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lunes, 27 de marzo de 2017

Play It, Sam: Conclusiones de los 8vos de Champions.

Este artículo es de la autoría de Samuel López, como todos en esta categoría. Como podrán ver, la comenzó luego del cierre de los octavos de Champions, pero no pudimos publicarla hasta este momento. Esperamos que les guste.

Esta nota la empiezo alrededor de unos 5 minutos de terminar de ver el partido del Mónaco contra al Manchester City y decidí que sería un momento perfecto para volver a deleitarlos con otra de mis escrituras.


Estoy seguro que muchos esperarán que hable del famoso Barca-PSG pero quisiera dejar eso para el final, por lo que empezaremos por lo más sencillo de explicar, como es el Arsenal-Bayern: casi todos sabíamos que el Bayern iba a ganar, pero no esperábamos dos partidos con esa cantidad de goles; muchos dicen que es culpa de Wenger en su totalidad, pero el plantel tiene gran parte de esa culpa y se nota que muchos nos quieren estar ahí o solo quieren que Wenger se vaya. Creo que los únicos que le ponen garra al asunto son Alexis, Oxlade-Chamberlain y Bellerin; en mi opinión Wenger ya logró lo suyo, nadie le quitará el mérito de haber logrado completar una temporada estando invictos, pero como dice el meme: “El futuro es hoy, viejo”. Sobre el Bayern, actualmente son mis favoritos para ganar la copa; Lewa anda en modo dios, Vidal es el mejor “box to box” del mundo, Javi Martinez está hecho una roca en la defensa, y como siempre, Carletto haciendo un excelente trabajo.

El Porto-Juve fue un enfrentamiento de dos leyendas en un partido que muchos veían desequilibrado: una Juve siendo liderada por el goleador Higuain y “La Joya” Dybala siendo defendida por, en mi humilde opinión, la línea defensiva más ruda del mundo contra el gigante portugués donde “El Santo” juega luego de su muy controversial ida del Real Madrid en la cual se veía ver un resultado parecido al actual. Un partido, además, muy especial para muchos ya que se volverían a enfrentar los 2 mejores porteros de los últimos 10 años.

El Manchester City contra el actual líder en la Ligue 1, el Mónaco, fue un partido muy interesante y más equilibrado de lo esperado. Liderado por un recuperado Falcao y una manada de jóvenes prospectos, fueron derrotados en su primer encuentro por goles del Kun y los 3 jóvenes prometedores de tal equipo: Sterling, Sané y Stones. El partido de vuelta definitivamente fue uno de los mejores partidos de este año, demostrando el poder de esos muchachos -algunos incluso menores que yo- demostrando un claro nivel de promesa futura; Bakayoko es tan tanque que si utilizas el cheat “PANZER” en GTA San Andreas aparece él, Fabinho es un gran lateral transformado en un tremendo volante 5, y Mbappé tiene todo para ser un digno sucesor a Thierry Henry.


El Borussia Dortmund de Thomas Tüchel se llevó una gran sorpresa en el partido de ida debido al muy suertudo gol de “Mitrogol” del Benfica, pero esa misma suerte no volvería en el partido de vuelta donde Aubameyang anotó un hat trick y el próximo “Capitán América”, Pulisic, también anotaría un tanto. Este último fue un partido que muchos tenían total seguridad que ganaría el Dortmund pero no con un resultado de semejante magnitud y dominancia.

El gol de Casemiro ante el Napoli de Hamsik fue una bestialidad, debo empezar con esa anotación, es necesario. El Real de Harry Potter está acostumbrado a esta clase de victorias donde controlan todo el juego, siendo capaces de manejos ambos enfrentamientos gracias a un Ramos en modo Dios, la espina dorsal conocida como Modric y obviamente, Cristiano. Personalmente esperaba más participación de Mertens e Insigne, aunque, bueno, el belga participó de una no muy buena manera (si, el autogol).

El enfrentamiento del Atletico de Madrid con el Bayer Leverkusen fue bastante bipolar: el partido de ida fue un partidazo con un total de 6 goles y muy activo, mientras que el partido de vuelta en el Vicente Calderón fue un poco más aburrido que el anterior debido en parte a la escasez de goles; aunque cabe resaltar la triple parada de Jan Oblak ante Chicharito.

Leicester City dio un gran giro luego de la ida de Ranieri; lo ha demostrado en liga ganándole al Liverpool y al West Ham (si, llevo varios días escribiendo esto, he estado saliendo más a menudo) y lo demostró en Champions ganándole al Sevilla de Jorge Sampaoli en dos partidazos donde lo más resaltante fueron los dos penales atajados por Kasper Schmeichel, hijo del legendario Peter, como todos ya saben. Esperanzas se ven en el Leicester, que quieren volver a ganarse el respeto que cosecharon el año pasado.


