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lunes, 27 de marzo de 2017

Play It, Sam: Conclusiones de los 8vos de Champions.

Este artículo es de la autoría de Samuel López, como todos en esta categoría. Como podrán ver, la comenzó luego del cierre de los octavos de Champions, pero no pudimos publicarla hasta este momento. Esperamos que les guste.

Esta nota la empiezo alrededor de unos 5 minutos de terminar de ver el partido del Mónaco contra al Manchester City y decidí que sería un momento perfecto para volver a deleitarlos con otra de mis escrituras.


Estoy seguro que muchos esperarán que hable del famoso Barca-PSG pero quisiera dejar eso para el final, por lo que empezaremos por lo más sencillo de explicar, como es el Arsenal-Bayern: casi todos sabíamos que el Bayern iba a ganar, pero no esperábamos dos partidos con esa cantidad de goles; muchos dicen que es culpa de Wenger en su totalidad, pero el plantel tiene gran parte de esa culpa y se nota que muchos nos quieren estar ahí o solo quieren que Wenger se vaya. Creo que los únicos que le ponen garra al asunto son Alexis, Oxlade-Chamberlain y Bellerin; en mi opinión Wenger ya logró lo suyo, nadie le quitará el mérito de haber logrado completar una temporada estando invictos, pero como dice el meme: “El futuro es hoy, viejo”. Sobre el Bayern, actualmente son mis favoritos para ganar la copa; Lewa anda en modo dios, Vidal es el mejor “box to box” del mundo, Javi Martinez está hecho una roca en la defensa, y como siempre, Carletto haciendo un excelente trabajo.

El Porto-Juve fue un enfrentamiento de dos leyendas en un partido que muchos veían desequilibrado: una Juve siendo liderada por el goleador Higuain y “La Joya” Dybala siendo defendida por, en mi humilde opinión, la línea defensiva más ruda del mundo contra el gigante portugués donde “El Santo” juega luego de su muy controversial ida del Real Madrid en la cual se veía ver un resultado parecido al actual. Un partido, además, muy especial para muchos ya que se volverían a enfrentar los 2 mejores porteros de los últimos 10 años.

El Manchester City contra el actual líder en la Ligue 1, el Mónaco, fue un partido muy interesante y más equilibrado de lo esperado. Liderado por un recuperado Falcao y una manada de jóvenes prospectos, fueron derrotados en su primer encuentro por goles del Kun y los 3 jóvenes prometedores de tal equipo: Sterling, Sané y Stones. El partido de vuelta definitivamente fue uno de los mejores partidos de este año, demostrando el poder de esos muchachos -algunos incluso menores que yo- demostrando un claro nivel de promesa futura; Bakayoko es tan tanque que si utilizas el cheat “PANZER” en GTA San Andreas aparece él, Fabinho es un gran lateral transformado en un tremendo volante 5, y Mbappé tiene todo para ser un digno sucesor a Thierry Henry.


El Borussia Dortmund de Thomas Tüchel se llevó una gran sorpresa en el partido de ida debido al muy suertudo gol de “Mitrogol” del Benfica, pero esa misma suerte no volvería en el partido de vuelta donde Aubameyang anotó un hat trick y el próximo “Capitán América”, Pulisic, también anotaría un tanto. Este último fue un partido que muchos tenían total seguridad que ganaría el Dortmund pero no con un resultado de semejante magnitud y dominancia.

El gol de Casemiro ante el Napoli de Hamsik fue una bestialidad, debo empezar con esa anotación, es necesario. El Real de Harry Potter está acostumbrado a esta clase de victorias donde controlan todo el juego, siendo capaces de manejos ambos enfrentamientos gracias a un Ramos en modo Dios, la espina dorsal conocida como Modric y obviamente, Cristiano. Personalmente esperaba más participación de Mertens e Insigne, aunque, bueno, el belga participó de una no muy buena manera (si, el autogol).

El enfrentamiento del Atletico de Madrid con el Bayer Leverkusen fue bastante bipolar: el partido de ida fue un partidazo con un total de 6 goles y muy activo, mientras que el partido de vuelta en el Vicente Calderón fue un poco más aburrido que el anterior debido en parte a la escasez de goles; aunque cabe resaltar la triple parada de Jan Oblak ante Chicharito.

Leicester City dio un gran giro luego de la ida de Ranieri; lo ha demostrado en liga ganándole al Liverpool y al West Ham (si, llevo varios días escribiendo esto, he estado saliendo más a menudo) y lo demostró en Champions ganándole al Sevilla de Jorge Sampaoli en dos partidazos donde lo más resaltante fueron los dos penales atajados por Kasper Schmeichel, hijo del legendario Peter, como todos ya saben. Esperanzas se ven en el Leicester, que quieren volver a ganarse el respeto que cosecharon el año pasado.


