertens e Insigne, aunque, bueno, el belga participó de una no muy buena manera (si, el autogol).

El enfrentamiento del Atletico de Madrid con el Bayer Leverkusen fue bastante bipolar: el partido de ida fue un partidazo con un total de 6 goles y muy activo, mientras que el partido de vuelta en el Vicente Calderón fue un poco más aburrido que el anterior debido en parte a la escasez de goles; aunque cabe resaltar la triple parada de Jan Oblak ante Chicharito.

Leicester City dio un gran giro luego de la ida de Ranieri; lo ha demostrado en liga ganándole al Liverpool y al West Ham (si, llevo varios días escribiendo esto, he estado saliendo más a menudo) y lo demostró en Champions ganándole al Sevilla de Jorge Sampaoli en dos partidazos donde lo más resaltante fueron los dos penales atajados por Kasper Schmeichel, hijo del legendario Peter, como todos ya saben. Esperanzas se ven en el Leicester, que quieren volver a ganarse el respeto que cosecharon el año pasado.


Dejamos para el final al enfrentamiento más aclamado y famoso de todos: el Barcelona-PSG. Recuerdo que en el partido de ida tuve que salir dejando el partido en 0-2 por parte del PSG y al volver y revisar en la internet noto que ganaron 4 a 0 al mismísimo Barcelona. Madridistas se burlaban debido a esto, casi todos los hacían y no muchos creían en la remontada; por mi parte no creía pero tenía un poco de esperanzas, digo, tienen al mejor futbolista del mundo, eso te da un poco de esperanzas, ¿no? Bueno, llega el partido de ida y lo empiezo a ver, peeeeero… Al anotar Cavani decido cambiar el canal y ver el partido del Dortmund. Cuando termina el partido voy a revisar el internet, ¿y con qué me encuentro? ¡6-1 por parte del Barcelona! Videos, imágenes, memes, de todo pude ver en Facebook ese día, pero por mi estupidez no vi los otros goles y decido buscar en Youtube… Amé ese gol de tiro libre de Neymar y su asistencia a Roberto fue excelente. Como cosa extraña, los reflectores siguieron a Messi pero el protagonista de esa noche fue Neymar.

¡Espero y aspiro que los cuartos de final nos traigan más sorpresas! Ya los partidos se sortearon y dio un resultado balanceado que muchos lo ven perfecto. ¿El partido que más espero con ansias? El Atletico-Leicester porque siento que nos mostraran algo increíble.

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viernes, 16 de diciembre de 2016

Así lo veo, Ken: Análisis de los 8vos de Champions

“Pero la verdad de todas las predicciones siempre está en tus manos.”
-          Iron Maiden, Die With Your Boots On.

Los octavos de la UEFA Champions League ya han sido sorteados y un servidor los espera de manera casi religiosa, como todos los años. A pesar de que el torneo internacional, a mi criterio, ha perdido suspenso y emoción por el hecho de que casi todos los años vemos a la trinidad Bayern-Madrid-Barcelona en las semifinales, con ellos repartiéndose el título desde el 2013, aún me emociono al ver estos partidos. La UEFA Champions League es, probablemente, el torneo más competitivo de este deporte y ver a una infinidad de cracks enfrentándose, por más predecible que puedan ser los resultados, todavía ostenta un cierto grado de encanto. O tal vez simplemente me he acostumbrado, ¿verdad? Preguntas, preguntas.

Así que en esta ocasión, para celebrar mi regreso a la actividad blogger, he decidido ofrecer un análisis conciso de todos los partidos y opinar sobre cuáles equipos veo mejor preparados para pasar. ¿Empezamos? Empezamos.

Manchester City – Mónaco:

Leí por Twitter a algunos hinchas del Manchester City sintiéndose bastante felices por tener a los monegascos como sus rivales, pero la realidad es que la confianza puede ser algo muy malo para los ingleses. Protagonistas en una ocasión en nuestro blog, los galos han sabido erigirse en esta campaña como el equipo más goleador en las grandes ligas europeas con más de cincuenta (sí, leyeron bien) goles en poco más de una quincena de partidos ligueros, promediando tres anotaciones por partido. Muchas personas hablan de Radamel Falcao como su principal figura –más que todo por su ascendencia internacional, creo yo- y por su retorno de forma, pero, si yo fuera hincha del City –y créanme que no busco ese martirio-, me preocuparía de un atacante vertiginoso como Lemar, un mediocentro bestial como Bakayoko, un central con mucho liderazgo como el polaco Glik y un Fabinho que se ha convertido en uno de los mejores mediocentros defensivos del negocio en esta campaña. En fin, me estoy repitiendo a mí mismo; pueden revisar el artículo y verán una opinión mucho más profundizada de mi parte con este equipo.

