Vistas a la página totales

Mostrando las entradas con la etiqueta BBVA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta BBVA. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de agosto de 2016

Scouting: ¿Quién es Samuel Umtiti y qué le aporta al Barcelona?




“La simpleza es la clave.”
- Ritchie Blackmore.

Yo siempre he sido completamente honesto con ustedes, mis queridos lectores, con lo que publico por estos lares y en otros sitios web (ustedes saben cuáles son). Así que quiero empezar este post en esa misma línea de sinceridad: yo honestamente creía que seguiríamos viendo la dupla Piqué-Mascherano en el Barcelona hasta el 2052 o hasta que lanzaran todas las bombas que acabaran con la raza humana. Eso era lo que tenía entendido, por lo menos.

Desde que a Guardiola se le ocurrió posicionar al mediocentro argentino al lado del catalán en la zaga central en el 2011, no ha habido ningún jugador en el elenco azulgrana que pudiera romper la hegemonía de dicha dupla por los éxitos cosechados. Y no es difícil de comprender por qué: la Piqué-Mascherano, contra todo pronóstico por las ciertas limitaciones individuales de ambos integrantes, ha generado muchos dividendos a los culés; pero en los últimos tiempos ha surgido esa inquietud en el seno del Barcelona de que un central nuevo se estaba convirtiendo en una necesidad. Aunque Mascherano se ha mantenido vigente, Piqué ha demostrado señales muy claras de declive en su rendimiento y los que debieron haber sido sus respectivos reemplazos -Bartra, Vermaelen y Mathieu- simplemente no estuvieron a la altura de las circunstancias. Así que se pusieron manos a la obra y se hicieron con los servicios de uno de los centrales jóvenes más en boga en Europa en tiempos recientes: Samuel Umtiti del Olympique Lyon. Sé que muchos barcelonistas se estarán preguntando “pero, ¿quién coño es este tipo?” Tranquilos, para eso está un servidor.


Aunque nuestro protagonista ni se acerca a las cuotas de popularidad de otros candidatos para este puesto en el club azulgrana que han sonado en tiempos recientes –llámese Marquinhos, Hummels o Manolas-, es ciertamente uno de los prospectos más emocionantes que se manejan en el fútbol actual. Umtiti es una rareza en el mercado: un defensor dotado de velocidad, timing, físico y buen manejo de pie; tal vez algo crudo todavía y sin mucho juego aéreo (aunque esto último es intrínseco al Barcelona, si somos sinceros), pero esas son debilidades típicas y hasta esperadas de un jugador en desarrollo y pleno crecimiento como es el caso del canterano del Lyon. Ahondaremos más adelante en sus rasgos futbolísticos, pero conozcamos la historia de quien puede ser uno de los refuerzos claves del Barcelona en el futuro cercano.

Samuel Umtiti, de origen camerunés pero establecido en el país galo, dio sus primeros a la palestra principal del fútbol jugando de defensor en una muy buena selección de Francia sub-19, liderada por un tal Antoine Griezmann, que derrotó a España en el Europeo de la categoría en 2012, pero que se quedó corta de ganar el torneo. A pesar de eso, el joven central y sus grandes actuaciones no fueron ignoradas y su equipo, el Lyon, comenzó a darle minutos, por más esporádicos que fueran, a su talento. El gigante francés siempre ha contado con una academia bastante buena y nunca les ha temblado el pulso para darle oportunidades a sus prospectos; pues con el decremento en rendimiento de Chris, uno de sus mayores símbolos y jugadores más representativos en su época de siete veces campeones de la Ligue 1 de manera consecutiva, decidieron apostar por Umtiti como su relevo. El típico movimiento de cambio generacional que, aplicado de buena manera, tiende a funcionar a las mil maravillas; el canterano alternó actuaciones en la zaga central como de lateral zurdo –posición en la que también se puede desempeñar- hasta que ya en el año 2013 se asentó como defensor titular del club a la tierna edad de 19 años. Ser parte del once inicial a tan temprana edad no es para nada sencillo; hacerlo en un histórico de Francia y reemplazando a un símbolo como el brasileño Chris son un testimonio de la madurez tempranera de Umtiti.