Dejamos para el final al enfrentamiento más aclamado y famoso de todos: el Barcelona-PSG. Recuerdo que en el partido de ida tuve que salir dejando el partido en 0-2 por parte del PSG y al volver y revisar en la internet noto que ganaron 4 a 0 al mismísimo Barcelona. Madridistas se burlaban debido a esto, casi todos los hacían y no muchos creían en la remontada; por mi parte no creía pero tenía un poco de esperanzas, digo, tienen al mejor futbolista del mundo, eso te da un poco de esperanzas, ¿no? Bueno, llega el partido de ida y lo empiezo a ver, peeeeero… Al anotar Cavani decido cambiar el canal y ver el partido del Dortmund. Cuando termina el partido voy a revisar el internet, ¿y con qué me encuentro? ¡6-1 por parte del Barcelona! Videos, imágenes, memes, de todo pude ver en Facebook ese día, pero por mi estupidez no vi los otros goles y decido buscar en Youtube… Amé ese gol de tiro libre de Neymar y su asistencia a Roberto fue excelente. Como cosa extraña, los reflectores siguieron a Messi pero el protagonista de esa noche fue Neymar.

¡Espero y aspiro que los cuartos de final nos traigan más sorpresas! Ya los partidos se sortearon y dio un resultado balanceado que muchos lo ven perfecto. ¿El partido que más espero con ansias? El Atletico-Leicester porque siento que nos mostraran algo increíble.

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miércoles, 15 de marzo de 2017

Así lo veo, Ken: Wenger, Alexis y la tierra baldía del Arsenal.


“Bienvenido a la Tierra Baldía, en un mundo que se mueve más rápido y donde estoy solo por un rato.”
- Blind Guardian – Somewhere Far Beyond.

Contrario a estas líneas de la canción de Blind Guardian, el tiempo no parece moverse más rápido para los hinchas del Arsenal. Las eliminaciones en octavos de final de Champions League se han convertido en algo rutinario y las humillaciones contra los superpoderes de Europa (Barcelona y Bayern Múnich se han tomado turnos para eliminarlos), por lo que el futuro es muy incierto para los Gunners. La prensa y los hinchas no se han tardado en decapitar mediáticamente a Arsene Wenger tras la última capitulación contra el Bayern; un marcador agregado de 10-2 es una de las mayores palizas del fútbol moderno y es un reflejo de un modelo de gestión caducado que más bien parece y que muestra todas las señales de un fin de ciclo: mal ambiente en el vestuario, malos resultados y unas actuaciones que en este punto resultan parodias del club y sus valores.


Y si bien un servidor ha sido uno de los críticos de Wenger en los últimos años (en mi artículo sobre Henry y su paso por la Juventus pueden leer un poco al respecto) y aún sostengo cada palabra: pienso que Arsene es un entrenador que ya no tiene nada más que hacer o decir en el club londinense y no sabido mover hacia adelante un proyecto que, ciertamente, se ha quedado estancado. Ahora bien, culpar al Arsenal meramente por lo que puede hacer el entrenador me parece algo de lo más risible y simplista; las capitulaciones de este club dejaron de ser causadas por un mero tema táctico o por el hecho de que Arsene no pudiera motivarlos al máximo de su capacidad. La realidad cruda y dura es que hay muchos jugadores cómodos en este equipo.

La pregunta del milenio siempre ha sido ésta con respecto al club londinense: ¿Qué le pasa al Arsenal? ¿En qué momento se convirtieron en un equipo de fútbol que está más asociado con las humillaciones, los incontables memes acerca de su cuarto lugar y el hecho de que sus temporadas parecen la película Día de la Marmota, repitiéndose una y otra vez hasta caer en la locura?


La verdad es que el punto de quiebre puede haber sido aquella noche en París en el 2006, en la que perdieron la final de Champions contra el Barcelona de Ronaldinho y compañía; desde entonces el club parece estancado en una rutina e incluso algunos dicen que Wenger nunca dejó París al 100% (aunque eso puede pecar de amarillismo). Ese fue el último gran golpe de la generación dorada Gunner que tantas alegrías le dio al club: los Henry, Bergkamp, Campbell, Pires, Ashley Cole, Ljungberg y un par de grandes promesas jóvenes que luego serían la columna vertebral del equipo (Kolo Touré, Robin Van Persie y Cesc Fabregas). Pero el Barcelona ganó esa final y una vez que esa temporada acabó, Wenger comenzó a renovar el plantel con generaciones más jóvenes para tratar de dar pelear por títulos mientras que el club estrenaba un nuevo estadio y entraba un periodo de austeridad económica que perduró hasta el 2013, donde le demostraron al mundo que estaban dispuestos a gastar con el fichaje de Mesut Özil (más acerca del germano más adelante).


La era Emirates del Arsenal ha sido, como he dicho antes, un ciclo interminable de clasificaciones a Champions y quedarse corto en la Premier y en la máxima competición europea. Indiferentemente de los jugadores que tengan, el resultado parece ser el mismo y en esos casos entiendo la postura de los detractores de Wenger porque desde un punto de vista motivacional, no ha sabido inspirar a diferentes generaciones de futbolistas para los momentos claves. Solamente hay que ver cómo le fue a los jugadores de generación perdida del club post-París 2006: Abou Diaby, Philippe Senderos, Denilson, Fran Mérida, Lord Bendtner, Frimpong, el propio Francisc Coquelin y un par son la prueba viviente de un grupo de jugadores que nunca encontraron consistencia ni tampoco pudieron completar su potencial y podemos argumentar que eso es culpa de Wenger pero, ¿qué tanta responsabilidad puede tener en estos casos? Tal vez en ficharlos, por supuesto, pero en el momento de la verdad estos jugadores nunca dieron la talla.

