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lunes, 27 de marzo de 2017

Play It, Sam: Conclusiones de los 8vos de Champions.

Este artículo es de la autoría de Samuel López, como todos en esta categoría. Como podrán ver, la comenzó luego del cierre de los octavos de Champions, pero no pudimos publicarla hasta este momento. Esperamos que les guste.

Esta nota la empiezo alrededor de unos 5 minutos de terminar de ver el partido del Mónaco contra al Manchester City y decidí que sería un momento perfecto para volver a deleitarlos con otra de mis escrituras.


Estoy seguro que muchos esperarán que hable del famoso Barca-PSG pero quisiera dejar eso para el final, por lo que empezaremos por lo más sencillo de explicar, como es el Arsenal-Bayern: casi todos sabíamos que el Bayern iba a ganar, pero no esperábamos dos partidos con esa cantidad de goles; muchos dicen que es culpa de Wenger en su totalidad, pero el plantel tiene gran parte de esa culpa y se nota que muchos nos quieren estar ahí o solo quieren que Wenger se vaya. Creo que los únicos que le ponen garra al asunto son Alexis, Oxlade-Chamberlain y Bellerin; en mi opinión Wenger ya logró lo suyo, nadie le quitará el mérito de haber logrado completar una temporada estando invictos, pero como dice el meme: “El futuro es hoy, viejo”. Sobre el Bayern, actualmente son mis favoritos para ganar la copa; Lewa anda en modo dios, Vidal es el mejor “box to box” del mundo, Javi Martinez está hecho una roca en la defensa, y como siempre, Carletto haciendo un excelente trabajo.

El Porto-Juve fue un enfrentamiento de dos leyendas en un partido que muchos veían desequilibrado: una Juve siendo liderada por el goleador Higuain y “La Joya” Dybala siendo defendida por, en mi humilde opinión, la línea defensiva más ruda del mundo contra el gigante portugués donde “El Santo” juega luego de su muy controversial ida del Real Madrid en la cual se veía ver un resultado parecido al actual. Un partido, además, muy especial para muchos ya que se volverían a enfrentar los 2 mejores porteros de los últimos 10 años.

El Manchester City contra el actual líder en la Ligue 1, el Mónaco, fue un partido muy interesante y más equilibrado de lo esperado. Liderado por un recuperado Falcao y una manada de jóvenes prospectos, fueron derrotados en su primer encuentro por goles del Kun y los 3 jóvenes prometedores de tal equipo: Sterling, Sané y Stones. El partido de vuelta definitivamente fue uno de los mejores partidos de este año, demostrando el poder de esos muchachos -algunos incluso menores que yo- demostrando un claro nivel de promesa futura; Bakayoko es tan tanque que si utilizas el cheat “PANZER” en GTA San Andreas aparece él, Fabinho es un gran lateral transformado en un tremendo volante 5, y Mbappé tiene todo para ser un digno sucesor a Thierry Henry.


El Borussia Dortmund de Thomas Tüchel se llevó una gran sorpresa en el partido de ida debido al muy suertudo gol de “Mitrogol” del Benfica, pero esa misma suerte no volvería en el partido de vuelta donde Aubameyang anotó un hat trick y el próximo “Capitán América”, Pulisic, también anotaría un tanto. Este último fue un partido que muchos tenían total seguridad que ganaría el Dortmund pero no con un resultado de semejante magnitud y dominancia.

El gol de Casemiro ante el Napoli de Hamsik fue una bestialidad, debo empezar con esa anotación, es necesario. El Real de Harry Potter está acostumbrado a esta clase de victorias donde controlan todo el juego, siendo capaces de manejos ambos enfrentamientos gracias a un Ramos en modo Dios, la espina dorsal conocida como Modric y obviamente, Cristiano. Personalmente esperaba más participación de Mertens e Insigne, aunque, bueno, el belga participó de una no muy buena manera (si, el autogol).

El enfrentamiento del Atletico de Madrid con el Bayer Leverkusen fue bastante bipolar: el partido de ida fue un partidazo con un total de 6 goles y muy activo, mientras que el partido de vuelta en el Vicente Calderón fue un poco más aburrido que el anterior debido en parte a la escasez de goles; aunque cabe resaltar la triple parada de Jan Oblak ante Chicharito.

Leicester City dio un gran giro luego de la ida de Ranieri; lo ha demostrado en liga ganándole al Liverpool y al West Ham (si, llevo varios días escribiendo esto, he estado saliendo más a menudo) y lo demostró en Champions ganándole al Sevilla de Jorge Sampaoli en dos partidazos donde lo más resaltante fueron los dos penales atajados por Kasper Schmeichel, hijo del legendario Peter, como todos ya saben. Esperanzas se ven en el Leicester, que quieren volver a ganarse el respeto que cosecharon el año pasado.


Dejamos para el final al enfrentamiento más aclamado y famoso de todos: el Barcelona-PSG. Recuerdo que en el partido de ida tuve que salir dejando el partido en 0-2 por parte del PSG y al volver y revisar en la internet noto que ganaron 4 a 0 al mismísimo Barcelona. Madridistas se burlaban debido a esto, casi todos los hacían y no muchos creían en la remontada; por mi parte no creía pero tenía un poco de esperanzas, digo, tienen al mejor futbolista del mundo, eso te da un poco de esperanzas, ¿no? Bueno, llega el partido de ida y lo empiezo a ver, peeeeero… Al anotar Cavani decido cambiar el canal y ver el partido del Dortmund. Cuando termina el partido voy a revisar el internet, ¿y con qué me encuentro? ¡6-1 por parte del Barcelona! Videos, imágenes, memes, de todo pude ver en Facebook ese día, pero por mi estupidez no vi los otros goles y decido buscar en Youtube… Amé ese gol de tiro libre de Neymar y su asistencia a Roberto fue excelente. Como cosa extraña, los reflectores siguieron a Messi pero el protagonista de esa noche fue Neymar.