A partir de su alza tan repentina y precoz, nuestro protagonista se ha convertido en una de las propiedades más importantes de la Ligue 1 y en una de las promesas más emocionantes de Francia en los últimos tiempos. Fue un líder prematuro en el Lyon y supo organizar a la defensa hasta el punto que un diario francés, en aras de criticar a la zaga del club, dijo que eran “luego de Umtiti, el desierto.” Entendible. Se ha convertido en un bastión de la institución, de su programa académico y del que su presidente, Jean-Michel Aulas, le gustaba presumir con mucho ahínco. Para los amantes de los números y la estadísticas (que los hay y muchos), el oriundo de Camerún jugó más de cien partidos con el Lyon –incluyendo su debut en Champions la temporada pasada-, promedia un porcentaje de pases completados de más del 85% -algo necesario para el estilo pasador del Barcelona-, sus tackles tienen más de un 80% de éxito –por encima de defensores top de la Ligue 1 como Thiago Silva o el propio Marquinhos, por ejemplo- y tiene un promedio de tres juegos aéreos ganados por partidos, aunque destaco, a base de ojo y de ver sus partidos en la liga gala, que ése no es realmente su fuerte.

El gran rendimiento de Umtiti no solo fue visto por los de Ciudad Condal, sino también por la selección francesa y, ayudado por las lesiones de muchos centrales galos, tuvo su oportunidad en la Eurocopa de este verano con los mayores. Aunque no titular al principio, supo quitarle el puesto a Adil Rami y asentarse como uno de los mejores centrales de la competición, a pesar de la derrota de la local frente a Portugal en la final. Eso no dañó en absoluto su imagen; en especial cuando su fichaje estaba más que anunciado; el Barcelona se estaba haciendo con los servicios de un central con mucho futuro, actualidad y un totalitario: dúctil con el balón en sus pies, agresivo y que no teme poner su físico en línea para proteger su portería, rápido y lo suficientemente atlético para mantener el ritmo durante noventa minutos. Y costando 30 millones de euros, en este mercado tan alocado y volátil, puede ser uno de los mejores negocios en los últimos tiempos para el club.


El tema ahora no radica en el potencial y capacidad de Umtiti, que podríamos declarar en este punto que ya es un hecho –tal vez aquí impera la parcialidad de un servidor para con este jugador-, sino en cómo va a ser gestionado por el Barcelona. En temporadas recientes, el club culé ha operado con leves modificaciones en la mayoría de su once inicial y no son muy proclives a alterar su base; ésta es una de las razones de su éxito continuo en la última década. Eso también puede llegar a ser contraproducente puesto que permite que algunos jugadores, como puede ser caso del ya acotado Piqué e incluso Mascherano, se queden más allá de su vida útil, frenando el progreso del club. Umtiti no es el único en esta situación; los otros nuevos fichajes del club –André Gomes, Lucas Digne y Denis Suárez-, deben hacerse un hueco en el once inicial donde no solo impera el mérito y la calidad, sino también la jerarquía y, a no ser que exista un plan de sucesión en movimiento por parte del Barcelona, eso puede significar un bloqueo del crecimiento de este talentoso grupo de futbolistas. Y eso es, a mi criterio, la mayor dificultad que hallará Umtiti en el Camp Nou.


