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lunes, 27 de marzo de 2017

Play It, Sam: Conclusiones de los 8vos de Champions.

Este artículo es de la autoría de Samuel López, como todos en esta categoría. Como podrán ver, la comenzó luego del cierre de los octavos de Champions, pero no pudimos publicarla hasta este momento. Esperamos que les guste.

Esta nota la empiezo alrededor de unos 5 minutos de terminar de ver el partido del Mónaco contra al Manchester City y decidí que sería un momento perfecto para volver a deleitarlos con otra de mis escrituras.


Estoy seguro que muchos esperarán que hable del famoso Barca-PSG pero quisiera dejar eso para el final, por lo que empezaremos por lo más sencillo de explicar, como es el Arsenal-Bayern: casi todos sabíamos que el Bayern iba a ganar, pero no esperábamos dos partidos con esa cantidad de goles; muchos dicen que es culpa de Wenger en su totalidad, pero el plantel tiene gran parte de esa culpa y se nota que muchos nos quieren estar ahí o solo quieren que Wenger se vaya. Creo que los únicos que le ponen garra al asunto son Alexis, Oxlade-Chamberlain y Bellerin; en mi opinión Wenger ya logró lo suyo, nadie le quitará el mérito de haber logrado completar una temporada estando invictos, pero como dice el meme: “El futuro es hoy, viejo”. Sobre el Bayern, actualmente son mis favoritos para ganar la copa; Lewa anda en modo dios, Vidal es el mejor “box to box” del mundo, Javi Martinez está hecho una roca en la defensa, y como siempre, Carletto haciendo un excelente trabajo.

El Porto-Juve fue un enfrentamiento de dos leyendas en un partido que muchos veían desequilibrado: una Juve siendo liderada por el goleador Higuain y “La Joya” Dybala siendo defendida por, en mi humilde opinión, la línea defensiva más ruda del mundo contra el gigante portugués donde “El Santo” juega luego de su muy controversial ida del Real Madrid en la cual se veía ver un resultado parecido al actual. Un partido, además, muy especial para muchos ya que se volverían a enfrentar los 2 mejores porteros de los últimos 10 años.

El Manchester City contra el actual líder en la Ligue 1, el Mónaco, fue un partido muy interesante y más equilibrado de lo esperado. Liderado por un recuperado Falcao y una manada de jóvenes prospectos, fueron derrotados en su primer encuentro por goles del Kun y los 3 jóvenes prometedores de tal equipo: Sterling, Sané y Stones. El partido de vuelta definitivamente fue uno de los mejores partidos de este año, demostrando el poder de esos muchachos -algunos incluso menores que yo- demostrando un claro nivel de promesa futura; Bakayoko es tan tanque que si utilizas el cheat “PANZER” en GTA San Andreas aparece él, Fabinho es un gran lateral transformado en un tremendo volante 5, y Mbappé tiene todo para ser un digno sucesor a Thierry Henry.


El Borussia Dortmund de Thomas Tüchel se llevó una gran sorpresa en el partido de ida debido al muy suertudo gol de “Mitrogol” del Benfica, pero esa misma suerte no volvería en el partido de vuelta donde Aubameyang anotó un hat trick y el próximo “Capitán América”, Pulisic, también anotaría un tanto. Este último fue un partido que muchos tenían total seguridad que ganaría el Dortmund pero no con un resultado de semejante magnitud y dominancia.

El gol de Casemiro ante el Napoli de Hamsik fue una bestialidad, debo empezar con esa anotación, es necesario. El Real de Harry Potter está acostumbrado a esta clase de victorias donde controlan todo el juego, siendo capaces de manejos ambos enfrentamientos gracias a un Ramos en modo Dios, la espina dorsal conocida como Modric y obviamente, Cristiano. Personalmente esperaba más participación de Mertens e Insigne, aunque, bueno, el belga participó de una no muy buena manera (si, el autogol).