Dejamos para el final al enfrentamiento más aclamado y famoso de todos: el Barcelona-PSG. Recuerdo que en el partido de ida tuve que salir dejando el partido en 0-2 por parte del PSG y al volver y revisar en la internet noto que ganaron 4 a 0 al mismísimo Barcelona. Madridistas se burlaban debido a esto, casi todos los hacían y no muchos creían en la remontada; por mi parte no creía pero tenía un poco de esperanzas, digo, tienen al mejor futbolista del mundo, eso te da un poco de esperanzas, ¿no? Bueno, llega el partido de ida y lo empiezo a ver, peeeeero… Al anotar Cavani decido cambiar el canal y ver el partido del Dortmund. Cuando termina el partido voy a revisar el internet, ¿y con qué me encuentro? ¡6-1 por parte del Barcelona! Videos, imágenes, memes, de todo pude ver en Facebook ese día, pero por mi estupidez no vi los otros goles y decido buscar en Youtube… Amé ese gol de tiro libre de Neymar y su asistencia a Roberto fue excelente. Como cosa extraña, los reflectores siguieron a Messi pero el protagonista de esa noche fue Neymar.

¡Espero y aspiro que los cuartos de final nos traigan más sorpresas! Ya los partidos se sortearon y dio un resultado balanceado que muchos lo ven perfecto. ¿El partido que más espero con ansias? El Atletico-Leicester porque siento que nos mostraran algo increíble.

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viernes, 16 de diciembre de 2016

Así lo veo, Ken: Análisis de los 8vos de Champions

“Pero la verdad de todas las predicciones siempre está en tus manos.”
-          Iron Maiden, Die With Your Boots On.

Los octavos de la UEFA Champions League ya han sido sorteados y un servidor los espera de manera casi religiosa, como todos los años. A pesar de que el torneo internacional, a mi criterio, ha perdido suspenso y emoción por el hecho de que casi todos los años vemos a la trinidad Bayern-Madrid-Barcelona en las semifinales, con ellos repartiéndose el título desde el 2013, aún me emociono al ver estos partidos. La UEFA Champions League es, probablemente, el torneo más competitivo de este deporte y ver a una infinidad de cracks enfrentándose, por más predecible que puedan ser los resultados, todavía ostenta un cierto grado de encanto. O tal vez simplemente me he acostumbrado, ¿verdad? Preguntas, preguntas.

Así que en esta ocasión, para celebrar mi regreso a la actividad blogger, he decidido ofrecer un análisis conciso de todos los partidos y opinar sobre cuáles equipos veo mejor preparados para pasar. ¿Empezamos? Empezamos.

Manchester City – Mónaco:

Leí por Twitter a algunos hinchas del Manchester City sintiéndose bastante felices por tener a los monegascos como sus rivales, pero la realidad es que la confianza puede ser algo muy malo para los ingleses. Protagonistas en una ocasión en nuestro blog, los galos han sabido erigirse en esta campaña como el equipo más goleador en las grandes ligas europeas con más de cincuenta (sí, leyeron bien) goles en poco más de una quincena de partidos ligueros, promediando tres anotaciones por partido. Muchas personas hablan de Radamel Falcao como su principal figura –más que todo por su ascendencia internacional, creo yo- y por su retorno de forma, pero, si yo fuera hincha del City –y créanme que no busco ese martirio-, me preocuparía de un atacante vertiginoso como Lemar, un mediocentro bestial como Bakayoko, un central con mucho liderazgo como el polaco Glik y un Fabinho que se ha convertido en uno de los mejores mediocentros defensivos del negocio en esta campaña. En fin, me estoy repitiendo a mí mismo; pueden revisar el artículo y verán una opinión mucho más profundizada de mi parte con este equipo.

Por el otro lado, el City está pasando, en el día de hoy, por un proceso de transición por parte de sus jugadores y de su entrenador, Pep Guardiola. El club de Manchester tuvo un gran inicio de campaña pero, así como los rivales se adaptaron a jugar contra ellos, el equipo no ha mostrado una capacidad para imponerse de manera consistente desde entonces. Guardiola se ha topado con el mayor reto de su carrera hasta el momento y se halla en una situación desconocida para él: descubrir que el camino no es recto y que elementos como su preparación en lo defensivo, el abuso de salir jugando o la falta de cambio de ritmo, deben ser trabajados con mayor detenimiento. El City cuenta con un mayor abanico de opciones que los monegascos para sobreponerse a su rival pero Leonardo Jardim es un entrenador muy capaz, que ya tiene experiencia eliminando equipos ingleses –recuerden el partidazo de su Mónaco en el Emirates contra el Arsenal en el 2015- y ha sabido añadir un gran poder ofensivo a una defensa sólida.

Ganador: Mónaco.

Barcelona – PSG:

Se han enfrentado tantas veces que ha perdido la gracia, si les soy sincero. De todas maneras, este partido los halla actualmente a ambos en una situación poco familiar: la de la absoluta irregularidad. Tanto el Barcelona como el Paris Saint Germain no han terminado de encontrar la ansiada consistencia esta temporada y eso ha hecho estragos en sus resultados en la liga, por lo que hoy en día están peleando desde atrás por dicho campeonato cuando normalmente suelen estar de primeros en estas fechas.

De todas maneras, pienso que la calidad de los jugadores del club catalán es superior a la de los parisinos y que la experiencia de los Messi, Iniesta, Mascherano o Piqué, más la impronta de un Suárez, Neymar o Arda, se va a imponer sobre un PSG de Emery en el que sus fichajes no han cuajado, sus tácticas no terminan de funcionar y donde se han fraguado muchos problemas de vestuario que, a la larga, nunca terminan bien.