El francés es un buen defensor; incluso me atrevería a decir que es muy bueno y que puede llegar a ser un defensor de clase mundial con la experiencia que conlleva a ser jugador del Barcelona en no más de dos años. Y aunque ciertamente puede llegar a ser un elemento importante del club y capaz de manejar la presión que conlleva reemplazar a dos personajes tan representativos del club como Piqué o Mascherano, el muchacho no es ajeno a estos escenarios –ya vivió algo similar con Chris en el Lyon-, es el tema de la jerarquía lo que puede evitar que se asiente con la naturalidad exigida. Siempre lo he dicho: todo jugador joven necesita paciencia y ser llevado poco a poco, como cualquier persona que está empezando en un rol sin experiencia nueva en ese nivel; Umtiti deberá contar con las oportunidades para demostrar su calidad y no desprenderse de sus servicios luego de un par de equivocaciones porque eso es una vicisitud natural de un individuo de sus características. No sé ustedes, pero yo le tengo fe a este francés y espero que en el año 2022, esperando el Mundial en Qatar –eso sí va a funcionar-, estemos hablando de que veremos a Samuel Umtiti en la zaga central del Barcelona hasta el 2052. Lo digo con total sinceridad.

Not all great things in life are free; sometimes you have to pay a bit. If you like the Blog and you want to keep reading new articles, please click in the ads so that this project can grow onto bigger and better things. Thanks in advance.

No todas las cosas en la vida son gratis; muchas veces debemos pagar un poco. Si les gusta el Blog y quieren seguir leyendo artículos nuevos, por favor hagan click en los anuncios para que este proyecto crezca hacia cosas más grandes y mejores. Muchas gracias por adelantado.

viernes, 6 de mayo de 2016

Nos volveremos a ver: Johan Cruyff, el hombre que se convirtió en una idea (Parte I).



“Un hombre tiene una idea. La idea atrae a aquellos que piensan similar. La idea se expande. La idea se convierte en una institución.”
-          Top Dollar, El Cuervo.

Cuando una persona fallece, se hace un recuento de lo que era, de lo que representó y lo que logró como una manera de dejar en claro a todo el que le interese quién fue ese individuo. Así que cuando un obelisco del fútbol como es (y siempre será) Johan Cruyff conoce el inexorable epílogo de la vida, abundan los logros personales y colectivos de un hombre que simbolizó una plétora de conceptos futbolísticos y una ideología del balompié que hizo raíces en la tierra de este deporte. Muchos grandes fueron inmortalizados por un momento o un logro que definieron sus existencias; Johan Cruyff, el más grande de Holanda, se inmortalizó al convertirse en una idea.


El cáncer ha tomado la vida de uno de los eternos intérpretes del fútbol, pero también a uno de sus más grandes teólogos e ideólogos. Cruyff era un hombre de principios y valores muy fuertes y arraigados, con todo lo que eso puede llegar a significar. No era un hombre de fácil entendimiento personal ni uno que se anduviera por las ramas a la hora de decir lo que pensaba como todos pudimos atestiguar en sus últimos años de vida como jubilado. Johan Cruyff es la epítome del iconoclasta y del contracultural; un hombre que entendía el entorno deportivo de su tiempo de una manera singular y lo contemplaba no como lo que era, sino como lo que podía llegar a ser. Pocos hombres pueden presumir de haber revolucionado algún ámbito del mundo; el holandés lo hizo en el fútbol dos veces y hasta el sol de hoy no estoy seguro de cuál fue más importante. Pero iremos por partes y en esta entrega hablaremos de lo que fue Johan como jugador.

Como muchos revolucionarios y hombres inquietos de pensamiento, Cruyff dio sus primeros pasos en el mundo en los barrios; específicamente el de Betondorp, la parte más humilde de la ciudad de Ámsterdam. Alejado de la belleza y la singularidad de la capital holandesa, Johan se enamoró del balón desde una tierna edad hasta que ingresó a la academia de su equipo local, el Ajax, a los diez años. Como un chico que ayudaba a preparar los campos para los entrenamientos y que era mantenido por una madre viuda que trabajaba limpiando las instalaciones del club, la futura leyenda holandesa representaba en sus comienzos lo que necesitaba un país golpeado por la Segunda Guerra Mundial y dolida en su integridad –un aspecto que enfrentaría Cruyff en varios puntos de su vida-: una figura rebelde, con la suficiente autoconfianza para rayar en lo soberbio y que había crecido en la época de los años 50s y los 60s donde la cultura había dado un vuelco generacional inesperado. Podría decirse que Cruyff significó, en sus comienzos, lo mismo que George Best en Gran Bretaña: una persona que combinaba gracia, talento e individualismo para inspirar a una generación aturdida en el conservadurismo. Pero, por supuesto, Johan no contaba con la naturaleza autodestructiva del irlandés y es por eso que a finales de la década de los 60s y a principios de los 70s, el místico y enigmático holandés revolucionó el fútbol en un equipo para el recuerdo por siempre recordado como “el Ajax de Cruyff y Rinus Michels.” El plan máximo de los holandeses para domar la tierra del fútbol.