¡Espero y aspiro que los cuartos de final nos traigan más sorpresas! Ya los partidos se sortearon y dio un resultado balanceado que muchos lo ven perfecto. ¿El partido que más espero con ansias? El Atletico-Leicester porque siento que nos mostraran algo increíble.

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viernes, 16 de diciembre de 2016

Así lo veo, Ken: Análisis de los 8vos de Champions

“Pero la verdad de todas las predicciones siempre está en tus manos.”
-          Iron Maiden, Die With Your Boots On.

Los octavos de la UEFA Champions League ya han sido sorteados y un servidor los espera de manera casi religiosa, como todos los años. A pesar de que el torneo internacional, a mi criterio, ha perdido suspenso y emoción por el hecho de que casi todos los años vemos a la trinidad Bayern-Madrid-Barcelona en las semifinales, con ellos repartiéndose el título desde el 2013, aún me emociono al ver estos partidos. La UEFA Champions League es, probablemente, el torneo más competitivo de este deporte y ver a una infinidad de cracks enfrentándose, por más predecible que puedan ser los resultados, todavía ostenta un cierto grado de encanto. O tal vez simplemente me he acostumbrado, ¿verdad? Preguntas, preguntas.

Así que en esta ocasión, para celebrar mi regreso a la actividad blogger, he decidido ofrecer un análisis conciso de todos los partidos y opinar sobre cuáles equipos veo mejor preparados para pasar. ¿Empezamos? Empezamos.

Manchester City – Mónaco:

Leí por Twitter a algunos hinchas del Manchester City sintiéndose bastante felices por tener a los monegascos como sus rivales, pero la realidad es que la confianza puede ser algo muy malo para los ingleses. Protagonistas en una ocasión en nuestro blog, los galos han sabido erigirse en esta campaña como el equipo más goleador en las grandes ligas europeas con más de cincuenta (sí, leyeron bien) goles en poco más de una quincena de partidos ligueros, promediando tres anotaciones por partido. Muchas personas hablan de Radamel Falcao como su principal figura –más que todo por su ascendencia internacional, creo yo- y por su retorno de forma, pero, si yo fuera hincha del City –y créanme que no busco ese martirio-, me preocuparía de un atacante vertiginoso como Lemar, un mediocentro bestial como Bakayoko, un central con mucho liderazgo como el polaco Glik y un Fabinho que se ha convertido en uno de los mejores mediocentros defensivos del negocio en esta campaña. En fin, me estoy repitiendo a mí mismo; pueden revisar el artículo y verán una opinión mucho más profundizada de mi parte con este equipo.

Por el otro lado, el City está pasando, en el día de hoy, por un proceso de transición por parte de sus jugadores y de su entrenador, Pep Guardiola. El club de Manchester tuvo un gran inicio de campaña pero, así como los rivales se adaptaron a jugar contra ellos, el equipo no ha mostrado una capacidad para imponerse de manera consistente desde entonces. Guardiola se ha topado con el mayor reto de su carrera hasta el momento y se halla en una situación desconocida para él: descubrir que el camino no es recto y que elementos como su preparación en lo defensivo, el abuso de salir jugando o la falta de cambio de ritmo, deben ser trabajados con mayor detenimiento. El City cuenta con un mayor abanico de opciones que los monegascos para sobreponerse a su rival pero Leonardo Jardim es un entrenador muy capaz, que ya tiene experiencia eliminando equipos ingleses –recuerden el partidazo de su Mónaco en el Emirates contra el Arsenal en el 2015- y ha sabido añadir un gran poder ofensivo a una defensa sólida.

Ganador: Mónaco.

Barcelona – PSG:

Se han enfrentado tantas veces que ha perdido la gracia, si les soy sincero. De todas maneras, este partido los halla actualmente a ambos en una situación poco familiar: la de la absoluta irregularidad. Tanto el Barcelona como el Paris Saint Germain no han terminado de encontrar la ansiada consistencia esta temporada y eso ha hecho estragos en sus resultados en la liga, por lo que hoy en día están peleando desde atrás por dicho campeonato cuando normalmente suelen estar de primeros en estas fechas.

De todas maneras, pienso que la calidad de los jugadores del club catalán es superior a la de los parisinos y que la experiencia de los Messi, Iniesta, Mascherano o Piqué, más la impronta de un Suárez, Neymar o Arda, se va a imponer sobre un PSG de Emery en el que sus fichajes no han cuajado, sus tácticas no terminan de funcionar y donde se han fraguado muchos problemas de vestuario que, a la larga, nunca terminan bien.

Ganador: Barcelona.

Leicester City – Sevilla:

Posiblemente, la gran sorpresa del fútbol mundial contra una de las nuevas sorpresas del fútbol español. El Leicester y el Sevilla se enfrentan en uno de los mejores partidos de los 8vos, a mi parecer, con dos estilos de juego muy contradictorios –más de eso en otro partido- y con la ilusión de trascender más allá de sus propios sueños. Para estos dos clubes no hay límites.