El enfrentamiento del Atletico de Madrid con el Bayer Leverkusen fue bastante bipolar: el partido de ida fue un partidazo con un total de 6 goles y muy activo, mientras que el partido de vuelta en el Vicente Calderón fue un poco más aburrido que el anterior debido en parte a la escasez de goles; aunque cabe resaltar la triple parada de Jan Oblak ante Chicharito.

Leicester City dio un gran giro luego de la ida de Ranieri; lo ha demostrado en liga ganándole al Liverpool y al West Ham (si, llevo varios días escribiendo esto, he estado saliendo más a menudo) y lo demostró en Champions ganándole al Sevilla de Jorge Sampaoli en dos partidazos donde lo más resaltante fueron los dos penales atajados por Kasper Schmeichel, hijo del legendario Peter, como todos ya saben. Esperanzas se ven en el Leicester, que quieren volver a ganarse el respeto que cosecharon el año pasado.


Dejamos para el final al enfrentamiento más aclamado y famoso de todos: el Barcelona-PSG. Recuerdo que en el partido de ida tuve que salir dejando el partido en 0-2 por parte del PSG y al volver y revisar en la internet noto que ganaron 4 a 0 al mismísimo Barcelona. Madridistas se burlaban debido a esto, casi todos los hacían y no muchos creían en la remontada; por mi parte no creía pero tenía un poco de esperanzas, digo, tienen al mejor futbolista del mundo, eso te da un poco de esperanzas, ¿no? Bueno, llega el partido de ida y lo empiezo a ver, peeeeero… Al anotar Cavani decido cambiar el canal y ver el partido del Dortmund. Cuando termina el partido voy a revisar el internet, ¿y con qué me encuentro? ¡6-1 por parte del Barcelona! Videos, imágenes, memes, de todo pude ver en Facebook ese día, pero por mi estupidez no vi los otros goles y decido buscar en Youtube… Amé ese gol de tiro libre de Neymar y su asistencia a Roberto fue excelente. Como cosa extraña, los reflectores siguieron a Messi pero el protagonista de esa noche fue Neymar.

¡Espero y aspiro que los cuartos de final nos traigan más sorpresas! Ya los partidos se sortearon y dio un resultado balanceado que muchos lo ven perfecto. ¿El partido que más espero con ansias? El Atletico-Leicester porque siento que nos mostraran algo increíble.

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viernes, 16 de diciembre de 2016

Así lo veo, Ken: Análisis de los 8vos de Champions

“Pero la verdad de todas las predicciones siempre está en tus manos.”
-          Iron Maiden, Die With Your Boots On.

Los octavos de la UEFA Champions League ya han sido sorteados y un servidor los espera de manera casi religiosa, como todos los años. A pesar de que el torneo internacional, a mi criterio, ha perdido suspenso y emoción por el hecho de que casi todos los años vemos a la trinidad Bayern-Madrid-Barcelona en las semifinales, con ellos repartiéndose el título desde el 2013, aún me emociono al ver estos partidos. La UEFA Champions League es, probablemente, el torneo más competitivo de este deporte y ver a una infinidad de cracks enfrentándose, por más predecible que puedan ser los resultados, todavía ostenta un cierto grado de encanto. O tal vez simplemente me he acostumbrado, ¿verdad? Preguntas, preguntas.

Así que en esta ocasión, para celebrar mi regreso a la actividad blogger, he decidido ofrecer un análisis conciso de todos los partidos y opinar sobre cuáles equipos veo mejor preparados para pasar. ¿Empezamos? Empezamos.