A pesar de lo mencionado, en realidad fue el inglés Vic Buckingham –uno de los primeros en fomentar el concepto de fútbol total que luego desarrollaría Michels, uno de sus jugadores en el Ajax, a sus anchas en los 70s- el que le dio su debut al imberbe Johan en 1964 en el club de Ámsterdam, ya en los últimos partidos de su gestión como técnico. Sería con el arribo de Michels en la campaña posterior que el gran Ajax de Cruyff comenzaría y el joven futbolista se volvería la piedra angular de un equipo para el recuerdo; un equipo que comenzó a llamar la atención del mundo tras una avasallante victoria por cinco a uno al legendario Liverpool de Bill Shankly, cosa que hizo que el entrenador escocés dijera que el club británico debía emular la ideología futbolística de los holandeses. Títulos consecutivos de Eredivisie eran cosechados y Cruyff crecía exponencialmente con cada temporada hasta alcanzar la cúspide a principios de la década de los 70s: tres Copas de Europa (ahora UEFA Champions League) consecutivas, además de un triplete, significaron la sublimación de un equipo que marcó a una generación y fue la base para una selección holandesa que entraría en la historia, pero hablaremos más de eso en el futuro. El espigado y flaco ‘14’ del club del momento estaba en la cima de su profesión; halagos, títulos colectivos, actuaciones para el recuerdo y premios individuales como el Balón de Oro lo erigían como el sucesor natural de los Puskas, Di Stefano, Best, Charlton o Pelé –era su momento. Tan inquieto de mente era que ya su club local no le ofrecía ningún otro desafío porque ya lo había ganado todo; el Ajax había acordado su pase al Real Madrid pero él, siempre tan rebelde y terco, desobedeció a sus patronos y decidió irse al entonces desdichado rival de los merengues: el FC Barcelona. ¿Por qué? “Debo ser libre de elegir a qué equipo me quiero ir”, fueron sus palabras.


Su arribo a Barcelona en el ’73 es material digno para uno de los mejores libretos hollywoodenses: Cruyff llegaba a una Ciudad Condal sin rumbo en lo deportivo y golpeada en su orgullo por el éxito arrollador de su eterno rival, el Real Madrid, generando en los culés un complejo de inferioridad y de cuasi victimización ante sus contrapartes blancas. Pero si algo no tenía el crack holandés era el acotado complejo de inferioridad ante ninguno que se le atravesara; con su talento desmesurado, su liderazgo y esa arrogancia de quien se sabe bueno y que lo ha ganado todo –estamos hablando de un hombre que en ese punto ya tenía tres Copas de Europa con el Ajax-, Johan guío al Barcelona a ser campeones y, más importante que eso, cambió sus mentalidades. El mayor logro de nuestro protagonista en el Barcelona como jugador fue inyectarle al catalán esa mentalidad ganadora y dejar de lado esa actitud victimaria que los mantuvo un tanto relegados en la primera mitad del siglo pasado. Aunque solamente ganó una liga y una Copa del Rey en España, se convirtió en el jugador más influyente de la historia del club, dejando en la retina de la memoria de los hinchas barcelonistas su magia, su clase, su inteligencia táctica y sus jugadas para el recuerdo como aquel gol acrobático e imperial al Atlético de Madrid donde saltó con una técnica magistral para alcanzar el centro. Fuera de la cancha libró sus propias guerrillas socio-políticas y se diferenció del resto de los baluartes del barcelonismo al incluso dejar su huella en el comportamiento del ciudadano catalán.