El Leicester ha hecho una campaña soberbia de Champions y todos debemos reconocer eso; han sabido adaptarse a la competición y obtener los resultados, dejando de lado ese último partido que perdieron 5-0 contra el Porto cuando ya estaban clasificados y jugaban con la reserva. Pero también es cierto que en un grupo con un Porto venido a menos, un Copenhague y un Brujas, el cuadro inglés no tenía rivales de gran envergadura. Por el otro lado, el club de Nervión se las vio con la Juventus y el Lyon en la fase de grupos y Jorge Sampaoli ha sabido liderar un equipo que ha pasado por otro periodo de transición en el mercado y donde jugadores como Nasri, N’Zonzi, Vazquez y Ben Yedder se han mostrado como nuevos estandartes del club y han logrado conseguir resultados a base de buen juego y, en muchas otras ocasiones, sacando victorias a base de enjundia y corazón.

En su esencia más básica, dejando de lado que uno juega de manera más preciosista (Sevilla) y que otro prefiere el contragolpe (Leicester), estos dos equipos se asemejan mucho en su actitud imperecedera y en dejarlo todo en la cancha. Y mi mente me pide que diga Sevilla por disponer de una mejor plantilla y de un entrenador vanguardista que tiene varios trucos bajo su manga, pero el Leicester me ha callado la boca muchas veces este último año, como último ejemplo esa masacre al Manchester City. Tienen el talento de un equipo de tercera división y el corazón de unos campeones.

Ganador: Leicester City.

Porto – Juventus:

El Porto se ha convertido en la definición misma de “época de vacas flacas”. La entidad portuguesa actual dista mucho de aquel gran equipo de Jesualdo Ferreira del 2006 con Quaresma, Lucho González, Pepe, Lisandro López, etc., o el equipo de Lopetegui con Casemiro, Alex Sandro, Jackson Martínez o Bruno Martins Indi, ahora disponiendo de jugadores de menor envergadura y sin el mismo ímpetu o lustro. Por el otro lado, la Juventus se ha cansado de tanto ganar en la Serie A y, todavía herida en el orgullo por la final en Berlín en el 2015, ha decidido poner todos los huevos en la canasta de la “Orejona”. Y así han llegado los Higuaín, Pjanic y Dani Alves (este último lesionado) para otorgarle al campeón italiano el suficiente peso para lograr su tan deseada tercera Champions.

Siendo honesto, éste me parece el partido más desigual de todos los 8vos: la Juventus simplemente tiene mejor equipo, más tiempo de trabajo con Allegri y cuenta con la siempre magnifica habilidad de obtener resultados jugando mal, tal como hemos podido atestiguar esta temporada donde no han necesitado brillar para estar de líderes en la Serie A y en su grupo de Champions.

Ganador: Juventus.

Real Madrid – Napoli:

El Napoli es un equipo que, en un buen día, me encanta ver jugar: su fútbol es artístico, agresivo y con el suficiente vértigo para mantenerte en el borde de tu asiento. Mi admiración por Hamsik está más que registrada y jugadores como Mertens, Callejón o Insigne, apoyados por jóvenes como Zielinski o Diawara en la contención, son capaces de decidir partidos. Aunado a eso, Sarri es uno de los entrenadores más en boga en el fútbol italiano actualmente y no me sorprendería que en el futuro pase a un equipo más grande e incluso dirija a la selección nacional. Entonces, ¿por qué sé que perderán por la mínima, sin pena ni gloria?

El Madrid de Zidane puede ser y ha sido calificado de muchas cosas, pero yo lo veo como un equipo donde se ha descartado el buen juego en pro de conseguir los resultados (que se han conseguido) y en cuanto éstos se pierdan, poco más quedará. Es un equipo que gana, así sea por la mínima con un gol en el último minuto o en un partido aburridísimo contra un rival de menor nivel, y que no tiene escrúpulos en el cómo. El crédito de Zidane radica en haberles inyectado a sus jugadores esa fe de que pueden jugar pobremente y aun así ganar. Eso tiene mérito, por supuesto: Di Matteo ganó una Champions así. Y el francés sigue en la línea del italiano en ese sentido.

Honestamente puedo ver al Napoli haciendo dos muy buenos partidos y perder ambos dos a cero por las individualidades del Madrid. De todas maneras, un duelo de mediocentros como el de Hamsik contra Modric es algo que se ve muy pocas veces en el mundo del fútbol y ésas cosas hay que disfrutarlas.

Ganador: Real Madrid.

Arsenal – Bayern Múnich:

Vaya, al Arsenal no se le da, ¿eh? Los londinenses, indiferentemente de su posición, siempre encuentran la manera de toparse con los rivales más complicados en sus 8vos de Champions. Creo que el Emirates fue construido encima de un cementerio indio o algo así. Es la única explicación lógica.