Ganador: Barcelona.

Leicester City – Sevilla:

Posiblemente, la gran sorpresa del fútbol mundial contra una de las nuevas sorpresas del fútbol español. El Leicester y el Sevilla se enfrentan en uno de los mejores partidos de los 8vos, a mi parecer, con dos estilos de juego muy contradictorios –más de eso en otro partido- y con la ilusión de trascender más allá de sus propios sueños. Para estos dos clubes no hay límites.

El Leicester ha hecho una campaña soberbia de Champions y todos debemos reconocer eso; han sabido adaptarse a la competición y obtener los resultados, dejando de lado ese último partido que perdieron 5-0 contra el Porto cuando ya estaban clasificados y jugaban con la reserva. Pero también es cierto que en un grupo con un Porto venido a menos, un Copenhague y un Brujas, el cuadro inglés no tenía rivales de gran envergadura. Por el otro lado, el club de Nervión se las vio con la Juventus y el Lyon en la fase de grupos y Jorge Sampaoli ha sabido liderar un equipo que ha pasado por otro periodo de transición en el mercado y donde jugadores como Nasri, N’Zonzi, Vazquez y Ben Yedder se han mostrado como nuevos estandartes del club y han logrado conseguir resultados a base de buen juego y, en muchas otras ocasiones, sacando victorias a base de enjundia y corazón.

En su esencia más básica, dejando de lado que uno juega de manera más preciosista (Sevilla) y que otro prefiere el contragolpe (Leicester), estos dos equipos se asemejan mucho en su actitud imperecedera y en dejarlo todo en la cancha. Y mi mente me pide que diga Sevilla por disponer de una mejor plantilla y de un entrenador vanguardista que tiene varios trucos bajo su manga, pero el Leicester me ha callado la boca muchas veces este último año, como último ejemplo esa masacre al Manchester City. Tienen el talento de un equipo de tercera división y el corazón de unos campeones.

Ganador: Leicester City.

Porto – Juventus:

El Porto se ha convertido en la definición misma de “época de vacas flacas”. La entidad portuguesa actual dista mucho de aquel gran equipo de Jesualdo Ferreira del 2006 con Quaresma, Lucho González, Pepe, Lisandro López, etc., o el equipo de Lopetegui con Casemiro, Alex Sandro, Jackson Martínez o Bruno Martins Indi, ahora disponiendo de jugadores de menor envergadura y sin el mismo ímpetu o lustro. Por el otro lado, la Juventus se ha cansado de tanto ganar en la Serie A y, todavía herida en el orgullo por la final en Berlín en el 2015, ha decidido poner todos los huevos en la canasta de la “Orejona”. Y así han llegado los Higuaín, Pjanic y Dani Alves (este último lesionado) para otorgarle al campeón italiano el suficiente peso para lograr su tan deseada tercera Champions.

Siendo honesto, éste me parece el partido más desigual de todos los 8vos: la Juventus simplemente tiene mejor equipo, más tiempo de trabajo con Allegri y cuenta con la siempre magnifica habilidad de obtener resultados jugando mal, tal como hemos podido atestiguar esta temporada donde no han necesitado brillar para estar de líderes en la Serie A y en su grupo de Champions.

Ganador: Juventus.

Real Madrid – Napoli:

El Napoli es un equipo que, en un buen día, me encanta ver jugar: su fútbol es artístico, agresivo y con el suficiente vértigo para mantenerte en el borde de tu asiento. Mi admiración por Hamsik está más que registrada y jugadores como Mertens, Callejón o Insigne, apoyados por jóvenes como Zielinski o Diawara en la contención, son capaces de decidir partidos. Aunado a eso, Sarri es uno de los entrenadores más en boga en el fútbol italiano actualmente y no me sorprendería que en el futuro pase a un equipo más grande e incluso dirija a la selección nacional. Entonces, ¿por qué sé que perderán por la mínima, sin pena ni gloria?

El Madrid de Zidane puede ser y ha sido calificado de muchas cosas, pero yo lo veo como un equipo donde se ha descartado el buen juego en pro de conseguir los resultados (que se han conseguido) y en cuanto éstos se pierdan, poco más quedará. Es un equipo que gana, así sea por la mínima con un gol en el último minuto o en un partido aburridísimo contra un rival de menor nivel, y que no tiene escrúpulos en el cómo. El crédito de Zidane radica en haberles inyectado a sus jugadores esa fe de que pueden jugar pobremente y aun así ganar. Eso tiene mérito, por supuesto: Di Matteo ganó una Champions así. Y el francés sigue en la línea del italiano en ese sentido.

Honestamente puedo ver al Napoli haciendo dos muy buenos partidos y perder ambos dos a cero por las individualidades del Madrid. De todas maneras, un duelo de mediocentros como el de Hamsik contra Modric es algo que se ve muy pocas veces en el mundo del fútbol y ésas cosas hay que disfrutarlas.

Ganador: Real Madrid.

Arsenal – Bayern Múnich:

Vaya, al Arsenal no se le da, ¿eh? Los londinenses, indiferentemente de su posición, siempre encuentran la manera de toparse con los rivales más complicados en sus 8vos de Champions. Creo que el Emirates fue construido encima de un cementerio indio o algo así. Es la única explicación lógica.