El Mundial de Alemania ’74 llegaba y los holandeses sorprendieron al mundo del deporte con un fútbol compacto, elástico, preciosista y vanguardista que nunca antes se había visto; el seleccionado dirigido por Rinus Michels replicó lo hecho por su gran Ajax a principios de la década y encantó la audiencia con un juego revolucionario que sería una influencia notoria en el deporte a partir de esa fecha. Sí, uno puede argumentar que la belleza e histrionismo de los holandeses no fue suficiente para derrotar a la eficiencia de la Alemania de Franz Beckenbauer –el mayor rival que tuvo Cruyff en su carrera y con quien cruzó caminos en muchas ocasiones- en la final, pero la realidad del asunto es que la Naranja Mecánica, como es cariñosamente apodada, trascendió más allá del resultado y se convirtió en un bastión ideológico para cualquier amante del buen juego. Cruyff terminó por inmortalizarse ante los ojos de millones y para el recuerdo quedará esa imagen de Johan en su camiseta naranja, con el ‘14’ en su espalda y corriendo con el balón pegado a sus pies mientras que portaba la banda de capitán y su melena fluyendo por el viento. Es la primera imagen que me llega a la cabeza al pensar en el místico holandés. El mundial del ’74 fue el punto más álgido de nuestro protagonista con su seleccionado, pero aún quedaba mucho en su porvenir.


Sus años posteriores significaron un declive entendible en su juego en el Barcelona por motivo de que los años comenzaban a menguar su rendimiento y porque el club, siempre inmerso en la inestabilidad, no podía sostener un nivel considerablemente alto en las competiciones. A pesar de eso, la influencia de Cruyff llegó a incidir en el aspecto social, incluso en temas que podrían considerarse nimios como llamar a su hijo Jordi cuando el registro español no se lo permitía. Finalmente, en el Mundial de Argentina en el ’78, el tulipán decidió retirarse del fútbol internacional y no participar en la competición por motivo de que la seguridad de su familia estaba en riesgo por el tema de la dictadura española. Los holandeses, dirigidos por el legendario entrenador austríaco Ernst Happel, perdieron la final contra los locales y Cruyff, hastiado del temor y la preocupación en tierras hispanas, decidió marcharse a lo que se veía como un retiro dorado en Estados Unidos.


Aunque su travesía en tierras norteamericanas se llevaría a cabo entre el ’78 y ’80 con Los Angeles Aztecs y los Washington Diplomats, el primer equipo que realmente se aseguró a Johan Cruyff en Estados Unidos fueron los New York Cosmos. Los neoyorkinos necesitaban a una nueva figura mediática del “soccer” mundial tras el retiro de Pelé un año atrás por lo que pudieron llegar a un acuerdo con el legendario ‘14’ quien deseaba dejar Barcelona tras la incesante presión e incomodidad en la ciudad; pero el traspaso se desvirtuó después de que se le anunciara al holandés que los directivos del equipo estarían en control absoluto de sus derechos de imagen y de marketing. En perfecta consonancia con su personaje, desechó las negociaciones y se marchó a Los Angeles para jugar con los Aztecs, dirigidos por un viejo conocido suyo, Rinus Michels. Alejado del agobio de la prensa española y deseoso de aportar algo a la juventud del país americano –“si hubiera querido dinero, me hubiera ido a Inglaterra o España donde me pagarían mejor que aquí”, dijo en su momento-, el rendimiento en la cancha de Johan bajo la guía de su antiguo mentor fue bastante bueno: 13 goles y 16 asistencias en 23 partidos, votado Jugador Ofensivo del Año y lideró a los Aztecs a las semifinales del playoff de la entonces North American Soccer League. La siguiente temporada volvió a sorprender al público al dejar su equipo para fichar por los Washington Diplomats. Al ser encandilados por una actuación sublime de Cruyff contra su club el año anterior, los directivos decidieron desembolsar 1.5 millones de dólares para hacerse con los servicios del jugador. Aunque su estadía en Estados Unidos no fue tan larga y fructífera como se hubiera deseado, sí que fue bastante positiva en el tema monetario para las arcas de los equipos en los que estuvo y supuso un alejamiento necesario para que Cruyff recuperara su pasión por el juego.