De todas maneras, hablar de la situación actual del Arsenal es repetir los mismos patrones de los últimos años: se les ha visto jugando bien, obteniendo resultados prometedores y disponiendo de grandes futbolistas, haciéndonos pensar que éste va a ser su año. Pero todos sabemos que no va a ser así, sea por un tema de juego, mental, o lo que sea. El Bayern ha padecido una transición un poco forzada al pasar de un entrenador tan obsesivo en los detalles como Guardiola a uno más simplista en sus ideas como Carletto; aunque los alemanes han recuperado un poco el rumbo en las últimas semanas, no auguran el mismo estigma indestructible y soberbio de la era Guardiola y con el italiano se han mostrado un poco más humanos, por así decirlo. No sé si les baste eso para ganar la Bundesliga contra el Leipzig o la misma Champions, pero creo que todos sabemos que les sobrará para eliminar a un Arsenal que se halla estancado en una rutina y que necesita ser sacudido para salir de la misma.

Ganador: Bayern Múnich.

Benfica – Borussia Dortmund:

Tiempo de una confesión: no he visto lo suficiente al Benfica para hacer un análisis concreto de su situación actual, así que todo lo que voy a decir está basado más en investigaciones y en opiniones de terceros, ¿está bien? ¿No lo está? Bueno, ¿entonces qué hacen aquí? Hey, ¿por qué tomas tu abrigo? ¡Vuelve que no me has pagado! ¡HEY!

Como iba diciendo, el cuadro portugués está de primero en su liga y en los últimos años ha producido una amplia gama de jugadores jóvenes en su cantera que les han servido bastante bien, siendo el último de sus ventas uno de los más llamativo, Renato Sanches. Es un equipo que gusta del buen juego y que trata de tratar bien al balón. Y ya conocemos el juego del equipo de Tüchel: han evolucionado de la máquina avasalladora y metalera de Klopp a un estilo más de posesión y progresista donde la tenencia de la pelota se ha vuelto el ideario principal del club. Este año Tüchel se ha reforzado con varios jugadores jóvenes como Démbelé, Emre Mor o Guerreiro, además del retorno de Götze y experimentados (aunque todavía jóvenes) como Schürrle y Bartra.

Ganador: Dortmund (por mi falta de conocimiento del Benfica).

Atlético – Leverkusen:

El otro gran choque de estilos de esta tanda de 8vos: las murallas defensivas del Atlético contra el imberbe ataque del Leverkusen. Y aunque la eliminatoria del 2015 fue cerrada y casi imposible de observar como espectador, un servidor augura dos partidos con muchos más goles y emociones. Tómenme la palabra en esto.

Aunque sea un poco pronto para hablar y las cosas pueden cambiar rápidamente, el Atlético podría estar entrando en los últimos meses de su ciclo con Simeone y el crepúsculo de esta era, gloriosa y llena de emociones (y decepciones), ha sido cuanto menos triste para quienes han sentido un poco de identificación con este proyecto. Los críticos más duros dicen que el entrenador argentino se ha quedado mentalmente en Milán y que ya no tiene la energía de otrora para impulsar a su equipo tras las dos finales de Champions perdidas; hay quienes dicen que se ha perdido la identidad del cuatrivote, la pelota parada y la solidez defensiva; y hay quienes, menos radicales en su discurso, dicen que a todo ciclo le llega su fin y no suele ser bonito. Y yo concuerdo con este último; pocos se acuerdan que el último año de Guardiola en el Barcelona consistió en solamente ganar una Copa del Rey y dejando un deterioro importante en el juego del Barcelona. Creo que el Atlético pasa por un momento similar donde las ideas como la motivación se han ido desgastando hasta su invariable final: Simeone dejando el Atlético al final de esta temporada.

Y en cuanto al Leverkusen, creo que debo reconocer que se han quedado lejos de mis predicciones al comienzo de la campaña. Los alemanes no han sabido arreglar sus deficiencias defensivas de temporadas pasadas y su juego se ha visto afectado por esos episodios de inconsistencia que les ha hecho perder partidos completos. Incluso contando con uno de los mayores caudales de talento joven en toda Europa, no han sabido entablar un rendimiento estable. Me atrevería a decir que pasaron la fase de grupos porque fueron menos inconsistentes que el Tottenham (y eso es mucho decir).

Puedo ver al Atlético sacando la casta de equipo veterano en estas competiciones y ganando sudando sangre.

Ganador: Atlético de Madrid.

Si concuerdan, no concuerdan o simplemente desean opinar acerca de cualquier detalle, los espero en la sección de comentarios.

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jueves, 4 de agosto de 2016

Nos volveremos a ver: Gary Lineker, el chico de Leicester que conquistó Europa.



“Nadie puede decir qué pasa entre la persona que eras y la persona en la que te convertiste.”
-          Stephen King.

Los orígenes son todo para nosotros y para nuestras vidas; es en esos años formativos donde se comienzan a pavimentar nuestros senderos y damos esas primeras señales de lo que seremos. Todos somos productos de nuestros contextos, ambientes en los que crecimos y las enseñanzas y valores que nos inculcaron de niños; es a través de estos factores (o la falta de ellos) que nos forjamos y cada elemento, por más ínfimo que parezca, juega un rol notorio en lo que nos convertiremos. Y es que estar en ambientes lluviosos, crecer en una ciudad trabajadora y estar bajo la crianza de una familia de clase media, con lo sucesos adecuados y el contexto indicado, un chico de Leicester puede convertirse en el máximo goleador inglés de los Mundiales, anotar tres goles en un Clásico y ser un ícono de su país y de su generación… o puedes simplemente llamarte Gary Lineker. Carreras las han habido mejores y más exitosas, pero no creo que nadie se quejaría de haber logrado lo que Lineker y cómo lo hizo: con aplomo y bajo sus propios términos.