De todas maneras, hablar de la situación actual del Arsenal es repetir los mismos patrones de los últimos años: se les ha visto jugando bien, obteniendo resultados prometedores y disponiendo de grandes futbolistas, haciéndonos pensar que éste va a ser su año. Pero todos sabemos que no va a ser así, sea por un tema de juego, mental, o lo que sea. El Bayern ha padecido una transición un poco forzada al pasar de un entrenador tan obsesivo en los detalles como Guardiola a uno más simplista en sus ideas como Carletto; aunque los alemanes han recuperado un poco el rumbo en las últimas semanas, no auguran el mismo estigma indestructible y soberbio de la era Guardiola y con el italiano se han mostrado un poco más humanos, por así decirlo. No sé si les baste eso para ganar la Bundesliga contra el Leipzig o la misma Champions, pero creo que todos sabemos que les sobrará para eliminar a un Arsenal que se halla estancado en una rutina y que necesita ser sacudido para salir de la misma.

Ganador: Bayern Múnich.

Benfica – Borussia Dortmund:

Tiempo de una confesión: no he visto lo suficiente al Benfica para hacer un análisis concreto de su situación actual, así que todo lo que voy a decir está basado más en investigaciones y en opiniones de terceros, ¿está bien? ¿No lo está? Bueno, ¿entonces qué hacen aquí? Hey, ¿por qué tomas tu abrigo? ¡Vuelve que no me has pagado! ¡HEY!

Como iba diciendo, el cuadro portugués está de primero en su liga y en los últimos años ha producido una amplia gama de jugadores jóvenes en su cantera que les han servido bastante bien, siendo el último de sus ventas uno de los más llamativo, Renato Sanches. Es un equipo que gusta del buen juego y que trata de tratar bien al balón. Y ya conocemos el juego del equipo de Tüchel: han evolucionado de la máquina avasalladora y metalera de Klopp a un estilo más de posesión y progresista donde la tenencia de la pelota se ha vuelto el ideario principal del club. Este año Tüchel se ha reforzado con varios jugadores jóvenes como Démbelé, Emre Mor o Guerreiro, además del retorno de Götze y experimentados (aunque todavía jóvenes) como Schürrle y Bartra.

Ganador: Dortmund (por mi falta de conocimiento del Benfica).

Atlético – Leverkusen:

El otro gran choque de estilos de esta tanda de 8vos: las murallas defensivas del Atlético contra el imberbe ataque del Leverkusen. Y aunque la eliminatoria del 2015 fue cerrada y casi imposible de observar como espectador, un servidor augura dos partidos con muchos más goles y emociones. Tómenme la palabra en esto.

Aunque sea un poco pronto para hablar y las cosas pueden cambiar rápidamente, el Atlético podría estar entrando en los últimos meses de su ciclo con Simeone y el crepúsculo de esta era, gloriosa y llena de emociones (y decepciones), ha sido cuanto menos triste para quienes han sentido un poco de identificación con este proyecto. Los críticos más duros dicen que el entrenador argentino se ha quedado mentalmente en Milán y que ya no tiene la energía de otrora para impulsar a su equipo tras las dos finales de Champions perdidas; hay quienes dicen que se ha perdido la identidad del cuatrivote, la pelota parada y la solidez defensiva; y hay quienes, menos radicales en su discurso, dicen que a todo ciclo le llega su fin y no suele ser bonito. Y yo concuerdo con este último; pocos se acuerdan que el último año de Guardiola en el Barcelona consistió en solamente ganar una Copa del Rey y dejando un deterioro importante en el juego del Barcelona. Creo que el Atlético pasa por un momento similar donde las ideas como la motivación se han ido desgastando hasta su invariable final: Simeone dejando el Atlético al final de esta temporada.

Y en cuanto al Leverkusen, creo que debo reconocer que se han quedado lejos de mis predicciones al comienzo de la campaña. Los alemanes no han sabido arreglar sus deficiencias defensivas de temporadas pasadas y su juego se ha visto afectado por esos episodios de inconsistencia que les ha hecho perder partidos completos. Incluso contando con uno de los mayores caudales de talento joven en toda Europa, no han sabido entablar un rendimiento estable. Me atrevería a decir que pasaron la fase de grupos porque fueron menos inconsistentes que el Tottenham (y eso es mucho decir).

Puedo ver al Atlético sacando la casta de equipo veterano en estas competiciones y ganando sudando sangre.

Ganador: Atlético de Madrid.

Si concuerdan, no concuerdan o simplemente desean opinar acerca de cualquier detalle, los espero en la sección de comentarios.