Por el otro lado, el City está pasando, en el día de hoy, por un proceso de transición por parte de sus jugadores y de su entrenador, Pep Guardiola. El club de Manchester tuvo un gran inicio de campaña pero, así como los rivales se adaptaron a jugar contra ellos, el equipo no ha mostrado una capacidad para imponerse de manera consistente desde entonces. Guardiola se ha topado con el mayor reto de su carrera hasta el momento y se halla en una situación desconocida para él: descubrir que el camino no es recto y que elementos como su preparación en lo defensivo, el abuso de salir jugando o la falta de cambio de ritmo, deben ser trabajados con mayor detenimiento. El City cuenta con un mayor abanico de opciones que los monegascos para sobreponerse a su rival pero Leonardo Jardim es un entrenador muy capaz, que ya tiene experiencia eliminando equipos ingleses –recuerden el partidazo de su Mónaco en el Emirates contra el Arsenal en el 2015- y ha sabido añadir un gran poder ofensivo a una defensa sólida.

Ganador: Mónaco.

Barcelona – PSG:

Se han enfrentado tantas veces que ha perdido la gracia, si les soy sincero. De todas maneras, este partido los halla actualmente a ambos en una situación poco familiar: la de la absoluta irregularidad. Tanto el Barcelona como el Paris Saint Germain no han terminado de encontrar la ansiada consistencia esta temporada y eso ha hecho estragos en sus resultados en la liga, por lo que hoy en día están peleando desde atrás por dicho campeonato cuando normalmente suelen estar de primeros en estas fechas.

De todas maneras, pienso que la calidad de los jugadores del club catalán es superior a la de los parisinos y que la experiencia de los Messi, Iniesta, Mascherano o Piqué, más la impronta de un Suárez, Neymar o Arda, se va a imponer sobre un PSG de Emery en el que sus fichajes no han cuajado, sus tácticas no terminan de funcionar y donde se han fraguado muchos problemas de vestuario que, a la larga, nunca terminan bien.

Ganador: Barcelona.

Leicester City – Sevilla:

Posiblemente, la gran sorpresa del fútbol mundial contra una de las nuevas sorpresas del fútbol español. El Leicester y el Sevilla se enfrentan en uno de los mejores partidos de los 8vos, a mi parecer, con dos estilos de juego muy contradictorios –más de eso en otro partido- y con la ilusión de trascender más allá de sus propios sueños. Para estos dos clubes no hay límites.

El Leicester ha hecho una campaña soberbia de Champions y todos debemos reconocer eso; han sabido adaptarse a la competición y obtener los resultados, dejando de lado ese último partido que perdieron 5-0 contra el Porto cuando ya estaban clasificados y jugaban con la reserva. Pero también es cierto que en un grupo con un Porto venido a menos, un Copenhague y un Brujas, el cuadro inglés no tenía rivales de gran envergadura. Por el otro lado, el club de Nervión se las vio con la Juventus y el Lyon en la fase de grupos y Jorge Sampaoli ha sabido liderar un equipo que ha pasado por otro periodo de transición en el mercado y donde jugadores como Nasri, N’Zonzi, Vazquez y Ben Yedder se han mostrado como nuevos estandartes del club y han logrado conseguir resultados a base de buen juego y, en muchas otras ocasiones, sacando victorias a base de enjundia y corazón.

En su esencia más básica, dejando de lado que uno juega de manera más preciosista (Sevilla) y que otro prefiere el contragolpe (Leicester), estos dos equipos se asemejan mucho en su actitud imperecedera y en dejarlo todo en la cancha. Y mi mente me pide que diga Sevilla por disponer de una mejor plantilla y de un entrenador vanguardista que tiene varios trucos bajo su manga, pero el Leicester me ha callado la boca muchas veces este último año, como último ejemplo esa masacre al Manchester City. Tienen el talento de un equipo de tercera división y el corazón de unos campeones.