Luego de un partido amistoso en Barcelona en 1980 por caridad, Cruyff declaraba ante la prensa su deseo de volver al fútbol europeo. Se hablaba de Arsenal, Chelsea, Betis, Sevilla, Leicester y muchos otros, pero al final del día fue un pequeño y humilde equipo de segunda división de España quien lo contrató: el Levante. Aunque suene poco creíble en este punto de la historia, Johan Cruyff jugó diez partidos e hizo dos goles con los del Levante, pero la realidad es que a pesar de haber atraído masas al estadio, haber generado ingresos notorios para el club y recibir trato de estrella, su rendimiento dejó mucho que desear en la institución. Sin ganas para entrenar y ofreciendo pocos destellos de su juego a los 34 años de edad, se puede interpretar este paso en su carrera más como un favor a los directivos del Levante que realmente discutir de una etapa importante en la carrera de semejante personaje. Un periodo de su trayectoria donde se vio a un jugador sin el esfuerzo que lo caracterizaba y que dejó un sabor amargo para el club, denotando el a veces carácter soberbio del hombre y la sensación imperante de que estaba ahí por su próximo cheque. Incluso en esa temporada se permitió engalanarse la camisa del entonces descendido AC Milán en un partido amistoso en el San Siro, creando así uno de los sucesos más curiosos de nuestro deporte: Johan Cruyff vestido con la camiseta del rossoneri.

Su bizarro paso por el Levante y por la segunda división de España dejaban entrever el retiro definitivo como la única opción que quedaba entre las cartas de Cruyff, pero éste decidió retornar a Holanda con su amado Ajax en el ’81 para ayudar al equipo a ganar las siguientes dos Eredivisie y consolidar a un equipo que contaba con un joven Marco Van Basten entre sus filas. Ya cuando su contrato finalizaba en 1983, el club decidió prescindir de sus servicios puesto que lo calificaron como “demasiado viejo” para seguir aportando al equipo en el nivel que se exigía. En un arrebato de venganza, en aras de demostrar que no estaba acabado frente a sus antiguos patronos, portó la camiseta del enemigo y se convirtió en un año en eso: el enemigo. Johan Cruyff estuvo en el Feyenoord en el último año de su carrera y fue un memorable epitafio para una trayectoria sin parangón; junto a un joven Ruud Gullit, lideró al club de Róterdam a un doblete de liga y copa, además de ser el mejor jugador de la Eredivisie en esa campaña y siendo cargado en los hombros de los del Feyenoord en la celebración del título, en una de las máximas demostraciones de venganza en la historia del fútbol. Todo esto en el ’84 con 36 años de edad. ¿Cuántos jugadores pueden guiar a un equipo en lo profundo de la intrascendencia a ganar un doblete estando en el último año de sus carreras profesionales y siendo el mejor de la temporada? Y en la Copa UEFA fueron eliminados por el Tottenham de un joven Glenn Hoddle que estaba en su cúspide particular –simplemente era el nuevo rey pidiendo espacio frente a Cruyff. Para mí, éste es el mayor logro en la cancha en la trayectoria de Johan: inspirar a un club para triunfar cuando él mismo había sido catalogado como un acabado. Un final glorioso e imperial para una trayectoria llena de éxitos, pero que podemos calificar como una en la que hizo lo que deseó durante todos esos años –vivía y jugaba para sí mismo.