¿Qué tienen que ver las derrotas de hace casi diez años con las del presente, preguntan? Bueno, que todo está relacionado: en esos años de austeridad –aunque jugando muy buen fútbol con Cesc y Van Persie a la cabeza- el Arsenal no supo capitalizar para ganar trofeos y sostener una cultura ganadora en el club. Si analizamos el plantel de hoy en día nos encontramos con un grupo de futbolistas que no tiene una mentalidad ganadora, pero no por falta de ambición, sino por falta de experiencias ganadoras. Aunque es cierto que un gran palmarés no te hace un gran futbolista, hay que ver que la mayoría de los jugadores importantes del Arsenal no tienen esa experiencia para definir partidos claves y eso se nota en Koscielny, Oxlade-Chamberlain, Mustafi, Bellerín (que ha perdido mucho nivel esta temporada), Monreal, etc.


La mayoría de los jugadores del Arsenal solo están asociados con las derrotas y las pequeñas victorias que hoy en día saben a poco como las clasificaciones a Champions; jugadores como Walcott, por ejemplo, solo han conocido esto durante toda su carrera y eso no fomenta una mentalidad ganadora, sino todo lo contrario. Eso es definitivamente culpa de Wenger, pero también es un reflejo de la incapacidad de estos futbolistas que en teoría han demostrado ser muy buenos, pero que les falta en el plano psicológico. Lo que nos deja enfocarnos en los jugadores más importantes de toda la plantilla: Mesut Özil y Alexis Sánchez.


El caso del alemán es algo que ya todos sabíamos cuando jugaba en el Real Madrid: un futbolista con todas las características de un crack de talla mundial, con una visión y talento indiscutibles, pero que es muy propenso a caer en lagunas en su juego durante varios partidos. No era muy raro verlo jugar tres partidos muy bien en el club español y luego cinco en los que vagaba por las canchas como un fantasma de ojos saltones. Bueno, casi cuatro años en el Arsenal y me atrevería a decir que Özil ha empeorado en esta situación; si bien es cierto que el equipo no ayuda mucho en comparación con su antiguo club, la realidad es que ser la figura o que jugaran para él no le ha sentado nada bien y en cualquier caso lo ha hecho más propenso a esas lagunas que ahora se extienden por meses. Sus pasajes de buena forma han derivado en los mejores momentos del club londinense en los últimos años y eso es lo que hace a Özil un jugador tan interesante, pero comprometes a tu equipo a caer en ciclos de inconsistencia que este equipo, en este momento de su historia, no se puede costear. Y con Özil esto va a seguir pasando hasta que él decida cambiar eso, sea dirigido por Mourinho, Wenger o quien sea.


El caso de Alexis es uno de los más curiosos que he visto, desde un punto de vista mediático. Si cualquiera de ustedes toma las noticias de la prensa, especialmente la sudamericana, leerán artículos acerca de cómo Alexis es el gran guerrero solitario que tiene que defender, atacar, recuperar balones, hacer paradas y salvar a la humanidad del Emirates de un ataque nuclear por Lex Luthor y todo esto al mismo tiempo. Que está solo y que él debe hacerlo todo porque sus compañeros, simplemente, no están a su altura. Ahora, no soy nadie para decir que el chileno no es el mejor jugador del Arsenal –lo es y con diferencia-, pero el problema yace en algo que ni Wenger tiene la culpa de ello: Alexis también se cree que es el jugador más importante. Y es que la mejor forma de “cargarse el equipo al hombro”, como va el dicho, es a través de tomar las decisiones correctas: saber cuándo pasar y cuándo disparar; cuándo toca asociarse con los compañeros y cuándo resolver solo. Hay una razón por la cual vendieron a Alexis del Barcelona: nunca sabía jugar en equipo al 100% y en un club donde él no era la figura, eso no se puede permitir. Y si estás en un equipo donde dependen de ti, no puedes dejar que tu ego te controle y jugar para ti, montar escenas en pleno campo de juego recriminando a tus compañeros –por más mal que estén jugando, hay códigos y eso se debe respetar- y riéndote en la banca cuando tu equipo tiene un global en contra de 2-10 en su propio estadio.

Y como dato curioso de Alexis, diré lo siguiente: esta temporada solamente hizo un gol contra los otros equipos del Top 6 y Olivier Giroud, con todas sus virtudes y defectos, ha hecho más goles que han dado más puntos que el propio Sánchez. Entonces antes de señalar a otros con el dedo, Alexis debería verse en un espejo.


Lo que estoy tratando de decir con esto es que el Arsenal se ha convertido en una suerte de tierra baldía del fútbol donde los jugadores parecen estancarse –como ha sido el caso de Mustafi que ha entrado en una regresión y Granit Xhaka que se ha convertido en un Roy Keane sin la calidad- y donde el entrenador ya no parece dar más de sí mismo. Yo pienso firmemente que Wenger debe irse del Arsenal, pero también pienso que eso solamente es parte de la solución; el club, al igual que el Manchester United en su momento, está diseñado en torno a la figura de Arsene y eso puede dificultarle todo al que venga, sea Max Allegri, Eddie Howe, Thomas Thüchel o cualquier otro. Es difícil tomar el equipo después de un predecesor que es, probablemente, la mayor figura de la historia del Arsenal y que ayudó a revolucionar el fútbol inglés (cosa que a veces se olvida cuando se habla de Wenger).

