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lunes, 16 de enero de 2017

Play it, Sam: Frank Lampard, leyenda “Blue”.

Este artículo es de la autoría de nuestro nuevo escritor, Samuel López. Venezolano e hincha del Chelsea, espero que les guste su estilo, lo que aporta con su propia columna y este tributo a su jugador favorito de todos los tiempos. Espero que les guste.

Nacido en Romford el 20 de Junio del años 1978, Frank Lampard, Jr siguiendo los pasos de su padre Frank Lampard, Sr y también de su ídolo de la infancia Frank McAvennie ficha por el West Ham en 1994, entrando en el equipo juvenil ese mismo año, durante el cual su padre ejercía como asistente del entrenador. En el West Ham duró 6 años, en los cuales consiguió anotar en 39 ocasiones en todas las competiciones y solo pudo levantar un trofeo: el campeonato Intertoto de la UEFA en el año 1999, mismo año en el que es llamado por la selección de Inglaterra. En la temporada 95-96 fue cedido al Swansea City donde jugó solo 9 partidos anotando un gol. Durante su tiempo en el West Ham compartió vestuario con jugadores como el controversial Paolo Di Canio, el fallecido Marc Vivien-Foe, el legendario delantero Davor Suker, Frédéric Kanoute y futuros compañeros de selección como Michael Carrick, Rio Ferdinand, Jermain Defoe y Joe Cole, con quien compartiría vestuario unos años después en el Chelsea.



En el año 2001 se marcha del West Ham debido a la renuncia de su tío Harry Redknapp, la marcha de su padre como asistente del entrenador debido al mal trato por parte del club y por algo más importante: Para no sentir la presión de ser conocido como “el hijo de Frank Lampard”. Después de que los “Hammers” rechazaran una oferta del Aston Villa de 15 millones por él y Kanoute, llega a los “Blues” en Junio de ese mismo año por 11 millones de Euros, donde se consagraría a lo largo de los años, como uno de los mejores mediocampistas del mundo.
 
Frankie llegaría al Chelsea junto a William Gallas y Emmanuel Petit como los nuevos fichajes, esta vez, bajo la tutela de Claudio Ranieri (si, es mismo que 15 años después conseguiría el título de la Premier con el Leicester City) para cubrir las idas del ex capitán Dennis Wise, Frank Leboeuf, Gustavo “Gus” Poyet, y Jon Harley. Frankie debutaría el 19 de Agosto del 2001 en un empate contra el Newcastle United del mítico Alan Shearer.

Durante los próximos años se convertiría en el mejor mediocentro de la Premier League y uno de los mejores futbolistas del mundo, llevando al Chelsea a ganar la liga dos años seguidos en las temporadas 2004-2005; en la cual gana el premio FWA Footballer of the Year; y 2005-2006 donde además de ser el mayor anotador del Chelsea esa temporada con 16 goles, es seleccionado en el World XI inaugural y quedar de segundo puesto en el Ballon d’Or y en el FIFA World Player of the Year, siendo superado en ambas ocasiones por Ronaldinho. Fue durante este año que José Mourinho lo calificó como el mejor futbolista del mundo.



Fue por alrededor de estos tiempos donde comencé a seguir a “los Blues” solo por él, curiosamente fueron los años donde el Chelsea era visto como es visto el Manchester City actualmente pero yo no sabía de eso en esos tiempos, tendría unos 8 o 9 años en ese entonces. Durante los años siguientes me preguntaba dos cosas: 1) Si dejaría de apoyar al Chelsea si Frank se fuese; aunque hacen prácticamente 2 años y tantos meses de que se fue y apoyo al Chelsea más que nunca, no me incomoda decir que lloré cuando supe q se iba, que tu futbolista favorito deje tu equipo favorito no es algo relativamente fácil de digerir (luego cuando se unió al City lo vi como si hubiese sido algún tipo de mal karma). 2) Como nunca ganó nada con la selección? Ok, eso me lo pregunto actualmente, pero igual, es algo bastante sorprendente: durante su mejor forma compartía vestuario y jugaba en la selección con Scholes, Gerrard, Beckham, Owen, Terry, Ferdinand, Ashley Cole y Wayne Rooney, jugadores de clase mundial y estrellas en sus respectivos equipos. Tal vez su momento más recordado en la selección tristemente sea el gol anulado contra Alemania en el mundial del 2010 donde perdieron 4-1 siendo eliminados de esta competencia.