Manchester City – Mónaco:

Leí por Twitter a algunos hinchas del Manchester City sintiéndose bastante felices por tener a los monegascos como sus rivales, pero la realidad es que la confianza puede ser algo muy malo para los ingleses. Protagonistas en una ocasión en nuestro blog, los galos han sabido erigirse en esta campaña como el equipo más goleador en las grandes ligas europeas con más de cincuenta (sí, leyeron bien) goles en poco más de una quincena de partidos ligueros, promediando tres anotaciones por partido. Muchas personas hablan de Radamel Falcao como su principal figura –más que todo por su ascendencia internacional, creo yo- y por su retorno de forma, pero, si yo fuera hincha del City –y créanme que no busco ese martirio-, me preocuparía de un atacante vertiginoso como Lemar, un mediocentro bestial como Bakayoko, un central con mucho liderazgo como el polaco Glik y un Fabinho que se ha convertido en uno de los mejores mediocentros defensivos del negocio en esta campaña. En fin, me estoy repitiendo a mí mismo; pueden revisar el artículo y verán una opinión mucho más profundizada de mi parte con este equipo.

Por el otro lado, el City está pasando, en el día de hoy, por un proceso de transición por parte de sus jugadores y de su entrenador, Pep Guardiola. El club de Manchester tuvo un gran inicio de campaña pero, así como los rivales se adaptaron a jugar contra ellos, el equipo no ha mostrado una capacidad para imponerse de manera consistente desde entonces. Guardiola se ha topado con el mayor reto de su carrera hasta el momento y se halla en una situación desconocida para él: descubrir que el camino no es recto y que elementos como su preparación en lo defensivo, el abuso de salir jugando o la falta de cambio de ritmo, deben ser trabajados con mayor detenimiento. El City cuenta con un mayor abanico de opciones que los monegascos para sobreponerse a su rival pero Leonardo Jardim es un entrenador muy capaz, que ya tiene experiencia eliminando equipos ingleses –recuerden el partidazo de su Mónaco en el Emirates contra el Arsenal en el 2015- y ha sabido añadir un gran poder ofensivo a una defensa sólida.

Ganador: Mónaco.

Barcelona – PSG:

Se han enfrentado tantas veces que ha perdido la gracia, si les soy sincero. De todas maneras, este partido los halla actualmente a ambos en una situación poco familiar: la de la absoluta irregularidad. Tanto el Barcelona como el Paris Saint Germain no han terminado de encontrar la ansiada consistencia esta temporada y eso ha hecho estragos en sus resultados en la liga, por lo que hoy en día están peleando desde atrás por dicho campeonato cuando normalmente suelen estar de primeros en estas fechas.

De todas maneras, pienso que la calidad de los jugadores del club catalán es superior a la de los parisinos y que la experiencia de los Messi, Iniesta, Mascherano o Piqué, más la impronta de un Suárez, Neymar o Arda, se va a imponer sobre un PSG de Emery en el que sus fichajes no han cuajado, sus tácticas no terminan de funcionar y donde se han fraguado muchos problemas de vestuario que, a la larga, nunca terminan bien.

Ganador: Barcelona.

Leicester City – Sevilla:

Posiblemente, la gran sorpresa del fútbol mundial contra una de las nuevas sorpresas del fútbol español. El Leicester y el Sevilla se enfrentan en uno de los mejores partidos de los 8vos, a mi parecer, con dos estilos de juego muy contradictorios –más de eso en otro partido- y con la ilusión de trascender más allá de sus propios sueños. Para estos dos clubes no hay límites.

El Leicester ha hecho una campaña soberbia de Champions y todos debemos reconocer eso; han sabido adaptarse a la competición y obtener los resultados, dejando de lado ese último partido que perdieron 5-0 contra el Porto cuando ya estaban clasificados y jugaban con la reserva. Pero también es cierto que en un grupo con un Porto venido a menos, un Copenhague y un Brujas, el cuadro inglés no tenía rivales de gran envergadura. Por el otro lado, el club de Nervión se las vio con la Juventus y el Lyon en la fase de grupos y Jorge Sampaoli ha sabido liderar un equipo que ha pasado por otro periodo de transición en el mercado y donde jugadores como Nasri, N’Zonzi, Vazquez y Ben Yedder se han mostrado como nuevos estandartes del club y han logrado conseguir resultados a base de buen juego y, en muchas otras ocasiones, sacando victorias a base de enjundia y corazón.