Hoy en día se menciona la palabra Leicester y se piensa automáticamente en el más que memorable triunfo de los Foxes en la última temporada de la Premier League. Pero por mucho tiempo, el exjugador del Barcelona era la referencia de su ciudad… bueno, él y las papas Walkers, de las que es su principal figura publicitaria. De todas maneras, puede ser sencillo olvidar lo logrado por este hombre, pero es el caso de un futbolista inglés que, en su época, rompió con muchos paradigmas que hoy en día afligen a su fútbol: gran goleador en un país extranjero, jugador importante en las Copas Mundiales y un profesional consumado, además de un ejemplo de decoro en las canchas al no haber recibido una sola tarjeta roja o amarilla en su carrera. Un jugador que hoy en día es sinónimo de principios y de ser una de esas personalidades en la televisión inglesa como el rostro deportivo de la BBC –al final del día, una leyenda que no quedó estancada en su estatus e hizo una transición casi indolora al periodismo.


Como un chico local, Lineker comenzó su periplo en el fútbol a mediados de los 70s al unirse a las juveniles del equipo de su ciudad, el Leicester City. Con apenas 16 años ya estaba contratado a tiempo completo y a los 18 ya estaba jugando en el primer equipo de los Foxes. A diferencia de nuestros tiempos modernos donde un canterano es impulsado casi obligatoriamente a jugar 35 o 40 partidos a tan tierna edad, Gary fue llevado de a poco en un equipo que deambulaba entre la primera y la segunda división de su país en un estado de lucha constante. Hijo de una familia de clase media y de trabajos humildes por más de 70 años, el joven Lineker había sido clasificado como “flojo” en la escuela y una de sus profesoras le había dicho que no podría hacer dinero del fútbol; apenas alcanzando la mayoría de edad ya compartía vestuario con Peter Shilton y Frank Worthington, dos de sus máximos ídolos del Leicester y del fútbol. Poco a poco, la leyenda transitaba las calles en las que nació y donde se comenzaban a fraguar las primeras imágenes de lo que sería su dilatada carrera.


Los inicios nunca son fáciles y Lineker tuvo que dar sus primeros pasos en el fútbol inglés jugando por la banda y valiéndose de su velocidad en lugar de desempeñarse en su rol preferido: el delantero depredador que no daba una pelota por perdida. Como él mismo lo dijo en una ocasión, no fue una estrella instantánea a lo Michael Owen o Wayne Rooney; se tomó su tiempo y su progreso para poder demostrar toda su capacidad en el Leicester. Fue a partir del ’81 donde irrumpió Gary, el goleador, e Inglaterra se dio cuenta del tesoro que tenían entre manos; primero en la Second Division y luego en la First Division, Lineker fue el máximo goleador del Leicester en varias de esas campañas y en el periodo 1981-85 fue una de las propiedades más codiciadas por los gigantes de su país. Su mezcla entre potencia física, agilidad, capacidad de moverse sin el balón –esa habilidad a la que llaman “estar en el lugar correcto en el momento indicado”- y una definición frente al arco rival que haría palidecer hasta muchos de los más grandes eran los aspectos que pueden definir a este monstruo del área. Tras su magnífica campaña 1984/85, el chico de Leicester dejó atrás su hogar y decidió embarcarse en un viaje que le daría muchas alegrías y éxitos; la primera parada en este sendero de canchas lodosas, defensas rocosas y muchos goles, sería Goodison Park y el Everton.


Los de Merseyside eran un elenco bastante diferente al que son hoy en día; en el ’85 eran los flamantes campeones de la liga, desplegaban un fútbol bastante ofensivo y Lineker se adaptó prácticamente enseguida: 38 goles en 52 partidos así lo atestiguan. A pesar de no haber ganado nada con este equipo en el año solitario en el que estuvo –y tener la mala fortuna de que ganarán la liga de nuevo una vez que se fue- siempre ha enfatizado en lo mucho que disfrutó su tiempo con los Toffees y que era el mejor equipo en el que jugó. Con 26 años y en la plenitud de su carrera, a Lineker se le presentó su oportunidad dorada y la que marcaría toda su trayectoria: ser parte del seleccionado inglés en la Copa del Mundo de México ’86.


Si con el Leicester y el Everton se había forjado un nombre importante en su nación, México ’86 simbolizó el arribo de Gary Lineker al estrato más alto de su profesión. Debajo del sol abrasador del país centroamericano, el inglés se convirtió en el máximo goleador del torneo con seis goles, anotó el segundo triplete más rápido de los Mundiales contra Polonia y fue una parte integral de un equipo inglés que (para nada sorprendente) se fue relativamente temprano de la competición en cuartos contra la Argentina de un Maradona pletórico y en un nivel cuasi inhumano. A pesar de anotar un gol, el genio argentino fue más y se despachó dos goles –uno infame y el otro glorioso- para dejar atrás a los Tres Leones. De todas maneras, las proezas goleadoras de Lineker no pasaron desapercibidas y, considerando el éxodo masivo de jugadores ingleses de su país por la suspensión de Heysel, decidió marcharse a tierras distantes para probar su suerte. Siguiente parada: el Camp Nou.