Ganador: Leicester City.

Porto – Juventus:

El Porto se ha convertido en la definición misma de “época de vacas flacas”. La entidad portuguesa actual dista mucho de aquel gran equipo de Jesualdo Ferreira del 2006 con Quaresma, Lucho González, Pepe, Lisandro López, etc., o el equipo de Lopetegui con Casemiro, Alex Sandro, Jackson Martínez o Bruno Martins Indi, ahora disponiendo de jugadores de menor envergadura y sin el mismo ímpetu o lustro. Por el otro lado, la Juventus se ha cansado de tanto ganar en la Serie A y, todavía herida en el orgullo por la final en Berlín en el 2015, ha decidido poner todos los huevos en la canasta de la “Orejona”. Y así han llegado los Higuaín, Pjanic y Dani Alves (este último lesionado) para otorgarle al campeón italiano el suficiente peso para lograr su tan deseada tercera Champions.

Siendo honesto, éste me parece el partido más desigual de todos los 8vos: la Juventus simplemente tiene mejor equipo, más tiempo de trabajo con Allegri y cuenta con la siempre magnifica habilidad de obtener resultados jugando mal, tal como hemos podido atestiguar esta temporada donde no han necesitado brillar para estar de líderes en la Serie A y en su grupo de Champions.

Ganador: Juventus.

Real Madrid – Napoli:

El Napoli es un equipo que, en un buen día, me encanta ver jugar: su fútbol es artístico, agresivo y con el suficiente vértigo para mantenerte en el borde de tu asiento. Mi admiración por Hamsik está más que registrada y jugadores como Mertens, Callejón o Insigne, apoyados por jóvenes como Zielinski o Diawara en la contención, son capaces de decidir partidos. Aunado a eso, Sarri es uno de los entrenadores más en boga en el fútbol italiano actualmente y no me sorprendería que en el futuro pase a un equipo más grande e incluso dirija a la selección nacional. Entonces, ¿por qué sé que perderán por la mínima, sin pena ni gloria?

El Madrid de Zidane puede ser y ha sido calificado de muchas cosas, pero yo lo veo como un equipo donde se ha descartado el buen juego en pro de conseguir los resultados (que se han conseguido) y en cuanto éstos se pierdan, poco más quedará. Es un equipo que gana, así sea por la mínima con un gol en el último minuto o en un partido aburridísimo contra un rival de menor nivel, y que no tiene escrúpulos en el cómo. El crédito de Zidane radica en haberles inyectado a sus jugadores esa fe de que pueden jugar pobremente y aun así ganar. Eso tiene mérito, por supuesto: Di Matteo ganó una Champions así. Y el francés sigue en la línea del italiano en ese sentido.

Honestamente puedo ver al Napoli haciendo dos muy buenos partidos y perder ambos dos a cero por las individualidades del Madrid. De todas maneras, un duelo de mediocentros como el de Hamsik contra Modric es algo que se ve muy pocas veces en el mundo del fútbol y ésas cosas hay que disfrutarlas.

Ganador: Real Madrid.

Arsenal – Bayern Múnich:

Vaya, al Arsenal no se le da, ¿eh? Los londinenses, indiferentemente de su posición, siempre encuentran la manera de toparse con los rivales más complicados en sus 8vos de Champions. Creo que el Emirates fue construido encima de un cementerio indio o algo así. Es la única explicación lógica.

De todas maneras, hablar de la situación actual del Arsenal es repetir los mismos patrones de los últimos años: se les ha visto jugando bien, obteniendo resultados prometedores y disponiendo de grandes futbolistas, haciéndonos pensar que éste va a ser su año. Pero todos sabemos que no va a ser así, sea por un tema de juego, mental, o lo que sea. El Bayern ha padecido una transición un poco forzada al pasar de un entrenador tan obsesivo en los detalles como Guardiola a uno más simplista en sus ideas como Carletto; aunque los alemanes han recuperado un poco el rumbo en las últimas semanas, no auguran el mismo estigma indestructible y soberbio de la era Guardiola y con el italiano se han mostrado un poco más humanos, por así decirlo. No sé si les baste eso para ganar la Bundesliga contra el Leipzig o la misma Champions, pero creo que todos sabemos que les sobrará para eliminar a un Arsenal que se halla estancado en una rutina y que necesita ser sacudido para salir de la misma.