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viernes, 6 de noviembre de 2015

Historias de Interés: Giovanni Trapattoni y la mejor rueda de prensa de la historia



“¡Un entrenador no es un idiota! Un entrenador puede observar lo que pasa en la cancha. En este partido hubieron dos, tres o cuatro jugadores que fueron débiles como una botella vacía”

Era un maestro del dogma italiano. Había sido un campeón durante toda su carrera y ahora deseaba un reto en tierras lejanas donde no estuviera en su zona de comodidad y atisbara una gloria que aún no había probado. Pero más allá de cualquier victoria o las siempre tentadoras lisonjas de adulación barata –algo tan común hoy en día porque todos queremos estar en el bando ganador y no entendemos que la derrota conlleva al aprendizaje-, era demostrar el punto de que no puedes poner precio a la integridad que uno ostenta como individuo e incluso como profesional. Giovanni Trapattoni es la definición de un ganador; un hombre que ha triunfado a donde ha ido y alguien que siempre pregonó valores, además de resultados. Uno de los mejores entrenadores de la historia del fútbol italiano en su apogeo como la NBA del balompié –algunos incluso dicen que es el mejor de la historia de ese país- y alguien que siempre se atrevió a ir a otras ligas para demostrar su valía con retos variopintos, siendo su estadía en Bavaria con el Bayern Múnich el más interesante de todos. Aunque dejó títulos y progreso en un club que no estuvo tan bien en los años 90s como suele estarlo en Alemania, el maese italiano sí dejó para el recuerdo una de las más grandes escenas de la historia del fútbol con una rueda de prensa corta, incluso ínfima, en duración pero con un mensaje en un alemán roto que cualquiera en este planeta puede comprender, indiferentemente de los idiomas que manejen. Porque ese día en el ’98, “Trap”, como se le conoce popularmente, no solo se dirigía al público y a sus jugadores; se dirigía a todo un sistema que necesitaba que le dijeran sus verdades y éste lo hizo con estilo.

Pero como todas las historias, hay que comenzar desde el principio para entender el tan importante contexto. En 1.994, el club de Múnich pasaba por una época de ambivalencia futbolística con resultados variados y con la salida de su entonces entrenador interino, la leyenda Franz Beckenbauer, el gigante bávaro necesitaba de una figura de nivel para tomar el mando de un equipo que debía de volver a la gloria. La primera opción que se barajó fue el joven entrenador del AS Mónaco, Arsene Wenger, pero éste le dijo al presidente del club alemán, Uli Hoeness, que prefería acabar su contrato con la institución del principado –cosa muy irónica porque acabaría siendo despedido dentro de seis meses y la carrera de ambas partes hubiera sido diferente de haber aceptado la oferta. Lothar Mathaus, uno de los mejores jugadores del fútbol mundial por esos años y un ex futbolista de Trapattoni en Italia por su paso en el Inter, decidió contactar a su una vez entrenador para tantear la posibilidad de que se despachara una aventura a Bavaria. Trapattoni lo discutió con su familia y como la misma no estaba muy interesada en vivir en Múnich, “Il Tedesco” (apodo que le dieron en Italia que significa “El alemán” por su amor a la disciplina) firmó por un solo año para ver qué iba a pasar en dicho periplo germano. El Bayern es un club arrogante y grandilocuente por naturaleza; el italiano es una personalidad que se crece con la magnitud de los retos y que posee una actitud ganadora remarcable –como muchas uniones, parecían destinados a funcionar. Pero si tal fuera el caso, no existirían los divorcios y las órdenes de restricción.

“¿Vieron lo que pasó el miércoles? ¿Qué equipo ha jugado el miércoles? ¿¡Jugó Mehmet; jugó Basler; o jugó Trapattoni!? ¡Estos jugadores se quejan más de lo que juegan!”

Como dije en la introducción, la Serie A era la liga más poderosa y con los mejores jugadores, por lo que el arribo de un entrenador que había triunfado con la Juventus y el Inter en múltiples ocasiones era una señal de que una revolución táctica iba a llevarse a cabo. El principal problema yació en la barrera del idioma porque en esa temporada 94/95 “Trap” no sabía lo más mínimo de alemán y tenía que disponer de un traductor para transmitir sus mensajes e ideas, cosa que conllevó a una seguidilla de malos resultados acentuada por una plétora de lesiones que padecieron a principio de la campaña. Terminarían de sextos en la temporada; un resultado extraordinariamente malo para los estándares del Bayern y cuyo aspecto más resaltante de la primera etapa de Trapattoni en Múnich fue su violación de la norma que se tenía entonces en Alemania que pregonaba que solo podían jugar tres jugadores amateurs en la cancha al mismo tiempo –el italiano agregó a la cancha a Dietmar Hamann durante una victoria 2-5 en Franfurt, suiendo el número a cuatro. El partido no valió y perdieron 3-0 por default. El experimentado entrenador, siempre reconocido por su categoría, reconoció su falla por lo sucedido mientras que el club y su persona decidieron no renovar su contrato al final del año. Regresaría a su Italia natal para dirigir al Cagliari en la temporada 95/95; pero un mero año después se efectuaba su retorno para una segunda intentona en Bavaria. Y esta vez iba a ser memorable.


Las cosas no comenzaron para nada mal en su primero año: el italiano demostró un mayor compromiso al tomar un curso intensivo de alemán durante dos meses y ensambló un equipo que ganó el título liguero y que dentro de unos años sería la base para conquistar la Champions. Pero era un equipo donde imperaban los egos y la grandilocuencia; era un club apodado FC Hollywood por esos años por los diferentes problemas de vestuario y los múltiples dramas que afloraban en la institución por un cúmulo de jugadores indisciplinados y/o faltos de carácter… pero ahora se habían topado con el disciplinario por excelencia. Entrando al segundo año, el curso 97/98, el club estaba plagado por problemáticas internas que dificultaron el progreso del equipo hasta el punto de que perdieron la liga contra un sorprendente recién ascendido, el Kaiserlautern. Y había un incidente que calaría en lo profundo de nuestro corazón y que causaría uno de los momentos más brillantes de la historia del fútbol.