Exceptuando uno que otro jugador inglés, en España no estaban acostumbrados a ver en sus equipos a futbolistas de las islas. Así que cuando el nuevo técnico del Barcelona, Terry Venables, decidió hacerse con los servicios de Lineker y el delantero galés del Manchester United, Mark Hughes, las expectativas eran un tanto alta. Por Gary se habían pagado tres millones de libras, lo que era una cifra bastante copiosa por esos años. De todas maneras, acostumbrado a batallar en las fieras canchas inglesas, Lineker supo adaptarse al estilo español y sus dos primeras campañas con el Barcelona lo vieron anotando veinte goles o más, además de mostrarse como un jugador capacitado para esperar y empujar el balón y también para fabricarse sus propias jugadas. Lo que realmente lo hizo grande fue su habilidad para moverse entre las líneas defensivas del rival y adelantarse para dar ese toque mortal aprovechando su velocidad; en el fútbol moderno podría decirse que era bastante similar a su contraparte del Leicester, Jamie Vardy, pero con más potencia físico y más capacitado para el forcejeo.


Para alguien que había comenzado en un pequeño club inglés de una ciudad más conocida por unas papas saladas que por cualquier otra cosa, un Madrid – Barcelona en el Camp Nou podría suponer un reto bastante abrumador; pero Lineker se las apañó contra La Quinta del Buitre y se despachó uno de los mejores hattricks de la historia del fútbol para derrotar a los merengues tres a dos. A pesar de haber ganado títulos, de haber demostrado su valía y de convertirse en un referente para los delanteros de Europa y el mundo, la llegada de Johan Cruyff a la dirección técnica en 1988 supuso el final de Lineker en el club azulgrana porque el holandés no contaba con él para su revolución futbolística. Relegado a la banda, tuvo que hacer las maletas en el ’89 y con cantos de sirena del Manchester United de Ferguson, incluso llegando a estar punto de firmar por dicho club, y la Fiorentina –que se disipó tras las marchas de Eriksson y Baggio- Lineker decidió fichar por un prometedor equipo de Tottenham y recuperar el protagonismo perdido en su último año en Ciudad Condal.


Su llegada a White Hart Lane fue celebrada como un título porque era un jugador con categoría que arribaba a un equipo que se había quedado un poco huérfano tras la marcha a Mónaco de Glenn Hoddle –otro maestro que se merece una entrada magna en el Blog-; pero ahora con la llegada de Lineker y la magia del genio esquizofrénico que era Paul Gascoigne, los Spurs podían soñar con cosas grandes. El Gary del Tottenham ya estaba pisando los 30s y mostraba una faceta más madura, compuesta y con madera de líder; ya no era un muchacho raquítico y sin experiencia en el Leicester, sino un delantero que estaba probado en los partidos más exigentes de su campo y que había dado la talla. Sus años en el Tottenham fueron de lo mejor de su carrera, pero tenemos que decir que siempre fue un jugador bastante rendidor y a punta de goles, sacrificio y trabajo, se ganó el corazón de la hinchada y ese título de FA Cup del ’91 contra el Nottingham Forrest todavía brilla en la memoria colectiva del club. A donde fue se ganó el cariño de sus aficionados y es que lo que tal vez carecía en clase o en habilidad depurada a lo Maradona o Hoddle lo compensaba con una dedicación, compromiso y altruismo que eran encomiables y loables; un delantero trabajador y con instinto de asesino en serie. Y los Spurs lo amaron (y aman) por eso.


Mientras tanto, a nivel de selecciones, los ánimos en Inglaterra no eran los mejores. Tras una Eurocopa paupérrima en 1988, Bobby Robson y sus muchachos se hallaban en el ojo del huracán; todo lo que se escuchaba y leía en la prensa eran críticas a todos sus miembros y con el técnico como, supuestamente, el principal culpable de todo. A pesar de eso, Robson supo confeccionar un equipo compenetrado y altamente con Gascoigne, Barnes, Barsdley, Platt, Shilton, Brian Robson y el propio Lineker. Probablemente la mejor selección inglesa desde la campeona del mundo en el ’66, Lineker fue uno de los líderes de ese equipo y sus goles sirvieron para catapultarlos a las semifinales donde perderían contra los alemanes en penales en uno de los partidos más emocionales de la historia de los Mundiales. Aquí quedaron para el recuerdo de nuestro protagonista su gol del empate contra los germanos, su mirada irónica a Bobby Robson tras la amarilla que suspendía Gascoigne de una hipotética final y su memorable frase de que “el fútbol es un juego simple: 22 hombres corren detrás de un balón durante 90 minutos y al final los alemanes siempre ganan.”


Tras un par de temporadas más en el Tottenham, la edad ya daba los primeros coletazos al rendimiento de nuestro protagonista y éste ya no podía ofrecerse a los Spurs como antes. Sin hacer muchos dramas, pero sí con mucha cobertura de la media, decidió irse a jugar a Japón en el Nagoya Grampus. Ciertamente un movimiento monetario y con bastante empuje mediático, Lineker hizo su transición a la vida post-futbolista de manera un tanto más tranquila en Japón, donde, lastimosamente, las lesiones no le permitieron impresionar a los nipones y sus actuaciones no fueron las deseadas. De todas maneras, ya no era lo mismo que antes y él no lo dudaba; sin pensarlo mucho, decidió retirarse en el ’94 y dar el paso a la carrera como comentarista de fútbol en su Inglaterra natal.