Ganador: Bayern Múnich.

Benfica – Borussia Dortmund:

Tiempo de una confesión: no he visto lo suficiente al Benfica para hacer un análisis concreto de su situación actual, así que todo lo que voy a decir está basado más en investigaciones y en opiniones de terceros, ¿está bien? ¿No lo está? Bueno, ¿entonces qué hacen aquí? Hey, ¿por qué tomas tu abrigo? ¡Vuelve que no me has pagado! ¡HEY!

Como iba diciendo, el cuadro portugués está de primero en su liga y en los últimos años ha producido una amplia gama de jugadores jóvenes en su cantera que les han servido bastante bien, siendo el último de sus ventas uno de los más llamativo, Renato Sanches. Es un equipo que gusta del buen juego y que trata de tratar bien al balón. Y ya conocemos el juego del equipo de Tüchel: han evolucionado de la máquina avasalladora y metalera de Klopp a un estilo más de posesión y progresista donde la tenencia de la pelota se ha vuelto el ideario principal del club. Este año Tüchel se ha reforzado con varios jugadores jóvenes como Démbelé, Emre Mor o Guerreiro, además del retorno de Götze y experimentados (aunque todavía jóvenes) como Schürrle y Bartra.

Ganador: Dortmund (por mi falta de conocimiento del Benfica).

Atlético – Leverkusen:

El otro gran choque de estilos de esta tanda de 8vos: las murallas defensivas del Atlético contra el imberbe ataque del Leverkusen. Y aunque la eliminatoria del 2015 fue cerrada y casi imposible de observar como espectador, un servidor augura dos partidos con muchos más goles y emociones. Tómenme la palabra en esto.

Aunque sea un poco pronto para hablar y las cosas pueden cambiar rápidamente, el Atlético podría estar entrando en los últimos meses de su ciclo con Simeone y el crepúsculo de esta era, gloriosa y llena de emociones (y decepciones), ha sido cuanto menos triste para quienes han sentido un poco de identificación con este proyecto. Los críticos más duros dicen que el entrenador argentino se ha quedado mentalmente en Milán y que ya no tiene la energía de otrora para impulsar a su equipo tras las dos finales de Champions perdidas; hay quienes dicen que se ha perdido la identidad del cuatrivote, la pelota parada y la solidez defensiva; y hay quienes, menos radicales en su discurso, dicen que a todo ciclo le llega su fin y no suele ser bonito. Y yo concuerdo con este último; pocos se acuerdan que el último año de Guardiola en el Barcelona consistió en solamente ganar una Copa del Rey y dejando un deterioro importante en el juego del Barcelona. Creo que el Atlético pasa por un momento similar donde las ideas como la motivación se han ido desgastando hasta su invariable final: Simeone dejando el Atlético al final de esta temporada.

Y en cuanto al Leverkusen, creo que debo reconocer que se han quedado lejos de mis predicciones al comienzo de la campaña. Los alemanes no han sabido arreglar sus deficiencias defensivas de temporadas pasadas y su juego se ha visto afectado por esos episodios de inconsistencia que les ha hecho perder partidos completos. Incluso contando con uno de los mayores caudales de talento joven en toda Europa, no han sabido entablar un rendimiento estable. Me atrevería a decir que pasaron la fase de grupos porque fueron menos inconsistentes que el Tottenham (y eso es mucho decir).

Puedo ver al Atlético sacando la casta de equipo veterano en estas competiciones y ganando sudando sangre.

Ganador: Atlético de Madrid.

Si concuerdan, no concuerdan o simplemente desean opinar acerca de cualquier detalle, los espero en la sección de comentarios.

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jueves, 26 de noviembre de 2015

Nos volveremos a ver: Raúl, el ángel eterno del madridismo.