Aunado a eso, en esta tierra baldía del fútbol, los jugadores deben asumir responsabilidades y un servidor está 100% seguro de que varios de estos futbolistas se han escudado detrás de la figura siempre criticada de Wenger para poder hacer estos partidos de pena; ningún entrenador te puede instruir tan mal en un planteamiento para que pierdas 5-1 dos veces seguidas contra el Bayern Múnich, considerando los jugadores de los que dispone el Arsenal y todas las veces que se han enfrentado en los últimos tiempos. Algunos jugadores están infectando al club con su conformismo y mediocridad y la única manera de progresar es recuperar la mentalidad ganadora verdadera que antes ostentaba el club y así poder retomar el sendero que se perdió hace más de una década.

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viernes, 16 de diciembre de 2016

Así lo veo, Ken: Análisis de los 8vos de Champions

“Pero la verdad de todas las predicciones siempre está en tus manos.”
-          Iron Maiden, Die With Your Boots On.

Los octavos de la UEFA Champions League ya han sido sorteados y un servidor los espera de manera casi religiosa, como todos los años. A pesar de que el torneo internacional, a mi criterio, ha perdido suspenso y emoción por el hecho de que casi todos los años vemos a la trinidad Bayern-Madrid-Barcelona en las semifinales, con ellos repartiéndose el título desde el 2013, aún me emociono al ver estos partidos. La UEFA Champions League es, probablemente, el torneo más competitivo de este deporte y ver a una infinidad de cracks enfrentándose, por más predecible que puedan ser los resultados, todavía ostenta un cierto grado de encanto. O tal vez simplemente me he acostumbrado, ¿verdad? Preguntas, preguntas.

Así que en esta ocasión, para celebrar mi regreso a la actividad blogger, he decidido ofrecer un análisis conciso de todos los partidos y opinar sobre cuáles equipos veo mejor preparados para pasar. ¿Empezamos? Empezamos.

Manchester City – Mónaco:

Leí por Twitter a algunos hinchas del Manchester City sintiéndose bastante felices por tener a los monegascos como sus rivales, pero la realidad es que la confianza puede ser algo muy malo para los ingleses. Protagonistas en una ocasión en nuestro blog, los galos han sabido erigirse en esta campaña como el equipo más goleador en las grandes ligas europeas con más de cincuenta (sí, leyeron bien) goles en poco más de una quincena de partidos ligueros, promediando tres anotaciones por partido. Muchas personas hablan de Radamel Falcao como su principal figura –más que todo por su ascendencia internacional, creo yo- y por su retorno de forma, pero, si yo fuera hincha del City –y créanme que no busco ese martirio-, me preocuparía de un atacante vertiginoso como Lemar, un mediocentro bestial como Bakayoko, un central con mucho liderazgo como el polaco Glik y un Fabinho que se ha convertido en uno de los mejores mediocentros defensivos del negocio en esta campaña. En fin, me estoy repitiendo a mí mismo; pueden revisar el artículo y verán una opinión mucho más profundizada de mi parte con este equipo.

Por el otro lado, el City está pasando, en el día de hoy, por un proceso de transición por parte de sus jugadores y de su entrenador, Pep Guardiola. El club de Manchester tuvo un gran inicio de campaña pero, así como los rivales se adaptaron a jugar contra ellos, el equipo no ha mostrado una capacidad para imponerse de manera consistente desde entonces. Guardiola se ha topado con el mayor reto de su carrera hasta el momento y se halla en una situación desconocida para él: descubrir que el camino no es recto y que elementos como su preparación en lo defensivo, el abuso de salir jugando o la falta de cambio de ritmo, deben ser trabajados con mayor detenimiento. El City cuenta con un mayor abanico de opciones que los monegascos para sobreponerse a su rival pero Leonardo Jardim es un entrenador muy capaz, que ya tiene experiencia eliminando equipos ingleses –recuerden el partidazo de su Mónaco en el Emirates contra el Arsenal en el 2015- y ha sabido añadir un gran poder ofensivo a una defensa sólida.

Ganador: Mónaco.

Barcelona – PSG:

Se han enfrentado tantas veces que ha perdido la gracia, si les soy sincero. De todas maneras, este partido los halla actualmente a ambos en una situación poco familiar: la de la absoluta irregularidad. Tanto el Barcelona como el Paris Saint Germain no han terminado de encontrar la ansiada consistencia esta temporada y eso ha hecho estragos en sus resultados en la liga, por lo que hoy en día están peleando desde atrás por dicho campeonato cuando normalmente suelen estar de primeros en estas fechas.

De todas maneras, pienso que la calidad de los jugadores del club catalán es superior a la de los parisinos y que la experiencia de los Messi, Iniesta, Mascherano o Piqué, más la impronta de un Suárez, Neymar o Arda, se va a imponer sobre un PSG de Emery en el que sus fichajes no han cuajado, sus tácticas no terminan de funcionar y donde se han fraguado muchos problemas de vestuario que, a la larga, nunca terminan bien.