“Estoy cansado de actuar como un padre para estos jugadores; eh… siempre defiendo a estos jugadores; yo siempre tengo la culpa de estos jugadores. Uno es Mario, otro es Mehmet. Strunz no cuenta; ¡solo ha jugado al 25% en este partido!”

Iban a jugar un partido muy importante contra el Schalke 04 en su lucha por el título de liga; en ese partido decide prescindir de Mario Basler y Mehmet Scholl en la alineación titular en favor de un Thomas Strunz que no había jugado mucho hasta ese punto de la temporada por muchos problemas de lesión. El equipo perdió 1-0, pero la actitud de los jugadores acotadas fue aún más pobre que la actuación futbolística del Bayern: Basler y Scholl criticaron abiertamente la decisión del entrenador de no colocarlos en el once inicial mientras que Strunz no aceptó ser sustituido durante el partido. Así que Trapattoni, totalmente cansado después de un año rebosante de niñerías y problemáticas por parte de sus pupilos, decidió soltar toda la frustración y decepción que sentía en una memorable rueda de prensa que no llega a los cuatro minutos de duración.

Fue un discurso breve, apasionado y donde se hizo historia que aún resuena en el fútbol germano y mundial. Sus palabras fueron pronunciadas en un alemán defectuoso, pero que es totalmente impactante (y un poco gracioso, hay que decirlo) sin importar si manejas el idioma o no. Fue un momento totalmente suicida porque, naturalmente, iba a perder el vestuario tras una rueda de prensa donde abiertamente mencionó y criticó a varios jugadores acerca de sus fallas como profesionales. Sí, terminó perdiendo a sus jugadores… pero se ganó el respeto de todo el resto del mundo. La grandeza de las palabras de Trapattoni ese día no reside en lo que dijo como tal, sino en la pasión y la sinceridad de su enunciación; estaba expresando una genuina frustración y cansancio hacia un grupo de jugadores que estaban siendo malcriados, consentidos y berrinchudos. Demostró el otro lado de la moneda que no siempre se analiza: que tal vez el primer culpable no es siempre el entrenador y que los jugadores son igualmente (o incluso más) culpables de los fracasos de los equipos. Un hombre que fue y ha sido políticamente correcto toda su carrera, pero que en ese día dejó de lado su atuendo de hombre de fútbol y se engalanó sus vestimentas de hombre íntegro; dejó entrever que no iba a defender más a ese grupo de jugadores cuando a él nunca lo defendieron. Pueden ver la rueda de prensa aquí. Ahora que saben el contexto, pueden apreciarla en toda su expresión.



El discurso se ha convertido en un hito en Alemania. Jugadores como Strunz han sido conocidos más por ser mencionados en esa rueda de prensa que por sus carreras; su frase final, que traducida textualmente a español sería “Estoy terminado”, se ha convertido en una expresión del folklore germano e incluso un partido político utilizó esa expresión, Ich habe fertig”, como su slogan para una campaña. Y a pesar de lo mucho que afectó a sus jugadores, es probablemente el técnico extranjero que más huella ha dejado en la Bundesliga y la afición del Bayern lo tiene en una estima muy alta por haber tenido el coraje de decir lo que muchos pensaban, representando más que nunca a los hinchas. Algunos jugadores de esa época incluso reconocen que merecían escuchar esas palabras y que en lo futbolístico fue el entrenador del que más aprendieron. Más allá de cualquier logro deportivo, demostró sinceridad y principios. Y es por eso mismo que el maese del dogma italiano hizo la mejor rueda de prensa de la historia del fútbol.

“Yo estoy terminado”

sábado, 11 de abril de 2015

Cracks en las Sombras: Bastian Schweinsteiger, el guerrero germano.





No siempre el esfuerzo lleva al éxito, pero el que ha sido exitoso siempre se ha esforzado. De una manera u otra, siempre ha sido así. La vida no es un sendero manso de rosas y vinos; es un valle dificultoso y tortuoso, muchas veces oscuro, rebosante de miedos galopantes que están erigidos para frustrarnos y convertirnos en meras presas de las heridas del tiempo. Por eso no es de extrañarse –más bien es la norma- que contemplemos a miles, millones, de personas que han batallado por sus sueños y que hayan flaqueado en el momento de la verdad por no ser capaces de tragar el veneno de la injusticia y continuar con esa perenne cruzada que cada uno de nosotros debe librar para cumplir nuestras metas. Marcelo Bielsa dijo hace una semana que uno debe aceptar la injusticia que al final todo se equilibra. Yo concuerdo a medias con esa declaración del maestro argentino. La vida, tarde o temprano, muestra sus verdaderos colores y asesta su golpe igualitario a todos nosotros pero, muchas veces, hay que luchar más allá de nuestras fuerzas para poder atisbar y, finalmente, conseguir ese objetivo que encarna toda una existencia de anhelaciones y añoranzas. Bastian Schweinsteiger es un luchador de cepa y un jugador que tuvo que curtirse en el máximo nivel con el club de sus amores, el Bayern Múnich, y perseverar luego de incontables derrotas y desilusiones. Tal es la grandeza de aquel que reniega de la desgracia e impera por encima de las dubitaciones o negatividades.