El segundo máximo goleador histórico del Real Madrid, el segundo máximo goleador histórico de la selección española, el jugador con más partido en la historias del equipo blanco y el tercer máximo goleador histórico de la UEFA Champions League. Ganador de tres Champions, seis ligas españolas y muchos otros títulos en los clubes que ha jugado. Nada de eso importa. Hay jugadores que trascienden más allá de los números y los títulos; hay mitos y místicas que no pueden ser cuantificadas porque la gloria, la clase y el señorío son elementos necesarios en esta vida, pero que muy pocos pueden ostentar. No hay cursos ni entrenamientos ni fórmulas mágicas que te hagan representar a toda una estirpe o a una forma de ser; es algo que se logra a través de toda una carrera y con la honestidad de quien sabe que el trabajo es el único sendero viable. Y este mes, un trabajador, un batallador, un ángel, ha decidido que el fin ha llegado, pero para la eternidad quedarán momentos sempiternos para quienes amamos este deporte. Se retira Raúl, el jugador más grande de la época moderna del Real Madrid. Y aquí, en La Soledad del Nueve, no buscamos más que agradecer a un hombre que encarnó tantas buenas costumbres y que deben ser recordadas.


Raúl –llamarlo por su apellido o su nombre entero hoy en día parece una blasfemia- es, a mis ojos, el más grande jugador de la historia del Real Madrid. Siendo forjado en las inferiores del club blanco luego de sus comienzos en las juveniles del Atlético –lo que hubiera sido verlo de rojiblanco en una realidad alterna-, el legendario ‘7’ blanco fue poco a poco pavimentando su trayecto como el jugador por antonomasia del club, en dura pugna con Alfredo Di Stefano, Juanito, Iker Casillas y Fernando Hierro. Si hacemos una revisión a su carrera con los merengues, podemos verlo anotando en algunas de las estancias más importantes a nivel club de la historia del fútbol y siendo vital para los éxitos de su equipo; pero lo que más sorprende de Raúl no eran sus números como goleador, que ya de por sí eran brillantes, sino por su variedad de recursos. Para los más jóvenes, busquen un compilado de los goles del ‘7’ legendario del Madrid; conseguirán un amplio abanico de anotaciones hechas de todas las maneras posibles. Compañeros como Fernando Morientes o Luis Figo siempre señalaban la versatilidad en definición de Raúl como un componente que lo hacía un jugador único; Sir Alex Ferguson siempre fue un aficionado de su trabajo y en las ocasiones en las que se enfrentaron recalcaba la calidad de desmarque, definición y variabilidad del español. En lo futbolístico, era un crack en toda la norma y de los mejores delanteros del deporte. Pero como dije, no son los números ni la calidad futbolística lo que más importa. Lo que más importa es el sentimiento de propiedad y de identidad que Raúl tenía con el madridismo.



Éste era un jugador que vivió diferentes épocas del club blanco y siempre fue el héroe que surgía de lo inesperado para salvarlos. Era, como su apodo lo señalaba, el ángel guardián del equipo. Los 90s fueron sus años de formación y donde se fue desarrollando como uno de los mejores jugadores del mundo hasta conseguir su cenit futbolístico en la famosísima generación de los Galácticos. Y en un equipo con la vertiginosidad de Figo, la potencia de Ronaldo o la clase sin parangón de Zidane, él hacía ver fácil la misión de buscar una apertura para anotar, leer los movimientos de los rivales como un cazador empedernido por la sangre de su presa y se volvía ese héroe de las finales –ese guerrero blanco que aparecía para salvarlos a todos. Él nunca fue un personaje estridente, de declaraciones polémicas o de frases para el recuerdo; él era un jugador de fútbol forjado en el respeto y en hablar en la cancha. Su función era hacer bien su trabajo en el campo y luego tomar sus botas e irse a casa. Y más nada.


Existen incontables rivalidades en el mundo del fútbol e incluso algunas que rayan en la enemistad. Pero Raúl, siendo el símbolo del Madrid en la época reciente, nunca tuvo la odio del Barcelona o de sus seguidores; al contrario, era altamente respetado por sus contrincantes. Era un bastión inexorable de los merengues y por más que nunca he sentido ningún tipo de afecto o cariño por la camiseta por la que estaba dispuesto a morir, Raúl representaba algo más grande que eso: representaba y pregonaba con su clase una especie de futbolistas señoriales, leales y que tenían las costumbres del respeto bien aprendidas. En un mundo lleno de deportistas que se creen raperos y que lo tienen todo a los 24 años -incluyendo ser alabados como dioses por tres jugadas buenas en 15 partidos- cómo se necesitan señores como Maldini, Zanetti, Giggs, su homologo culé Puyol o el propio Raúl: jugadores que más allá de su calidad y trayectoria trabajaban, se fajaban en la cancha, lo daban el todo por el todo y mantenían el respeto antes que todo. Jugadores como eso se necesitan hoy.