En su esencia más básica, dejando de lado que uno juega de manera más preciosista (Sevilla) y que otro prefiere el contragolpe (Leicester), estos dos equipos se asemejan mucho en su actitud imperecedera y en dejarlo todo en la cancha. Y mi mente me pide que diga Sevilla por disponer de una mejor plantilla y de un entrenador vanguardista que tiene varios trucos bajo su manga, pero el Leicester me ha callado la boca muchas veces este último año, como último ejemplo esa masacre al Manchester City. Tienen el talento de un equipo de tercera división y el corazón de unos campeones.

Ganador: Leicester City.

Porto – Juventus:

El Porto se ha convertido en la definición misma de “época de vacas flacas”. La entidad portuguesa actual dista mucho de aquel gran equipo de Jesualdo Ferreira del 2006 con Quaresma, Lucho González, Pepe, Lisandro López, etc., o el equipo de Lopetegui con Casemiro, Alex Sandro, Jackson Martínez o Bruno Martins Indi, ahora disponiendo de jugadores de menor envergadura y sin el mismo ímpetu o lustro. Por el otro lado, la Juventus se ha cansado de tanto ganar en la Serie A y, todavía herida en el orgullo por la final en Berlín en el 2015, ha decidido poner todos los huevos en la canasta de la “Orejona”. Y así han llegado los Higuaín, Pjanic y Dani Alves (este último lesionado) para otorgarle al campeón italiano el suficiente peso para lograr su tan deseada tercera Champions.

Siendo honesto, éste me parece el partido más desigual de todos los 8vos: la Juventus simplemente tiene mejor equipo, más tiempo de trabajo con Allegri y cuenta con la siempre magnifica habilidad de obtener resultados jugando mal, tal como hemos podido atestiguar esta temporada donde no han necesitado brillar para estar de líderes en la Serie A y en su grupo de Champions.

Ganador: Juventus.

Real Madrid – Napoli:

El Napoli es un equipo que, en un buen día, me encanta ver jugar: su fútbol es artístico, agresivo y con el suficiente vértigo para mantenerte en el borde de tu asiento. Mi admiración por Hamsik está más que registrada y jugadores como Mertens, Callejón o Insigne, apoyados por jóvenes como Zielinski o Diawara en la contención, son capaces de decidir partidos. Aunado a eso, Sarri es uno de los entrenadores más en boga en el fútbol italiano actualmente y no me sorprendería que en el futuro pase a un equipo más grande e incluso dirija a la selección nacional. Entonces, ¿por qué sé que perderán por la mínima, sin pena ni gloria?

El Madrid de Zidane puede ser y ha sido calificado de muchas cosas, pero yo lo veo como un equipo donde se ha descartado el buen juego en pro de conseguir los resultados (que se han conseguido) y en cuanto éstos se pierdan, poco más quedará. Es un equipo que gana, así sea por la mínima con un gol en el último minuto o en un partido aburridísimo contra un rival de menor nivel, y que no tiene escrúpulos en el cómo. El crédito de Zidane radica en haberles inyectado a sus jugadores esa fe de que pueden jugar pobremente y aun así ganar. Eso tiene mérito, por supuesto: Di Matteo ganó una Champions así. Y el francés sigue en la línea del italiano en ese sentido.

Honestamente puedo ver al Napoli haciendo dos muy buenos partidos y perder ambos dos a cero por las individualidades del Madrid. De todas maneras, un duelo de mediocentros como el de Hamsik contra Modric es algo que se ve muy pocas veces en el mundo del fútbol y ésas cosas hay que disfrutarlas.

Ganador: Real Madrid.