Futbolísticamente, no hay mucho que pueda revelar acerca del Cruyff jugador que no se haya dicho en las últimas semanas: era un jugador multifacético, capaz de adaptarse a cualquier posición del campo brillantemente y dotado de una capacidad y talento para desmarcarse, gambetear y definir frente al arco rival como si fuera un delantero centro de aquellos. Tácticamente, Cruyff era el futbolista total y el profeta máximo del ideario holandés del “todos atacamos y todos defendemos”; el que podía hacer funcionar a todo un sistema y romper los paradigmas que el mismo establecía con sus arrebatos repentinos de genialidad. Bajo la tutela de Michels, fue el primer gran falso nueve y uno que gozaba de libertad absoluta en la cancha; podía retroceder al puesto de contención y distribuir desde ahí, organizar desde la salida de la defensa como un líbero o desbordar con su técnica depurada como un extremo endemoniado –era así de bueno. Era el crack en las sombras y la estrella en un solo hombre; uno de los pocos jugadores en este deporte que no pueden ser copiados o imitados.


Simplemente, Johan Cruyff como jugador fue un fuera de serie que dominó los 70s como el mayor exponente futbolístico de esa generación y se erigió como el baluarte principal de una idea de que el balompié podía ser mucho más visionario y avanzado si se tomaban riesgo antes inusitados y si se perdía el temor por motivo de conservadurismo. Millones de personas e incontables jugadores han sido influenciados por las jugadas de un Johan que enamoró con su juego, entre sus más altos exponentes siendo Eric Cantona o Emilio Butragueño, quienes lo han catalogado como su referente futbolístico absoluto. Era una combinación idílica entre genio, inteligencia y capacidad de convertir el fútbol en un tema artístico.

Cuando anunció su retiro en el ’84, todos sabían que volvería al deporte como entrenador. El fútbol era todo su ser y no podía vivir alejado del mismo. Comenzaría en la segunda mitad de los 80s una etapa de su vida en la que sería igualmente influyente como jugador. Pero ésa es otra historia…

Not all great things in life are free; sometimes you have to pay a bit. If you like the Blog and you want to keep reading new articles, please click in the ads so that this project can grow onto bigger and better things. Thanks in advance.

No todas las cosas en la vida son gratis; muchas veces debemos pagar un poco. Si les gusta el Blog y quieren seguir leyendo artículos nuevos, por favor hagan click en los anuncios para que este proyecto crezca hacia cosas más grandes y mejores. Muchas gracias por adelantado.

sábado, 16 de abril de 2016

Interview: Granada CF’s Adalberto Peñaranda.



Author’s note: if you want to read the Spanish version of the interview, go here.
Nota del autor: si quieren leer la versión en español de la entrevista, vayan para acá.

Adalberto Peñaranda surpassed the expectations that were bestowed upon him in just a couple of months. After leaving Venezuelan football to work his trade at Spain’s elite, many of us Venezuelans believed that the eighteen year old striker would we needing a certain amount of time to adapt, but the reality of the matter is that if there ever was a time to adapt, it was short lived. The kid born at Mérida has been one of the young European sensations at the humble Granada side with notorious performances and by scoring vital goals for his club, making him in the process the youngest player to ever score a double in La Liga –a record that a certain Lionel Messi used to hold. While he was shining for his team, he also earned a signing to Premier League’s Watford FC and already made his debut with Venezuela’s senior National team in the process. Things are looking very well for Peñaranda and yours truly took the liberty to contact his management for an interview where we discussed several topics. I can happily say that Adalberto accepted and answered all my questions in a very friendly manner. I hope you enjoy it.

KT: first of all, thank you so much for agreeing to do the interview, Adalberto, and welcome to La Soledad del Nueve.
AP: thank you for having the interest.

KT: obviously, because of your quick ascension, you have become in one of the new stars of Venezuelan football –first with Deportivo La Guaira at our country and now with Spain’s Granada. Tell me; what was the hardest ordeal in the transition of coming from the Venezuelan league to La Liga, one of the best in the world?
AP: the tactic level has been the hardest part. Playing football at Spain is very different to do it in Venezuela; the sprints and the touches have to be twice as fast and the pressing in the matches is also double.

KT: we have seen you play as a left winger and as a forward. Considering the success that you had in both positions at your club, where do you think you perform at a higher level and why?
AP: I like playing in both positions, really; if I am playing as a left winger I can run at my full back with much more speed and if I’m playing as a forward I have the freedom to attack while receiving major support of the team.