En el 2008 llegaría a la final de la UEFA Champions League contra el Manchester United donde saldrían victoriosos estos últimos luego de una tanda de penales en la que Van der Sar atajaría el penal de Nicolás Anelka. El año siguiente llegaría el Chelsea a semifinales donde serían eliminados por el Barcelona de Guardiola en un partido muy controversial debido a un mal arbitraje el cual no quisiera hablar tanto sobre eso. Luego de ganar la liga nuevamente en el año 2010, en la cual Lampard anotó 22 goles en liga, siendo un numero extremadamente alto para un mediocampista box to box. En el año 2012 el Chelsea ganaría su primera UEFA Champions League contra el Bayern Munich en un partido donde Didier Drogba sería el salvador anotando el gol del empate al minuto 88 y el penal decisivo. Frank seria el capitán del Chelsea en ese momento debido a una suspensión que traía John Terry debido a una roja contra el Barcelona en la semifinal. También ganaría la FA Cup frente al Liverpool en un partido que acabaría 2-1. El siguiente año ganaría la UEFA Europa League gracias a un gol de Ivanovic en el último minuto, luego de que fuesen eliminados de la Champions League del 2013 en fase de grupos.

En el 2014 ficharía por el New York City FC, pero se iría cedido al Manchester City (nunca estuve de acuerdo con esto) donde jugaría por una temporada, temporada en la que jugaría contra su antiguo club anotando un gol el cual no celebraría. Terminaría la temporada, su última en la Premier hasta ahora, con 6 goles en 32 partidos.



En Enero del 2015 firma un precontrato con el New York City FC para jugar junto a David Villa, Andoni Iraola y Andrea Pirlo: imagínense el hype que tuve al saber que Pirlo y Lampard (mis dos futbolistas favoritos) jugarían juntos. OK, volviendo al tema principal… A pesar de tener estos jugadores en el plantel, el NYC FC tuvo pobres resultados en la campaña, siendo incapaces de asegurar un puesto en las playoffs de la MLS Cup, terminando el año con 3 goles en 10 partidos. El siguiente año, después de regresar de una lesión y de perder 7-0 contra los Red Bulls y ser abucheado por los fans del equipo, Lampard dio un giro de 360 grados totalmente siendo capaz de anotar 12 goles y 3 asistencias en 19 partidos, entre ellos un hat trick siendo el primer triplete en la historia del New York City FC, logrando así calificar a los playoff de la MLS por primera vez en su historia. Se enfrentarían luego en la Eastern Conference al Toronto FC en la semifinal, perdiendo 7-0 en ida y vuelta. El 14 de Noviembre, el NYC FC anuncio que Lampard dejaría el equipo cuando el contrato finalice, quedando actualmente libre…

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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Cracks en las Sombras: Michael Carrick y la sinfonía del silencio.

“Aprendamos a mostrar nuestra amistad por un hombre cuando está vivo y no después de su muerte.”
-          F. Scott Fitzgerald.

Soy una persona que trata de explicar todo con la precisión que considero necesaria y eficaz. No me gusta dar respuestas vacías o incompletas; soy ese tipo de persona que trata de que todo esté bien fundamentado. Pero cuando se trata de fútbol, hay una pregunta que impera por encima de la mayoría, portentosa e imponente entre una pequeña comitiva que le hace compañía: ¿Qué hace Michael Carrick?


Diez años. Diez temporadas han transcurrido desde que un mediocentro inglés de cara limpia, mirada ida que no delata sus pensamientos y de juego que hasta se puede caracterizar como sencillo dejó el blanco y negro del Tottenham para engalanarse la camisa (e histórica) camisa roja del Manchester United. ¿En verdad ha pasado tanto tiempo? El tiempo parece detenerse con Michael Carrick; el tiempo parece hasta tornarse secundario e impasible. Cada partido del nacido en Wallsend parece ser una repetición de lo que ha hecho en su carrera con la misma (buena) displicencia, ojos calculadores y capacidad para mirar ese pase que (casi) nadie puede ver. No es una inyección de adrenalina, pero es necesario. Ésta es una historia basada en un aspecto que domina cualquier otro: la dura y pura consistencia. Simple y llanamente. Y en estos párrafos vagos trataré de desmenuzar lo que ha hecho tan grande, exitoso y, por qué, infravalorado a este caballero de armadura roja.