Y este mes ha decidido dejar el fútbol, después de dos temporadas también excelsas en el Schalke 04 –donde ayudó al equipo allegar a semifinales de Champions en el 2.011-, en el Al Sadd de Qatar y luego en el resucitado New York Cosmos donde se ha retirado como campeón de la segunda división de Estados Unidos. Ahí quedan en el recuerdo todos sus logros y todos y cada uno de ellos merecen ser valorados por quienes amamos este deporte. ¿Por qué? Porque desde sus primeros días hizo goles importantes, como aquel que hizo en el derby contra el Atlético que fue su primer gol en el club blanco. Porque hizo goles importantísimos en las finales de la Champions, como aquella corrida memorable contra el Valencia en París o aquel tanto de goleador de raza contra el Leverkusen en Glasgow. Porque siempre fue el primero en dar la cara por el equipo. Porque batalló hasta el final en esa cardiaca liga de Capello del ’07 donde el Madrid le puso un corazón más grande que el Bernabéu mismo para ganarlo y lo dio todo junto a un Van Nistelrooy descomunal. Y porque al año entrante, cuando el rival eterno tuvo que hacerles el ahora tan famoso “pasillo”, los saludó y le dio la mano a los del Barcelona con el sumo respeto que un colega de profesión se merece. Y ésas son cosas que uno, como hombre de bien, no olvida. Esas cosas que solo los verdaderos ídolos hacen.


Ahora se retira a lo grande, como el campeón y el predestinado a la grandeza que siempre fue, y marcha sin premura a ese Valhalla particular de los Dioses del Fútbol donde ya le tienen reservada una silla. Y ese puesto, esa silla, se lo ha ganado en su campo de batalla particular que es la cancha de fútbol y el Santiago Bernabéu como el reino al que siempre perteneció. Porque es el eterno ángel de Madrid y el imborrable símbolo de incontables generaciones. Y aquí, como un humilde aficionado a este deporte, le agradezco por todo lo que nos dio.

Raúl, ha sido un honor verte jugar.

Este artículo está dedicado a mi hermano mayor, Charby Tanza, quien está de cumpleaños hoy. Siendo un madridista hasta la médula, espero haya disfrutado con este pequeño tributo a una leyenda como el ‘7’.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Historias de Interés: Diez años del comienzo de una pasión.



Una máxima inexorable es que nuestras memorias se basan en pequeños recuerdos. Cuando nos toca mirar atrás a nuestras existencias, solo haremos remembranza de ciertos instantes de todo lo que hemos vivido –breves escenas que tal vez son insignificantes en el gran esquema del mundo, pero para uno, para esa persona en particular, representan los mejores y peores momentos de nuestras vidas; esas vivencias que nos curtieron y que moldearon nuestros seres hasta convertirnos en lo que somos y en lo que seremos. Y es que no se trata de recordar por nostalgia o para lamentarse; se trata de recordar para contemplar lo vivido y ver dónde estamos hoy en día. Hay muchas cosas que he visto y que he vivido como aficionado del fútbol; varias buenas y varias malas, como todos, pero al final del día no cambiaría nada porque todo eso me hizo quien soy hoy. Y si hay una escena en mi vida que alteró todo el paradigma, eso ocurrió el 19 de Noviembre del 2.005. En ese momento, señores, mi mente, antes tan obtusa a lo que estaba frente a ella, por fin se percató de la belleza y la gracia de este deporte en el Santiago Bernabéu debido a un mago brasileño que marcó miles, a millones, de almas de esa generación. Ésta es la historia de mi primer Madrid – Barcelona y un aniversario de diez años de cómo me volví aficionado al fútbol. Uno de esos pequeños recuerdos que ensamblan toda una vida.

Nos retrotraemos al 2005 y pensamos en lo que era yo por esa época: solo un niño pecoso de 11 años que comenzaba a interesarse en esto del fútbol y cuyo mundo deportivo giraba en torno, por esas fechas, a la liga española. Mis comienzos surgieron de mi hermano mayor, quien era (y es, hasta el sol de hoy)  un hincha irredento del Real Madrid –muy irónico, considerando que nunca he tenido ni menor estima por el club blanco- desde el 2002 y quien poco a poco influyó en que yo me sintiera atraído por este deporte. Él era y es en ese sentido como yo: siempre buscando conocer más, viendo muchas ligas y tratando de curtirse cada vez en este campo. A pesar de vivir como semejante personaje, al principio yo no entendía el punto del fútbol y por qué las personas se interesaban tanto en 22 sujetos pateando un balón –entiendan, ésta era la forma de pensar de un niño de 11 años que no sabía nada del asunto. Como no sabía qué equipos o qué ligas ver, solo miraba los partidos del Madrid y del Barcelona porque eran los clubes más conocidos; así que como podrán imaginarse, esperaba el Clásico con ansias y ver de qué se trataba toda la algarabía con estos dos equipos.