En su nueva función, el exjugador del Everton ha sabido hacerse un hueco entre los televidentes y crear su propia trayectoria sin necesidad, ya en pleno de 2016, de valerse de su pasado como jugador. Es entendible; su sentido del humor tan británico y su carisma han hecho de él una figura bastante querida en la televisión inglesa. Como en su carrera, no se trataba de llamar la atención –ni siquiera cuando dijo en la campaña pasada que haría el primer show de su programa, Match of the Day, de esta temporada en calzoncillos si su Leicester ganaba la Premier-, sino de simplemente ser como es y no sacrificar sus principios. Solo hay que verlo y leerlo en la histórica campaña del Leicester sintiendo y sufriendo cada partido como un hincha más; no lo hizo por adulación o por falsa humildad; lo hizo porque simplemente ésa es su naturaleza y siempre lo ha demostrado. Tal como cuando salvó a su club de la bancarrota en el 2002 con una inversión de 5 millones de libras; éstos son los gestos de un hombre que, a pesar de todo, no ha perdido sus raíces.


Es difícil no sentir un cierto respeto y empatía para con Lineker puesto que representa el sueño de muchos: el hombre que tuvo un sueño, lo vivió y lo cumplió con creces. Tal vez su palmarés no sea el mejor, pero siempre rindió en casi todos sus equipos y siempre lo dio todo, además de comportarse con un respeto y amor al juego que muy pocos jugadores pueden presumir. ¿Cuántos futbolistas hoy en día pueden decir que nunca han recibido una tarjeta amarilla o una roja? Es un concepto algo utópico en la actualidad. Es una rareza toparse con una figura de esta índole, pero esos son los casos que debemos resaltar: a quienes lograron sus metas con una cierta aura de dignidad y apegándose a sus principios.

Lineker puede ser muchas cosas, pero, por encima de todas las cosas, siempre será ese chico de Leicester que conquistó Europa.

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martes, 20 de octubre de 2015

Historias de Interés: Jamie Vardy, el hooligan que nunca se rindió.



Todos somos una historia; todos somos una narrativa inmersa en incontables anécdotas que encarnan las vivencias que hemos experimentado en toda nuestra existencia. Podría sentarme aquí y contarles mil historias acerca de Messi, Cristiano, Bale, Neymar, Zlatan, etc… pero me he decantado por una sección titulada Historias de Interés para hablar acerca de esas anécdotas de individuos que son un pequeño retazo de la enorme conglomeración de elementos que es este hermoso deporte. Como abreboca, les presento el debut de la sección con la historia del inglés Jamie Vardy: un delantero que comenzó su sueño de ser futbolista desde lo más bajo y fue ascendiendo con incontables traspiés hasta convertirse en parte del seleccionado de Roy Hogson. Fiestero, peleador, de carácter recio, torpe y siendo incómodamente parecido, Vardy ya ha logrado mucho de qué presumir. Y no es para menos.

El partido había terminado y tenía que volver pronto a su hogar. A pesar de que su equipo ganó y él hizo un gol, sentía una carga que no podía sacudirse –era entendible; era la tobillera de la cárcel lo que le obligaba a regresar al radio establecido por su libertad condicional. Así fue la vida del actual máximo goleador de la Premier League en esta temporada, Jamie Vardy del Leicester City, en sus comienzos como futbolista en la liga no profesional. El inglés es uno de esos casos de dedicación y trabajo que las tuvo que pasar bien feo para poder llegar a donde está y es importante que nos tomemos un tiempo para hablar de un jugador que tal vez nunca entre en la historia del deporte, pero que es una inspiración para todos. Tanto se ha banalizado y comercializado este deporte que al escuchar una historia de este talante uno no puede hacer más que sentirse reconfortado; es imperativo que comprendamos el valor del trabajo duro y de la dedicación para poder cumplir nuestros sueños y metas.


La historia de Vardy nos retrotrae a sus comienzos en el 2.002 en las inferiores del Sheffield Wednesday, un equipo pequeño de las divisiones más bajas de Inglaterra, donde sobresalía como atacante y por las bandas, pero donde le acabarían rescindiendo el contrato. Muy bajito para jugar al fútbol, decían. Jamie estaba totalmente abatido por esto y dejaría el fútbol por todo un año que giró en torno a la bebida, meterse en peleas en bares y uno que otro problema con la ley –todo a la tierna edad de los 16 años. El fútbol le seguía atrayendo y hallaba en el mismo un enfoque positivo por lo que decidió retornar al deporte jugando para un equipo de la división no profesional del balompié inglés, el Stocksbridge Park Steels. El chairman del club por ese entonces, Allan Bethel, comentó recientemente que aunque Vardy dejaba entrever en más de una ocasión su personalidad tan propensa a la rebeldía y a meterse en problemas, el chico siempre fue un ejemplo en lo que concernía a todo lo deportivo –siempre era el primero en llegar al entrenamiento y el último en irse. Sobresalía en la cancha anotando goles desde los tres puestos de ataque, pero luego salía las noches de sábado y acababa inmerso en pleitos con diferentes personas –sin mencionar una pelea en un pub que lo obligó a permanecer en libertad condicional. Por más que suene a un concepto hollywoodense, Vardy jugaba sus partidos y tenía que regresarse a su casa enseguida para no romper la normativa de libertad que se le había impuesto.