Ganador: Barcelona.

Leicester City – Sevilla:

Posiblemente, la gran sorpresa del fútbol mundial contra una de las nuevas sorpresas del fútbol español. El Leicester y el Sevilla se enfrentan en uno de los mejores partidos de los 8vos, a mi parecer, con dos estilos de juego muy contradictorios –más de eso en otro partido- y con la ilusión de trascender más allá de sus propios sueños. Para estos dos clubes no hay límites.

El Leicester ha hecho una campaña soberbia de Champions y todos debemos reconocer eso; han sabido adaptarse a la competición y obtener los resultados, dejando de lado ese último partido que perdieron 5-0 contra el Porto cuando ya estaban clasificados y jugaban con la reserva. Pero también es cierto que en un grupo con un Porto venido a menos, un Copenhague y un Brujas, el cuadro inglés no tenía rivales de gran envergadura. Por el otro lado, el club de Nervión se las vio con la Juventus y el Lyon en la fase de grupos y Jorge Sampaoli ha sabido liderar un equipo que ha pasado por otro periodo de transición en el mercado y donde jugadores como Nasri, N’Zonzi, Vazquez y Ben Yedder se han mostrado como nuevos estandartes del club y han logrado conseguir resultados a base de buen juego y, en muchas otras ocasiones, sacando victorias a base de enjundia y corazón.

En su esencia más básica, dejando de lado que uno juega de manera más preciosista (Sevilla) y que otro prefiere el contragolpe (Leicester), estos dos equipos se asemejan mucho en su actitud imperecedera y en dejarlo todo en la cancha. Y mi mente me pide que diga Sevilla por disponer de una mejor plantilla y de un entrenador vanguardista que tiene varios trucos bajo su manga, pero el Leicester me ha callado la boca muchas veces este último año, como último ejemplo esa masacre al Manchester City. Tienen el talento de un equipo de tercera división y el corazón de unos campeones.

Ganador: Leicester City.

Porto – Juventus:

El Porto se ha convertido en la definición misma de “época de vacas flacas”. La entidad portuguesa actual dista mucho de aquel gran equipo de Jesualdo Ferreira del 2006 con Quaresma, Lucho González, Pepe, Lisandro López, etc., o el equipo de Lopetegui con Casemiro, Alex Sandro, Jackson Martínez o Bruno Martins Indi, ahora disponiendo de jugadores de menor envergadura y sin el mismo ímpetu o lustro. Por el otro lado, la Juventus se ha cansado de tanto ganar en la Serie A y, todavía herida en el orgullo por la final en Berlín en el 2015, ha decidido poner todos los huevos en la canasta de la “Orejona”. Y así han llegado los Higuaín, Pjanic y Dani Alves (este último lesionado) para otorgarle al campeón italiano el suficiente peso para lograr su tan deseada tercera Champions.

Siendo honesto, éste me parece el partido más desigual de todos los 8vos: la Juventus simplemente tiene mejor equipo, más tiempo de trabajo con Allegri y cuenta con la siempre magnifica habilidad de obtener resultados jugando mal, tal como hemos podido atestiguar esta temporada donde no han necesitado brillar para estar de líderes en la Serie A y en su grupo de Champions.

Ganador: Juventus.

Real Madrid – Napoli:

El Napoli es un equipo que, en un buen día, me encanta ver jugar: su fútbol es artístico, agresivo y con el suficiente vértigo para mantenerte en el borde de tu asiento. Mi admiración por Hamsik está más que registrada y jugadores como Mertens, Callejón o Insigne, apoyados por jóvenes como Zielinski o Diawara en la contención, son capaces de decidir partidos. Aunado a eso, Sarri es uno de los entrenadores más en boga en el fútbol italiano actualmente y no me sorprendería que en el futuro pase a un equipo más grande e incluso dirija a la selección nacional. Entonces, ¿por qué sé que perderán por la mínima, sin pena ni gloria?

El Madrid de Zidane puede ser y ha sido calificado de muchas cosas, pero yo lo veo como un equipo donde se ha descartado el buen juego en pro de conseguir los resultados (que se han conseguido) y en cuanto éstos se pierdan, poco más quedará. Es un equipo que gana, así sea por la mínima con un gol en el último minuto o en un partido aburridísimo contra un rival de menor nivel, y que no tiene escrúpulos en el cómo. El crédito de Zidane radica en haberles inyectado a sus jugadores esa fe de que pueden jugar pobremente y aun así ganar. Eso tiene mérito, por supuesto: Di Matteo ganó una Champions así. Y el francés sigue en la línea del italiano en ese sentido.

Honestamente puedo ver al Napoli haciendo dos muy buenos partidos y perder ambos dos a cero por las individualidades del Madrid. De todas maneras, un duelo de mediocentros como el de Hamsik contra Modric es algo que se ve muy pocas veces en el mundo del fútbol y ésas cosas hay que disfrutarlas.

Ganador: Real Madrid.

Arsenal – Bayern Múnich:

Vaya, al Arsenal no se le da, ¿eh? Los londinenses, indiferentemente de su posición, siempre encuentran la manera de toparse con los rivales más complicados en sus 8vos de Champions. Creo que el Emirates fue construido encima de un cementerio indio o algo así. Es la única explicación lógica.