Surgiendo de las profundidades más recónditas de Múnich, el portentoso mediocentro alemán que nos agracia hoy fue fichado a los 14 años por el que sería su equipo hasta el sol de hoy del TSV Rosenheim. De orígenes de clase media, Bastian debutaría con el equipo mayor del Bayern en Noviembre del 2002 en un partido de UEFA Champions League entrando de cambio en el minuto 76. En dos meros años, y a los veinte de edad, Schweinsteiger ya estaría jugando con asiduidad como extremo –su posición original- para el gigante bávaro y participando en su primer torneo oficial con el seleccionado nacional de Alemania –la Euro Copa de 2004 realizada en Portugal. Para el Mundial de 2006, que se llevaría a cabo en tierras germanas, “Schweini”, como lo apodan los hinchas, junto a jugadores como Lukas Podolski o su compañero de equipo Phillip Lahm encarnaban una generación prometedora y ascendente que ilusionaba al presente de cara a la Copa del Mundo que se iba a llevar en su propia nación. A pesar de haber sido eliminados por Italia en la semifinal, Schweinsteiger supo cuajar una actuación excepcional en el partido por el tercer puesto contra Portugal en el cual el entonces extremo marcó dos goles y asistió uno para por lo menos darle ese premio de consolidación a todo un pueblo que deseaba y esperaba más de su Mundial. Para muchos, ésta sería una desgracia imperial en la cual tardaría levantarse, pero Schweinsteiger tendría que endurar muchas vicisitudes como ésta en el gran espectro de la carrera futbolera. Posterior a Alemania 2006, Schweinsteiger viviría unas temporadas intermitentes en el Bayern Múnich donde no parecerían conseguir ni un ínfimo resquicio de consistencia y su fútbol dejaría mucho que desear mientras que equipos como Stuttgart o Wolfsburgo les arrebatarían los títulos de Bundesliga uno tras otro; todo esto compaginado con una Euro Copa de 2008 donde los alemanes perderían la final contra una selección de España que sorprendió a propios y extraños y comenzaban a escribir los primeros versos de la época más exitosa de su fútbol. En el ojo del huracán de su carrera deportiva, Schweinsteiger no parecía acabar de convencer a sus entrenadores y seguidores con sus actuaciones y comenzaban a surcar los buitres de la incredulidad y la desconfianza sobre el futuro del oriundo de Bavaria puesto que parecía que estaba destinado a entrar en esa casilla de promesa que quiere pero no puede. Entonces llegó Louis Van Gaal.


El holandés, como es su costumbre, arribó al asiento del Bayern en 2009 para reestructurar al equipo de pies a cabeza y la contratación de su paisano y descarte del Real Madrid, Arjen Robben, supuso uno de los movimientos más brillantes en la era reciente del fútbol europeo, pero hubo una aún más genial. Con las bandas ocupadas por Robben y Frank Ribery, muchos hubieran dado por sentado que el canterano rubio que tenían por extremo no iba a tener mucha continuidad, pero Van Gaal vio algo que nadie más había visto hasta el momento y que, posiblemente, cambió para siempre la carrera de Bastian: se dio cuenta de que este jugador de tan buen toque, de habilidad depurada, gran visión y enjundia debía de jugar en el centro como conductor para florecer en su entereza. La suerte estaba echada y el Planeta Fútbol pudo contemplar la mejor temporada de Bastian Schweinsteiger de su carrera en esa misma 2009/10 jugando en el medio y dictando los tiempos, controlando el balón como pocos y sirviendo, junto a Robben, como el estandarte de un equipo bávaro reinventado y que comenzaría una era de dominación europea y local con el “31” como el corazón absoluto del equipo. A pesar de todo, la vida parecía mostrarse ambivalente y agridulce hacia Bastian una vez más y aunque habían ganado liga y copa ese año, el equipo perdería la final de la UEFA Champions League –la primera de Schweinsteiger- contra el gran Inter de Mourinho donde los alemanes se vieron alicaídos, dubitativos y carentes de ese fuego que hace a un equipo campeón. La Copa del Mundo de Sudáfrica esperaba y más vicisitudes para nuestro protagonista.

Alemania realizaría un Mundial brillante con un plantel que comenzaba a rejuvenecerse, mientras que jugadores como Özil, Khedira, Klose, o Lahm ya daban de qué hablar en el panorama internacional con performances estratosféricas que destruyeron sin contemplaciones a equipos de primera clase como Argentina o Inglaterra. Pero haciendo el trabajo que no se ve (el de hormiguita, como decimos en mi Venezuela natal), sirviendo las asistencias –hasta nueve hizo en el Mundial, santo cielo- y organizando el mediocampo como si fuera un medio de toda la vida, Schweinsteiger fue el principal baluarte de una generación que comenzaba a dar los primeros gritos ensordecedores en su anhelo de conquistar esa tan ansiada copa pero, una vez más, se quedaron en la antesala al perder otra vez contra la selección de España con aquel gol de cabeza de Carles Puyol. Los alemanes se irían derribados, pero no derrotados. Tendrían su revancha. El fútbol, como en la vida, siempre da revancha.