Vamos a dejarlo en claro desde el principio: Carrick no es un futbolista vistoso. El graduado de la academia del West Ham no cuenta con la agresividad y corazón de un Vidic o un Keane; no tiene la clase imperial de un Scholes; no tiene el desborde asesino de un Giggs o un Cristiano; no tiene los goles de un Rooney o Van Nistelrooy; y no tiene la capacidad para lo increíble de un Cantona o incluso de un Zlatan. Pero, aun así, con el pasar de los años, su presencia se ha agrandado en Old Trafford y hoy en día es una parte esencial, vital, del engranaje del United. Poco a poco, se ha convertido en un favorito de la afición del gigante inglés y todos sus compañeros se han deshecho en halagos para un individuo que, tras diez años como titular en Manchester fucking United tanto en las buenas como en las malas, todavía es desconocido para muchos observadores casuales del fútbol. Si algo ha insinuado con su juego y su comportamiento, es que el ruido de los espectadores y las luces de las cámaras no son lo suyo; Carrick construye desde el mediocampo posicionado en una red de sombras y silencio. Su genialidad consiste en la misma que un músico de orquesta: la capacidad de tocar piezas de altísima complejidad sin fallar en una nota y sin despeinarse hasta el punto en el que te engañan de que lo que hacen es simple. Eso es Michael: un disimulador de simpleza.


Dando sus primeros pasos en la academia del West Ham, el mediocentro ya daba de qué hablar en el equipo juvenil que ganó la FA Youth Cup en el ’99 junto a dos compañeros generacionales y talentosos como Joe Cole y un tal Frank Lampard. Tras unos préstamos en el Swindon Town y en el Birmingham –si alguien consigue fotos suyas en este equipo para agregar, se los agradecería- donde no jugaría más de ocho partidos en total, se asentaría en el nuevo milenio con los Hammers y disputaría casi ciento cincuenta partidos con los londinenses, sufriendo un descenso en la temporada 2002/03. Un duro golpe, pero otro aspecto clave en este personaje ha sido la habilidad de recibir derrotas deportivas y seguir adelante con una normalidad que algunos podrían calificar de indiferente, pero que en realidad denota un carácter notorio. Se quedó en el West Ham en el Championship, por entonces First Division, y contribuiría a su retorno entrando en el equipo del año del torneo en la campaña 2003/04.


Sus buenas actuaciones se verían recompensadas por un traspaso de 3.5 millones de libras al Tottenham Hotspurs, un club que distaba mucho en esos tiempos del gran equipo que es hoy en día y en el que Carrick pudo hacerse un nicho lo suficientemente cómodo para jugar un total de 75 partidos y entrar en la convocatoria inglesa de Sven Goran Eriksson para la Copa del Mundo en Alemania 2006. No jugó mucho y ésa sería la tónica durante su carrera internacional; la gran mayoría de sus entrenadores en la selección no le dieron las suficientes oportunidades, prefiriendo insistir con el doble pivote Steven Gerrard-Frank Lampard, padeciendo un destino similar al de su compañero de mediocampo en el United por casi una década, Paul Scholes. Curiosamente, un combo sí funcionó y otro no. ¿Pueden adivinar cuál es cuál?


De todas maneras, Sir Alex Ferguson había prestado atención a la trayectoria de Michael y se puso mano a las obras para contratarlo, dispensando dieciocho millones de libra en 2006, una cifra nada desdeñable para esos tiempos. Cuando llegó al Manchester United, el conceso general era que venía para sustituir al gran Roy Keane, quien se había marchado al Celtic de Glasgow seis meses antes. Pero la realidad es que Ferguson no pudo haberse conseguido un reemplazo más dispar que el inglés. Mientras que el otrora capitán irlandés era aguerrido, puro corazón, agresivo hasta llegar al punto de cruzar la línea legal en más de una ocasión y un líder que guiaba dejándose la piel en la cancha, Carrick era mesurado, frío, calculador y que ya tenía pensado dos o tres jugadas antes de recibir el balón. Dos tipos de liderazgos que son muy diferentes, pero igual de efectivos. Sir Alex reemplazó una canción de fuego con una de hielo, parafraseando a George R.R. Martin (sí, estoy viciado a Game of Thrones y A Song of Ice and Fire, demándenme).