De todas maneras, hablar de la situación actual del Arsenal es repetir los mismos patrones de los últimos años: se les ha visto jugando bien, obteniendo resultados prometedores y disponiendo de grandes futbolistas, haciéndonos pensar que éste va a ser su año. Pero todos sabemos que no va a ser así, sea por un tema de juego, mental, o lo que sea. El Bayern ha padecido una transición un poco forzada al pasar de un entrenador tan obsesivo en los detalles como Guardiola a uno más simplista en sus ideas como Carletto; aunque los alemanes han recuperado un poco el rumbo en las últimas semanas, no auguran el mismo estigma indestructible y soberbio de la era Guardiola y con el italiano se han mostrado un poco más humanos, por así decirlo. No sé si les baste eso para ganar la Bundesliga contra el Leipzig o la misma Champions, pero creo que todos sabemos que les sobrará para eliminar a un Arsenal que se halla estancado en una rutina y que necesita ser sacudido para salir de la misma.

Ganador: Bayern Múnich.

Benfica – Borussia Dortmund:

Tiempo de una confesión: no he visto lo suficiente al Benfica para hacer un análisis concreto de su situación actual, así que todo lo que voy a decir está basado más en investigaciones y en opiniones de terceros, ¿está bien? ¿No lo está? Bueno, ¿entonces qué hacen aquí? Hey, ¿por qué tomas tu abrigo? ¡Vuelve que no me has pagado! ¡HEY!

Como iba diciendo, el cuadro portugués está de primero en su liga y en los últimos años ha producido una amplia gama de jugadores jóvenes en su cantera que les han servido bastante bien, siendo el último de sus ventas uno de los más llamativo, Renato Sanches. Es un equipo que gusta del buen juego y que trata de tratar bien al balón. Y ya conocemos el juego del equipo de Tüchel: han evolucionado de la máquina avasalladora y metalera de Klopp a un estilo más de posesión y progresista donde la tenencia de la pelota se ha vuelto el ideario principal del club. Este año Tüchel se ha reforzado con varios jugadores jóvenes como Démbelé, Emre Mor o Guerreiro, además del retorno de Götze y experimentados (aunque todavía jóvenes) como Schürrle y Bartra.

Ganador: Dortmund (por mi falta de conocimiento del Benfica).

Atlético – Leverkusen:

El otro gran choque de estilos de esta tanda de 8vos: las murallas defensivas del Atlético contra el imberbe ataque del Leverkusen. Y aunque la eliminatoria del 2015 fue cerrada y casi imposible de observar como espectador, un servidor augura dos partidos con muchos más goles y emociones. Tómenme la palabra en esto.

Aunque sea un poco pronto para hablar y las cosas pueden cambiar rápidamente, el Atlético podría estar entrando en los últimos meses de su ciclo con Simeone y el crepúsculo de esta era, gloriosa y llena de emociones (y decepciones), ha sido cuanto menos triste para quienes han sentido un poco de identificación con este proyecto. Los críticos más duros dicen que el entrenador argentino se ha quedado mentalmente en Milán y que ya no tiene la energía de otrora para impulsar a su equipo tras las dos finales de Champions perdidas; hay quienes dicen que se ha perdido la identidad del cuatrivote, la pelota parada y la solidez defensiva; y hay quienes, menos radicales en su discurso, dicen que a todo ciclo le llega su fin y no suele ser bonito. Y yo concuerdo con este último; pocos se acuerdan que el último año de Guardiola en el Barcelona consistió en solamente ganar una Copa del Rey y dejando un deterioro importante en el juego del Barcelona. Creo que el Atlético pasa por un momento similar donde las ideas como la motivación se han ido desgastando hasta su invariable final: Simeone dejando el Atlético al final de esta temporada.

Y en cuanto al Leverkusen, creo que debo reconocer que se han quedado lejos de mis predicciones al comienzo de la campaña. Los alemanes no han sabido arreglar sus deficiencias defensivas de temporadas pasadas y su juego se ha visto afectado por esos episodios de inconsistencia que les ha hecho perder partidos completos. Incluso contando con uno de los mayores caudales de talento joven en toda Europa, no han sabido entablar un rendimiento estable. Me atrevería a decir que pasaron la fase de grupos porque fueron menos inconsistentes que el Tottenham (y eso es mucho decir).

Puedo ver al Atlético sacando la casta de equipo veterano en estas competiciones y ganando sudando sangre.

Ganador: Atlético de Madrid.

Si concuerdan, no concuerdan o simplemente desean opinar acerca de cualquier detalle, los espero en la sección de comentarios.

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sábado, 18 de julio de 2015

Nos volveremos a ver: Andrea Pirlo, el director de orquestra del fútbol.