A pesar de los percances y de las vicisitudes, Vardy continuó hablando en la cancha y haría más de sesenta goles en poco más de cien partidos con el Stocksbridge en la octava división inglesa para irse en la temporada 2.010/11 al Halifax de la séptima división. Uno de los primeros contactos que tuvo con sus compañeros fue un tanto vergonzoso porque el muchacho en cuestión no contaba con las botas adecuadas para el entrenamiento y tuvo que ir a ejercitarse con zapatos regulares; cosa que, naturalmente, desconcertó a sus compañeros. El entrenador, Neil Aspin, había negociado todo el verano por su contratación y Jamie, batallador como él solo, no lo decepcionó jugando en un nivel más alto –ésa sería la normativa durante toda su trayectoria como profesional. Haciendo casi treinta goles en un poco más de cuarenta partidos, Vardy fue votado como el jugador más valioso del club e incluso estaría cerca de anotar tres hat-tricks seguidos, pero fallaría en el último partido quedando en un doblete. En la siguiente temporada jugaría cuatro partidos con el club y anotaría tres goles antes de ser vendido al Fleetwood Town de la quinta división.


En el Halifax había encontrado un mentor en Aspin y éste reconocía que la personalidad del de Sheffield era de armas tomar, pero siempre apostó por él y, aún más importante, logró que se enfocara en el balón para que no se metiera en más problemáticas. Interesantemente, su traspaso al Fleetwood estuvo rodeado por controversia por el monto voluminoso del mismo (150.000 libras esterlinas) y muchos clubes de la quinta división cuestionaban el juicio de un equipo dispuesto a pagar un monto tan alto en la liga no profesional; pero Vardy dio la cara y se despachó un gran total de 31 goles en 36 partidos para su nuevo equipo. Una anécdota muy jocosa es que en uno de sus primeros partidos, el chairman del club lo invitó a su padre y a él a un hotel para que cenaran y así el jugador se relajara un poco de la presión de su nuevo entorno. Su padre, hombre muy sincero por lo que entiendo, preguntó si era verdad eso de que no iban a tener que pagar nada por la comida y el chairman le dijo que eso era verdad; entonces el señor Vardy dirigió su mirada a su hijo y le dijo “Maldita sea, Jamie, ¡debiste haber hecho algo muy bueno”. Volvió a ser el jugador más valioso de la temporada y lideró al Fleetwood Town a su primer ascenso a la cuarta división, la Football League.

Una de las pruebas de fuego más duras iba a venir en camino para el chico malo de las divisiones inferiores: el Leicester City, equipo del Championship, iba a pagar un poco más de un millón de libras para hacerse con sus servicios –cifra record por un jugador no profesional. De la quinta división, Vardy ascendía a probablemente a la segunda división más desafiante de toda Europa. Su primera temporada, la 2.012/13, estuvo rebosante de altibajos por una más que entendible etapa de adaptación a un rango mucho más exigente; pero sería en la siguiente donde haría 16 goles y sería uno de los estandartes del equipo para ganar el campeonato y ascender a la tan anhelada Premier League. Por todo lo que había trabajado, finalmente estaba ahí enfrente de él: la posibilidad de jugar en la liga más competitiva del mundo y enfrentarse a algunos de los mejores en su profesión. De tener que tener un trabajo a tiempo completo y alternarlo con el fútbol a jugar contra Wayne Rooney, Eden Hazard o Sergio Agüero; de comer en estaciones de camión a hospedarse en los mejores hoteles de las islas. Para un hombre de clase trabajadora, con antecedentes penales y con un mal genio, todo esto no era más que un loco sueño. Pero aún faltaba mucho.


En sus primeros partidos de la temporada no pudo jugar mucho por molestias. En su primer partido de titular, en el estadio del Leicester contra el Manchester United de Di María, Rooney, Van Persie, Mata y Falcao, Jamie Vardy cuajó la mejor actuación de toda su carrera. El equipo logró una remontada de un 1-3 que acabaría en un 5-3 donde Vardy hizo un gol, dos asistencias y le hicieron dos penales. Vardy estuvo por todos lados y fue un terror para el equipo de Louis Van Gaal en una de las actuaciones individuales que más me han sorprendido en mi vida y que me hizo prestarle atención durante el remanente de la temporada. Posteriormente, el Leicester se embarcaría en una cruzada memorable para no descender y Vardy -aunque tan solo hizo cuatro goles esa temporada- fue uno de los jugadores más importantes del equipo para realizar una gesta histórica en una de los mayores rescates de la memoria reciente de la Premier League. Y fue recompensado: Roy Hogson, seleccionador nacional de Inglaterra, lo convocó a un partido amistoso de la selección y entraría como substituto en el partido por el mismísimo Wayne Rooney.


Esta temporada, Jamie Richard Vardy es el máximo goleador de la Premier League hasta el momento mientras guía a un sorprendente y efusivo Leicester de Ranieri a los primeros puestos de la tabla. Probablemente a sus 28 años de edad ya se encuentra en el mejor momento de su carrera y aunque nunca llegue a ser un delantero de clase mundial, es uno de esos casos que demuestra que entre tanta megalomanía en este deporte aún hay lugar para los humildes –la base del deporte en su incepción, después de todo. Ésta no es una historia de alguien que vaya a quedarse con los titulares o que vaya a trascender más allá de ser una buena anécdota, pero este hombre puede ser tú o puede ser yo; es el triunfo de un hombre al que no se le regaló nada y que incluso pueda llegar a ser parte del equipo inglés en la próxima Eurocopa. De tener libertad condicional a jugar con Rooney en Wembley… nada mal, nada mal.