Aunque el internet ya existía y tenía cierta predominancia, su dominio no era tan avasallador como lo es hoy. No había Twitter, ni Facebook, ni Instagram. Así que había que leer las páginas deportivas, ver los canales respectivos y mantenerse informados de lo que sucedía de otras maneras acerca de los dos gigantes españoles. Pero todo eso era solo un complemento; un accesorio que servía para enaltecer y tensionar un partido que siempre ha sido y será memorable. Por más que no soy hincha de ninguno de los dos equipos, reconozco la grandeza, garra y pasión que emanan los Madrid – Barcelona y eso siempre lo han dejado en claro en la cancha –hace diez años no era diferente. En esa época, el equipo madrileño se hallaba en una época algo convulsa con el entrenador brasileño Vanderlei Luxemburgo; las eras de los Galácticos llegaba a su inevitable ocaso –Owen y Figo se habían ido; Zidane estaba en su última campaña como profesional y Ronaldo duraría seis meses más que el francés-, el equipo trataba de renovarse con jugadores como Robinho, Baptista o un chico de 19 años del Sevilla llamado Sergio Ramos –eran tiempos locos en la Casa Blanca, como siempre lo han sido, siendo sinceros. Por el lado blaugrana, Frank Rijkaard cosechaba los logros de un equipo que había ensamblado desde el 2003 y que ya daba señales de la dominación europea que lograrían al final de esa campaña; no es tan difícil de creer los éxitos de ese Barcelona con un entrenador que, calladito, resucitó a los catalanes y erigió un plantel con figuras como Ronaldinho, Eto’o, Deco, Giuly, Deco, Xavi, Iniesta, Edmilson, Van Bommel, Puyol, Gio, Marquez y un joven Messi. Una mixtura interesante de experiencia, presente y juventud.

El Bernabéu se vistió de gala –como siempre lo hace en partidos de esta magnitud-, los aficionados sacaron sus mejores pancartas y la escena estaba servida para otra batalla campal entre los dos colosos de España. Pero no habría mucha batalla: el toque incisivo del Barcelona, aunado a las libertades que les concedía el Madrid por el mal momento colectivo que pasaban, permitían al tridente de Messi, Ronaldinho y Eto’o desplegarse por el último cuarto de la cancha a sus anchas. Desde el minuto uno, Dinho le servía pases al camerunés para que quedara solo frente a un Iker Casillas que hizo todo lo que pudo en esa desafortunada noche para el madridismo. Sería una diagonal del imberbe Messi por la derecha la que terminaría por quebrar la ya endeble defensa blanca; Eto’o terminaría “encontrándose” con la pelota, se voltearía –una vez más, cuántas libertades conferían los blancos en ese partido- y soltó un puntazo con la diestra que significaría la ventaja para los culés. Eternamente molesto con el club madrileño por nunca haberle dado una oportunidad en el primer equipo, celebró con arrogancia y envalentonado como quien busca enfurecer a la tormenta en el ojo del huracán. Ése era, en una cascara de nuez, el gran e irrepetible, para bien o para mal, Samuel Eto’o.