Y un día, el director de orquestra dictó su última catedra, guardó sus partituras, y con nada más que su música, sus triunfos y su clase, se marchó a tierras lejanas a disfrutar lo que tanto años le tomó para conseguir. El teatro siempre tendrá a los trompetistas, a los violinistas y a los tenores; pero todos sabemos que la vida ahora será un poco más triste sin aquel conductor que los llevaba a trascender los planos de la imaginación humana. Hoy el fútbol es un poco más pobre: su gran director de orquestra italiano, el irrepetible Andrea Pirlo, ha decidido dejar de deleitarnos con su juego en las altas tierras europeas para conseguir un retiro dorado en la MLS con el New York City junto a dos cracks eternos como David Villa y Frank Lampard. Con la parsimonia y elegancia que lo caracteriza, no hizo muchos alardes; mostró su corazón emocionado por una carrera llena de victorias y vivencias, pero no hizo un gran alboroto y antes de darnos cuenta, ya se enfundaba la camiseta de su nuevo equipo en Estados Unidos. Como ha vivido toda su vida, no quiso que su figura como hombre fuera el mayor recuerdo que se tuviera de él; su carrera y su estilo de juego soberbio y cuasi onírico eran pruebas fehacientes de la pasión y sentimiento que destilaba por este deporte. De manera silenciosa y con el balón en sus pies, demostró a gritos el amor que sentía por el fútbol.

Nuestro director de orquestra comenzó con sus primeras sinfonías por allá en el año 1.995, debutando con el equipo de su ciudad y de su corazón, el Brescia de Italia, luego de pasar su infancia jugando en instituciones locales de fútbol infantil hasta entrar llegar a dicho club, volviéndose así el jugador más joven en debutar con ellos. Poco a poco, y de manera algo intermitente –la temporada entrante no jugó con el primer equipo-, comenzó a hacerse con los mayores y algunos clubes en la Serie A comenzaban a interesarse por ese joven de abundante melena que más allá de correr o tacklear mucho, desplegaba un estilo de juego preciosista que no puede ser enseñado ni aprendido. Era simplemente un natural. Al final, fue el Inter el que se hizo con su fichaje en la temporada 98/99, pero no tuvo mucha acción con el primer equipo y la entidad lombarda se hallaba en una temporada irregular, y al año entrante lo cedieron al Reggina donde cuajó una temporada bastante buena y daba muestras de su talento. Pirlo se estaba mostrando como un activo positivo para los lombardos; pero volvió a ser cedido a otro club y esta vez sería un regreso a su amado Brescia, donde se toparía con tal vez el mejor jugador italiano de todos los tiempos, un ya veterano Roberto Baggio, y ambos harían desastres en un equipo que tal vez no era el más grande, pero cuyos aficionados disfrutaron sobremanera con el talento de esos dos genios del Calcio. Curiosamente, Andrea comenzó como un conductor, casi como un ‘10’ clásico; pero al estar Baggio en su puesto, nuestro protagonista se adaptó al puesto de mediocentro retrasado, enfrente de la defensa central, que lo ayudó a convertirse en lo que es hoy en día.

A pesar de haber sido entrenado por Marco Tardelli en la selección Sub-21 de Italia –con la que ganó un campeonato europeo de la categoría-, Pirlo parecía no ser del agrado de la leyenda del fútbol italiano y decidió marcharse a otro club en el 2.001 a probar otra cosa… sólo que no iba a dejar Milán. Pirlo fichaba por los rivales acérrimos del Inter, el Milán, donde Carlo Ancelotti lo valoraría como debía en ese punto de su carrera y se convertiría en una pieza vital para la fluidez de juego de uno de los mejores equipo de todos los tiempos, como fue aquel gran Milán de Carletto donde brillaban Kaká, Clarence Seedorf, Maldini, Gattuso, Ambrosini, Shevchenko, Nesta, Inzaghi y muchos más que me dejo en el tintero. Al final, todos los involucrados en el paso de Pirlo por el lado neroazurro de Milán han reconocido lo mal que se manejó la situación de Andrea en el club: el entonces presidente del club, Massimo Moratti, reconoció que el mayor lamento de su ejercicio como gestor del club fue la venta de Pirlo porque él fue quien tomó la decisión; y el propio mediocentro italiano declararía que pudo haber sido una leyenda del Inter y que el club rompió abruptamente lo que era una historia de amor entre ambas partes. Pero el fútbol le daría revancha a Pirlo, cosa que se volvería una constante en su carrera.


A mí no tan humilde opinión, fue en el Milán donde nuestro director de orquestra compuso su mejor música: fue en el lado rossonero de la ciudad donde Andrea pareció hallarse a sí mismo con la regularidad que le proporcionaron (cosa natural) y así comenzó a cimentar su tan merecido lugar como uno de los mejores mediocampistas creativos del mundo. Y es que aquí debo reconocerle a Ancelotti, entrenador que no es santo de mi devoción, por haber encontrado el método idílico para explotar las fortalezas de Pirlo: apoyado por un mediocampo de antología, André pudo brillar a sus anchas y dictaminar el ritmo del juego, cosa que le hizo ganarse el apodo de “El Metrónomo”. Su primer año deportivo bajo la tutela de Ancelotti le permitió cuajar la temporada más goleadora de su carrera con nueve tantos y pudo ayudar al equipo milanés a conseguir su 6xta UEFA Champions League. Pirlo estaba en la cima del mundo cosechando triunfo tras triunfo y ascendiendo en la cadena alimenticia del fútbol… pero no todo iban a ser alegrías y eso lo iba a experimentar en 2.005 con uno de los partidos más memorables de la historia del fútbol: Estambul.