Su carrera en el gigante de Manchester no ha tenido mucho altibajos o sucesos; ha sido, en líneas generales, de una consistencia y efectividad que muy pocas figuras del club (y de Inglaterra, me atrevería a decir) pueden rivalizar. Siendo sincero con el lector, mi apreciación de Michael aumentó considerablemente en sus últimos años cuando se erigió como uno de los líderes del equipo y le tocó tomar la batuta del mediocampo luego del retiro de mi jugador favorito, Paul Scholes, quien siempre lo ha elogiado y catalogado como “el mejor mediocentro con el que jugué” (grandes palabras que vienen de alguien que jugó con Nicky Butt, Roy Keane, Frank Lampard, Paul Ince y Steven Gerrard). Es más, me atrevería a decir que éstos son los años dorados de Carrick y donde su juego ha alcanzado su balance perfecto entre efectividad y madurez. Durante todos estos años, tres de los entrenadores más exitosos de la historia del deporte (Ferguson, Mourinho y Van Gaal) le han rendido pleitesía y reconocido su importancia para el buen funcionamiento; Van Gaal lo calificó como un “jugador-entrenador” y Mourinho dijo que le hubiera encantado dirigirlo a los 25 años para disfrutarlo en su plenitud. Incluso en esta temporada, con 35 años y habiendo coqueteado con su salida del club en el verano, el inglés ha sido imperativo para la racha positiva del United y el equipo no ha perdido en todos los partidos que ha iniciado. Esto último puede cambiar, claro, pero es un dato inexpugnable acerca de la validez de Michael en la cancha. Tal vez es por su capacidad de organizar y distribuir el juego de manera casi mecánica; tal vez sea que le da a Ander Herrera y Paul Pogba la libertad para jugar a sus anchas –como lo hizo para Scholes, Fletcher, Park y muchos otros en el pasado-; o tal vez sea su experiencia, ahora como un viejo zorro, que le da una ventaja en la cancha. Pero yo pienso que la mayor virtud de Carrick es mental; es su capacidad de mantenerse relajado y concentrado en los momentos de alta presión, donde la sangre está ardiendo en el apogeo de la batalla, donde realmente entendemos por qué ha sido tan importante para los mejores momentos del club en los últimos años.

El mundo entero podría estar ardiendo y él estaría caminando entre las llamas, meditando qué haría ahora. Se los garantizo.

Michael Carrick no va a inspirar poesías a los amantes del fútbol mundial. Nadie va a hablar acerca de su trayectoria, logros y calidad de la misma forma que otros grandes del deporte porque no hace golazos de larga distancia como Scholes, no evade a los rivales como Maradona y no tiene la potencia e histrionismo de un Patrick Vieira, por dar algunos ejemplos. Nadie va a rendirle culto a su figura, que es una de las menos egocéntricas y una de las más desinteresadas en el fútbol inglés. Carrick probablemente sea un jugador aburrido; un compilatorio de jugadas del exWest Ham debe estar entre las cosas más aburridas de Youtube. Demonios, hasta su actividad en redes sociales es aburridamente correcta y nunca se le escapa una frase polémica o fuera de lugar. Pero, ¿saben qué? Eso a él no le importa. Lo de Michael Carrick es hacer funcionar al equipo. A él no le importa que hablen de él o que entre en el equipo del año de la Premier, la Champions o cualquier otro torneo. Le vale una mierda que un niño rata en una red social coloque una foto suya diciendo “L MEYOR MEDIOCMPSTA DL MUNDO!!!”. Él no juega para su gloria personal. Lo suyo es hacer que el equipo funcione y, por ende, que el equipo esté más cerca del triunfo; en eso ha basado su carrera y eso le ha traído muchos éxitos. Lo ha hecho a su manera.



Y les voy a decir algo: va a hacer mucha falta cuando se haya ido.

El partido termina, el United ha ganado y Michael se retira a las sombras, donde puede estar tranquilo y donde puede dirigir la orquesta de Manchester como el mejor conductor que se podía pedir. ¿Por qué? Porque ha estado ahí y sabe lo que se debe hacer. No se necesitan florituras ni vanagloriarse; sólo hacer lo necesario. El silencio es la mejor sinfonía de Michael Carrick.

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