KT: a theme that is very recurring in sports forums and basically any place where La Liga is discussed is the very known economical unbalance that exists between the big clubs like Madrid, Barcelona and Atlético in comparison to the likes of Rayo, Eibar and your Granada side, to name a few. Is the difference palpable on the pitch or is it merely a cliché from the media?
AP: you can tell on the pitch. Great clubs buy great players; that has been like that since always and you can see that on the pitch.


KT: José Ramón Sandoval was the manager that gave your debut at Spanish football and you have mentioned the positive that he had in your development at several occasions. How did you take the news of him getting sacked and has José González’s arrival been a positive influence at a club with such a precarious moment as Granada?
AP: I took the news in a very professional manner. This is football and is a job; I’m very grateful to him for giving me the chance to play with the 1st team and I will never forget that; and José González is a manager with a good character to guide players, I get along well with him and I understand the way he sets up matches.


KT: a while ago it was announced you’re signing to English league’s Watford. What expectations do you have of the Premier League and of the team managed by Quique Sánchez Flores?
AP: well, I have not even thought about it. Right now I’m playing for Granada and my goal at the moment is to get points with Granada.

KT: Does announcing that you are going to another team in the middle of the current season can be a conflict of interests, considering that the club is fighting for relegation and that you already have your future sorted? Or is it something that the player doesn’t think?
AP: the media thinks about it, but not me.

KT: Can you tell me about you adapting to the life at Spain?
AP: it has been pretty easy; they speak the same language as me, their culture is different, though, but thanks to God I have been treated in the best way since I got here.

KT: how do you see Venezuela’s National team in the upcoming Copa América Centenario, taking into consideration the negative results and all the controversy that has been around the team?
AP: I am positive about it. We are a good team despite the obtained results, but Venezuela has never been a favorite so we’ll have to do what we always do, which is working hard to improve ourselves.


KT: the National Team has been playing for many years now with two forwards, being one of them a much more physical and pivot like one, which is the case of Salomón (Rondón). Can you see yourself playing alongside Rondón as a much more roaming forward or would you prefer playing as a the focal element of the attack?
AP: I cannot decide that; that is the manager’s decision, but I’d do my best work at any given position, without a doubt.

KT: some mandatory questions: Who were your football idols and why?
AP: as a little boy, Ronaldinho, and right now I really like how Neymar plays; they are great players and their mobility all around the pitch is just insane.

KT: what other interests do you have, besides football?
AP: music. I really like listening to music all the time.

KT: the most difficult player you had to face and why?
AP: Messi; you just can’t reach him.

KT: who is the best player at Granada?
AP: I think Rochina is a wonderful player.

KT: the best moment of your career and why?
AP: my first double at La Liga because I broke one of the competition’s historical records.

KT: what are your personal goals in this sport?
AP: to play at a World Cup, win it and put my winner’s medal next to the Champions League’s one.

KT: how are you preparing your English for Watford? Hahaha
AP: I’m at level success (*a running joke at Venezuela because of a TV commercial*).

KT: thank you so much for this extensive interview, Adalberto. Any message you would like to say to your fans and our readers. Where can we follow you?
AP: @Adalbertopr7 at Instagram and Twitter and Adalberto Peñaranda is my fanpage in Facebook. I would like to say to my fans that I’m immensely grateful for your good comments and the support that I have been given in each one of them and that I will keep doing my best to keep giving you joy.

Not all great things in life are free; sometimes you have to pay a bit. If you like the Blog and you want to keep reading new articles, please click in the ads so that this project can grow onto bigger and better things. Thanks in advance.

No todas las cosas en la vida son gratis; muchas veces debemos pagar un poco. Si les gusta el Blog y quieren seguir leyendo artículos nuevos, por favor hagan click en los anuncios para que este proyecto crezca hacia cosas más grandes y mejores. Muchas gracias por adelantado.