La final de la UEFA Champions League en 2.005 supuso uno de los eventos más insospechados e increíbles de la memoria reciente de los aficionados al deporte por cómo el equipo de Pirlo regalaba una ventaja de tres goles en el 2do tiempo para acabar empatados y luego perder la finalísima en penales contra el Liverpool de Gerrard, Alonso y compañía. Posteriormente establecido como el mejor partido de la historia de la Champions, los del Milán estaban entendiblemente destrozados por lo sucedido; en especial un Pirlo que no pareció hallarle ningún sentido a lo vivido y que incluso contempló la posibilidad de dejar el fútbol al sentir cómo su amor por el deporte parecía perderse por esa final e incluso diría que ya ni se sentía como un hombre. Estaba totalmente abatido pero, como gigante que es y será, pudo encontrar fuerzas de lugares desconocidos y continuar a pesar de tan cruento suceso. Y un año después, las lágrimas, frustraciones y agotamientos darían lugar a la gloria y satisfacción sin parangón al ser una parte fundamental de una selección italiana que se adjudicaría el campeonato Mundial Alemania 2.006, sorprendiendo a propios y a extraños. Pirlo, una vez más, haría gala de su tranquilidad, inteligencia y control de juego para que un equipo italiano que iba con cautela a territorio germano pudiera conquistar una Copa que les era esquiva desde España ’82. Estaba en la cima del mundo, pero aún faltaba mucho en esta historia.

Un año después –rechazando un más que interesante traspaso al Real Madrid de Fabio Capello-, nuestro crack conquistaba una vez más la UEFA Champions League con el Milán, consiguiendo en el proceso su tan ansiada revancha contra el Liverpool por lo sucedido dos años atrás. Lo que entonces parecía un cuento de hadas y un equipo que parecía no parar de ganar, comenzó a sufrir las inevitables heridas del tiempo y jugadores importantes daban indicios de ya no estar en el nivel de antaño –traduciéndose en tres años de una sequía considerable para los rossoneri. Más sorprendente fue que, luego de la consecución del Scudetto en 2.011 bajo el mandato de Allegri, la directiva del Milán decidió descartar la posibilidad de renovar a Pirlo puesto que su participación había bajado en esa última campaña y lo catalogaron como un jugador acabado por ser “viejo”. Molesto con Berlusconi y Galliani por no haberlo apoyado luego de tanto que les había dado, Andrea fichó como agente libre con una Juventus que estaba pasando por un periodo paupérrimo, pero en él hallaron al epicentro en el cual basar su nuevo proyecto y el efecto fue instantáneo: Pirlo fue la figura, el héroe y arquitecto de un equipo que conquistaría cuatro Scudettos consecutivos con una facilidad pasmosa, con el regista italiano siendo una de sus principales figuras y el rostro más visible de la plantilla, junto al gran Buffon. Cuando más se le dio por muerto, se alzó de sus propias cenizas y se dedicó a hacer lo que más sabía hacer: jugar al fútbol. Ahí quedarán momentos como aquel donde picó el balón en la tanda de penales de la Euro ’12 contra Inglaterra, humillando a un pletórico Joe Hart. Ése era, es y será Pirlo: elegancia y magia que trascienden las pretéritas limitantes del tiempo.


Pero me quedo corto. Maldita sea, me quedo corto aquí. Me tomaría veinte páginas de Word con letra siete para poder expresar todo lo que Andrea Pirlo le ha dado al fútbol y cómo todos nos sentimos un poco más pobres al ver a uno de los últimos artistas del balón retirándose a Estados Unidos a jugar sin las presiones o la tan innecesaria megalomanía del balompié del más alto nivel. Nos quedamos un poco más pobres al comprender cómo ese menudo mago italiano de larga melena nos hechizó con su técnica, su elegancia y su capacidad de hacer ver lo difícil como algo mundano. Cierto, no tuvo la despedida que deseaba al perder la final de la Champions y en sus lágrimas se podía ver el espíritu de un campeón que en las postrimerías de su carrera aún añoraba una última gran victoria; el símbolo de la ambición y deseo de gloria que lo ha caracterizado toda su carrera; pero nadie puede quitarle que fue uno de los más grandes de su tiempo y lo hizo a su modo sin claudicar en ningún momento ante lo que él creía que era una idea de juego. Gracias por habernos deleitado con tu gracia y tu elegancia como si nos debieras algo; pero la realidad es que has sido demasiado bueno con nosotros. Ahí quedarán para la historia y la posteridad sus jugadas, sus victorias, sus derrotas –que también valen mucho- y sus títulos. Su carrera es la inmortalidad de un estilo y una idea que, por más que se trate de corromper y doblegar, siempre encontrará a los intérpretes que lo lleven a las alturas más celestiales de su potencial. Y en ese plano, Pirlo está ahí arriba con los Zidane, Cruyff y Scholes como algunos de los mejores conductores creativos de la historia. Un día el maestro hizo sus maletas luego de dictar su última catedra, y no podemos hacer más que darnos cuenta que somos unos privilegiados: vivimos su era. Se retira Andrea Pirlo, el gran director de orquestra del fútbol y, ¿qué más podemos decir? Gracias, maestro.