Arsenal – Bayern Múnich:

Vaya, al Arsenal no se le da, ¿eh? Los londinenses, indiferentemente de su posición, siempre encuentran la manera de toparse con los rivales más complicados en sus 8vos de Champions. Creo que el Emirates fue construido encima de un cementerio indio o algo así. Es la única explicación lógica.

De todas maneras, hablar de la situación actual del Arsenal es repetir los mismos patrones de los últimos años: se les ha visto jugando bien, obteniendo resultados prometedores y disponiendo de grandes futbolistas, haciéndonos pensar que éste va a ser su año. Pero todos sabemos que no va a ser así, sea por un tema de juego, mental, o lo que sea. El Bayern ha padecido una transición un poco forzada al pasar de un entrenador tan obsesivo en los detalles como Guardiola a uno más simplista en sus ideas como Carletto; aunque los alemanes han recuperado un poco el rumbo en las últimas semanas, no auguran el mismo estigma indestructible y soberbio de la era Guardiola y con el italiano se han mostrado un poco más humanos, por así decirlo. No sé si les baste eso para ganar la Bundesliga contra el Leipzig o la misma Champions, pero creo que todos sabemos que les sobrará para eliminar a un Arsenal que se halla estancado en una rutina y que necesita ser sacudido para salir de la misma.

Ganador: Bayern Múnich.

Benfica – Borussia Dortmund:

Tiempo de una confesión: no he visto lo suficiente al Benfica para hacer un análisis concreto de su situación actual, así que todo lo que voy a decir está basado más en investigaciones y en opiniones de terceros, ¿está bien? ¿No lo está? Bueno, ¿entonces qué hacen aquí? Hey, ¿por qué tomas tu abrigo? ¡Vuelve que no me has pagado! ¡HEY!

Como iba diciendo, el cuadro portugués está de primero en su liga y en los últimos años ha producido una amplia gama de jugadores jóvenes en su cantera que les han servido bastante bien, siendo el último de sus ventas uno de los más llamativo, Renato Sanches. Es un equipo que gusta del buen juego y que trata de tratar bien al balón. Y ya conocemos el juego del equipo de Tüchel: han evolucionado de la máquina avasalladora y metalera de Klopp a un estilo más de posesión y progresista donde la tenencia de la pelota se ha vuelto el ideario principal del club. Este año Tüchel se ha reforzado con varios jugadores jóvenes como Démbelé, Emre Mor o Guerreiro, además del retorno de Götze y experimentados (aunque todavía jóvenes) como Schürrle y Bartra.

Ganador: Dortmund (por mi falta de conocimiento del Benfica).

Atlético – Leverkusen:

El otro gran choque de estilos de esta tanda de 8vos: las murallas defensivas del Atlético contra el imberbe ataque del Leverkusen. Y aunque la eliminatoria del 2015 fue cerrada y casi imposible de observar como espectador, un servidor augura dos partidos con muchos más goles y emociones. Tómenme la palabra en esto.

Aunque sea un poco pronto para hablar y las cosas pueden cambiar rápidamente, el Atlético podría estar entrando en los últimos meses de su ciclo con Simeone y el crepúsculo de esta era, gloriosa y llena de emociones (y decepciones), ha sido cuanto menos triste para quienes han sentido un poco de identificación con este proyecto. Los críticos más duros dicen que el entrenador argentino se ha quedado mentalmente en Milán y que ya no tiene la energía de otrora para impulsar a su equipo tras las dos finales de Champions perdidas; hay quienes dicen que se ha perdido la identidad del cuatrivote, la pelota parada y la solidez defensiva; y hay quienes, menos radicales en su discurso, dicen que a todo ciclo le llega su fin y no suele ser bonito. Y yo concuerdo con este último; pocos se acuerdan que el último año de Guardiola en el Barcelona consistió en solamente ganar una Copa del Rey y dejando un deterioro importante en el juego del Barcelona. Creo que el Atlético pasa por un momento similar donde las ideas como la motivación se han ido desgastando hasta su invariable final: Simeone dejando el Atlético al final de esta temporada.