En 2011, Louis Van Gaal se iría del Bayern luego de un encontronazo con la directiva del club y Jupp Heynckes volvería a la institución para continuar con lo que el tulipán comenzó, pero la situación del titán germano parecía ser una suerte de bloqueo psicológico que no les permitía conquistar esos títulos tan importantes y eso parecía trasladarse a la selección nacional. Esa temporada probaría ser llamada la de “Nacidos para ‘segundear’” cuando el Bayern perdió la Bundesliga, la Pokal y la final de la UEFA Champions League en su propio estadio en penales contra el ultra defensivo Chelsea de Di Matteo en una disputa irrepetible y con nuestro protagonista errando un penal en la tanda. La Euro de 2012 probó ser otro ejercicio en frustración con el equipo siendo eliminado una vez más. Los títulos más importantes parecían escabullirse constantemente de las manos de Schweinsteiger y sus compañeros, pero haciendo gala de una perseverancia que hace grande a los campeones, el equipo de Múnich continuó y se fortaleció para la siguiente temporada –la cual acabaría siendo la más exitosa en toda su historia. Heynckes había conseguido estructurar un equipo altamente competitivo en todas las áreas y facetas del plantel para que este Bayern se volviera el campeón de todo –triplete, para los menos adoctrinados- y ganaran esa tan anheladda Champions desplegando un fútbol avasallador, rápido y que marcaba una nueva evolución del tiki taka a una conceptualización más directa y con más adrenalina. La consecución de la “orejona” en Wembley contra su piedra en el zapato en su país en los últimos tiempos, el Borussia Dortmund, no hubiera sido conseguida de no ser por nuestro protagonista funcionando como un reloj suizo en el medio junto a Luiz Gustavo distribuyendo, recuperando, luchando y liderando como lo que era después de todo: el mejor mediocentro del mundo y de los últimos tiempos. Una meta que tanto había trabajado con sangre, sudor y lágrimas parecía haber sido conseguida. El guerrero germano conseguía su tan esquivo trofeo.



Un año después, la selección alemana, con un caudal absolutamente ridículo y grosero de talento joven, se abalanzaba a Brasil para lograr esa Copa del Mundo que los eludía con locura. Desplegando un fútbol maduro, mezclando el pragmatismo alemán de toda la vida con un preciosismo recién hallado, parecían un equipo que no parecía ser vencido y así sucedió durante todo el torneo. Para la historia quedará esos noventa minutos sin comparación contra los locales que desembocó en un 1-7 por el cual aún están sangrando. Jugadores como Manuel Neuer, Mats Hummels, Jerome Boateng, Thomas Müller, Miroslav Klose, Mario Göetze, André Schurrle y un par más fueron de los mejores en el Mundial y se comprometieron como un equipo en el que no imperaban los deseos o voluntades de algún individuo en particular –el espíritu que hizo grande al Bayern de Heynckes un año atrás. Dicen que los héroes aparecen cuando más se le necesita y un pensamiento que surcaba por mi mente en el último Mundial es que Schweinsteiger no se veía tan dominante en el medio como de costumbre pero fue en la mismísima final donde se cargó el equipo al hombro por 120 minutos y jugó con el rostro ensangrentado, recibiendo una genuina y salvaje golpiza por parte de los jugadores argentino y aún así pidiendo la pelota, luchando y empujando a sus compañeros en un momento donde te dejan en claro que los futbolistas de hoy aún sienten el deseo inherente de ganar y ese fuego de remontar es algo que todo ganador debe de tener. Todos hablarán del gol de Mario Göetze –golazo y que merece crédito por lo que fue y por lo que significó-, pero yo me quedo con el guerrero germano que apareció cuando más se le necesitaba. Ése es el que te gana los partidos.

 
Luego de tanto ahínco, decepciones y fracasos, Schweinsteiger se alzó de las profundidades de la desgracia como una suerte de Terminator bavaro en el Maracaná con el deseo dominante e inevitable de conseguir ese Mundial. No sólo fue un partido que significó una Copa; fue un partido que simbolizó toda una carrera de esfuerzo, trabajo y perseverancia –esa bendita necedad de la buena- que le permitió atribuirse la gloria junto a unos compañeros que también lo ayudaron en sus momentos más bajos. Bastian Schweinsteiger fue, es y será un mediocampista con clase, garra, carácter, liderazgo y genial con un temple que le permite guiar a su equipo en los momentos más penumbrosos y funcionar como ese corazón, ese motor, que toda gran escuadra ha tenido. Mi jugador favorito de todos los tiempos es Paul Scholes, pero si hay uno que se ha acercado a hacerme sentir las mismas sensaciones, ése ha sido Schweinsteiger. Ambos son jugadores reconocidos, pero su rol en esta sección de Cracks en las Sombras radica en que cuando hagamos nuestros mejores onces de la historia, de Europa, de Alemania o lo que sea, lo más probable es que nos olvidemos de este brillante alemán. La gloria, las lisonjas y el éxito son para quienes no aceptan un “no” como respuesta, los que insisten y trabajan para lo que desean. ¿Por qué no hacerme caso? Le funcionó a Bastian.