El segundo tiempo fue un poco más disputado: el Madrid empujaba más por amor propio que por algún plan para empatar el partido y el Barcelona bajó un poco las revoluciones para contragolpear con inteligencia –fue una demostración de sapiencia, capacidad táctica y de buen juego por partes de los catalanes. Pero entonces sucedió lo que encumbró este partido a un plano más alto que la gran mayoría de los Clásicos; en una de esas contras relámpago que hacen historia, sucedió. Se la pasaron a Ronaldinho por la banda izquierda, cerca de la línea divisoria de la cancha, y se abalanzó con premura contra Sergio Ramos, lo pasó sin complejos, para luego entrar al área rival, quitarse a Iván Helguera con un amague, y perforar la arquería de Casillas con un derechazo de aquellos. Dos a cero. Y Ronaldinho no terminaba; estaba en su mejor momento y su cuerpo, antes de que los vicios lo hicieran polvo, le permitía hacer todo lo que se le ocurría en su mente. Volvió a encarar a Ramos –pobre, lo que le tocó ese día-, lo pasó a base de potencia –reitero, éste era Dinho a su tope- y le definió a Iker con clase por su izquierda sin complejos. Y entonces, en pleno auge de la celebración, se pintó una imagen eterna de este Clásico: los aficionados del Madrid, tan embriagados por la magia del maese brasileño como cualquiera que ame el fútbol, se levantaron y ovacionaron a un genio, a un irrepetible, que, más allá de los colores que vistiera, había hecho un partido para la inmortalidad. Y no solo hablo de los goles, que es lo más visible en cualquier resumen; hablo de cómo asistía a sus compañeros, de cómo cada corrida hacía que le temblaran las piernas a los del Madrid y de cómo lideró el ataque azulgrana esa noche como lo que era desde hacía unos años: el mejor jugador del mundo. Tres a cero. Jaque mate para el Madrid.


¿Cómo estaba yo ante semejante demostración de talento, brillantez y dominación futbolística? Exaltado y marcado de por vida. Hasta ese partido entendía el fútbol, sus directrices y sus reglas; lo comprendía desde la óptica lógica y sistemática de un chico que no sentía pasión por este deporte. Pero ese partido me hizo comprender la belleza del fútbol: fue algo intenso, excesivo, grandilocuente y vasto en tan solo 90 minutos; fue el momento donde todo se me hizo tan claro y comprendí porqué millones gastan su dinero en camisas y en suscripciones televisivas por su equipo; me hizo comprender porqué se viven estos partidos como algo de vida o muerte; y comprendí que la belleza del juego está en los detalles, en jugadas minimalistas y minuciosas, que resuenan con sus ecos por toda la eternidad. Ronaldinho siempre será uno de los mejores jugadores que he visto en mi vida porque se desplegaba como nadie en la cancha y hacía magia con su talento; no era una anomalía de las estadísticas como Cristiano o Messi –que también son unos históricos, pero de un modo diferente-, sino un artista que no podía ser calculado en números, títulos o records. Uno de los últimos románticos de un ideario futbolístico moribundo.

La temporada acabaría y el Barcelona ganaría la liga y la Champions como la sublimación de un proyecto que había comenzado hace tres años; el Madrid renovaría su plantel tras un año bastante malo, incluyendo en el proceso la renuncia de Florentino Pérez de la presidencia. Esta semana, tristemente, recuerdan este partido más por ser el debut de Messi en los Clásicos que por cualquier otra cosa; pero debería ser recordado como el día en que los madridistas de categoría tuvieron el valor de aplaudir al ídolo del enemigo reconocer su valía como el genio que era. Yo lo recuerdo como el inicio de un idilio que todavía perdura hasta hoy y que ha significado un largo trecho de mi vida que me ha hecho aprender muchas cosas. Porque esto al final se vuelve parte de tu ser y te enseña, te educa, y te hace desbordarte en emociones desmedidas que jamás pensaste en expresar por un simple partido de fútbol. Pero eso es lo que hacen los momentos específicos: existen para cambiarlo todo y ser un punto de inflexión por el cual todo cambia, usualmente, para mejor. Muchas cosas y muchas vidas cambiaron ese 19 de Noviembre de 2005: la historia moderna del Barcelona, del Madrid, de Dinho, Ramos, Messi, Casillas, Luxemburgo, Rijkaard y muchos otros. Incluyéndome.


Y mirando el partido en videos, no puedo evitar pensar que fui un privilegiado al presenciar semejante partido en directo y una sonrisa surge en mi rostro mientras escribo estas palabras porque me siento como un niño otra vez. Pude ver al mejor Ronaldinho ser ovacionado por el Bernabéu en un partido de antología. Eso me cambió para siempre. Luego volcaría mi mirada a las islas y a la tentadora voz del Diablo que me llamaba para volverme parte de su sequito; pero siempre tendré el efusivo recuerdo de un mago brasileño que puso de pie a todo un estadio el 19 de Noviembre del 2005.