Y en cuanto al Leverkusen, creo que debo reconocer que se han quedado lejos de mis predicciones al comienzo de la campaña. Los alemanes no han sabido arreglar sus deficiencias defensivas de temporadas pasadas y su juego se ha visto afectado por esos episodios de inconsistencia que les ha hecho perder partidos completos. Incluso contando con uno de los mayores caudales de talento joven en toda Europa, no han sabido entablar un rendimiento estable. Me atrevería a decir que pasaron la fase de grupos porque fueron menos inconsistentes que el Tottenham (y eso es mucho decir).

Puedo ver al Atlético sacando la casta de equipo veterano en estas competiciones y ganando sudando sangre.

Ganador: Atlético de Madrid.

Si concuerdan, no concuerdan o simplemente desean opinar acerca de cualquier detalle, los espero en la sección de comentarios.

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martes, 15 de diciembre de 2015

Así lo veo, Ken: ¿Es Pablo Daniel Osvaldo una causa perdida?



“Quizás un loco era sólo una minoría de uno.”
- George Orwell, 1984.

Todo hombre carga con un pasado y con vivencias que han moldeado lo que es hoy en día. Es a través del conflicto de la injuria, el dolor de las decepciones y las asperezas de la vida misma las que nos definen como seres humanos adaptados a este complicado mundo… o al menos tratamos de adaptarnos. El mundo actual es un caos envuelto en megalomanía, agites constantes y la imperiosa necesidad de siempre estar obsesionados por algo, como si la tranquilidad fuera un concepto desdeñable en comparación del caos que son nuestras existencias hoy en día. Pero, ¿qué pasa si no nos acostumbramos al caos? ¿Si toda la algarabía, el desorden y el estrés de la vida nos agobian hasta el punto que nos quebramos y decidimos dejar de ser parte de la maquinaria, al más puro estilo de un niñito berrinchudo? Bueno, no hay que imaginarlo teniendo a Pablo Daniel Osvaldo, el adicto al caos del mundo del fútbol. Y como es costumbre al final de cada seis meses en el calendario futbolístico, el delantero ítalo argentino planea cambiar de aires por sus diferencias personales con el patrón de turno, en este caso siendo el Oporto de Portugal. El tema es que esto ya no sorprende a nadie y yo me pregunto: ¿Es simplemente un idiota o hay razones más profundas detrás de los viajes de nómada de este díscolo personaje? ¿Por qué su desadaptación constante con el entorno socio-futbolístico? ¿Es Pablo Daniel Osvaldo una causa perdida?


Busquen la carrera de Osvaldo por la vía que les parezca más sencilla –Wikipedia, vamos- y verán el nombre de equipos tan ilustres como la Fiorentina, Roma, Juventus, Southampton, Inter, Boca Juniors o sus actuales empleadores del Porto, además de unas cuantas actuaciones con la Selección Italiana. Cualquiera de nosotros mataría por una trayectoria tan importante. Es una carrera envidiable y con Osvaldo sólo la vemos como un cúmulo de oportunidades desperdiciadas. Cada parada que ha hecho ha estado plagada de desavenencias, conflictos y polémicas fuera de la cancha. En Roma es figura no grata por cabecear a un compañero y encararse con la afición; en el Soton fue un punto negro por su bajo rendimiento en una de las mejores campañas en la historia del club y siendo un fichaje record del club; en la Juventus pasó sin pena ni gloria; en el Inter se auto expulsó las de tierras lombardas tras un encontronazo con la directiva y el igualmente polémico Mauro Icardi. Y ahora, en el gigante portugués, donde casi no ha visto acción, maquina un más que posible retorno a su amado Boca Juniors, club del que es hincha y en el que se fue por la puerta de atrás debido a la falta de fondos en su momento para mantener su pase. Todas estas trifulcas e injurias solamente ennegrecen a un individuo que, controversias aparte, es un muy buen futbolista: tiene velocidad, cabezazo, sabe usar ambos pies y es inteligente para moverse en el área rival. En sus escasos instantes de consistencia ha demostrado sus galones de calidad; pero nunca ha tenido la suficiente madurez para perdurar en alguna institución. Es un nómada futbolero y un hombre sin nación –no pertenece a ningún lado.


Más allá de los campos de fútbol y toda la megalomanía que esto encarna, es difícil no sentir algo de intriga por ese personaje caótico y nocivo para su propia carrera que es el que se ha creado alrededor de Osvaldo. Con su vestimenta estrafalaria, sus múltiples tatuajes, sus lentes tan alternativos y su cabello largo, parece un doble de Johnny Depp y más un músico que un futbolista. Es un fanático irredento del Rock y en sus entrevistas siempre habla de su predilección por The Rolling Stones, Led Zeppelin o Pink Floyd –incluso tiene tatuado las portadas de The Wall y The Dark Side of the Moon. Él mismo reconoce que tiene, y cito, “un carácter de mierda” y que la razón por la que cambia tanto de clubes es que siente que “la felicidad siempre se encuentra en otro lado”. Ha tenido tres hijos con dos mujeres distintas y ambas han compartido por la vía del Twitter la aparente actitud de infante que ostenta el otrora delantero de la Fiorentina. Estamos hablando de un hombre atrapado en la cruenta estación que representa el paso de la juventud a la adultez; ese insípido pero necesario paso para poder avanzar en esta vida –Osvaldo se halla en una encrucijada de la que no desea salir. Su personalidad irregular, su explosividad que le ha costado pasos por grandes equipos y su innegable fascinación por la locura son las características de una persona que no está totalmente a gusta con el punto en el que se encuentra y que busca aferrarse a estos arrebatos como una forma de alejarse de cualquier responsabilidad. Los cambios de clubes son eso: una válvula de escape para empezar de nuevo y no tener que asentarse en un lugar donde, invariablemente, va a tener que ejercer responsabilidades. Y eso último lo aterra a Osvaldo.


El caso del ítalo argentino es peculiar porque se ha convertido en una constante en su carrera, pero también hay que interpretar que tener diferencias en tantas estaciones de su vida futbolística ya no es una coincidencia o las vicisitudes de un jugador meramente conflictivo –es algo que parece consciente. Existen rumores e historias que dicen que su éxodo de clubes como la Roma o el Southampton, entidades en las que cabeceó a un jugador de cada equipo, fueron maquinados por su persona porque ya no se sentía a gusto. Todo esto no son más que soluciones temporales, salidas atropelladas y la falta de valor para afrontar la realidad. Ahora puede que vuelva a Boca pero, ¿cuánto durará en el club xeneize? Cuando estuvo empezó muy bien y luego se fue desvaneciendo a medida de que sus artimañas se acentuaban. En un mundo del fútbol donde el presente es lo que importa, las idas y venidas de Osvaldo le irán pasando factura hasta el punto en que sólo ligas como la MLS, la de Qatar o la de China se interesarán en él. ¿No posee ambiciones? ¿No desea ir más allá de lo que ha logrado? ¿Cómo un jugador puede pasar por tantas instituciones de tan alto nivel y no querer asentarse? Temor a la responsabilidad, simple y llanamente. Huye acobardado porque no se siente capaz de afrontar la realidad de que le toca pasar trabajo o que debe afrontar un reto y se marcha a otra realidad donde espera que el próximo club lo consienta, como le sucedió por un ínfimo momento con su preciado Espanyol de Barcelona en la temporada 2.010/2.011. El tema es que Osvaldo no busca adaptarse al mundo; busca que el mundo se adapte a Osvaldo. Y aunque es un muy buen jugador, no es lo suficientemente talentoso para encontrar un lugar donde se le valore y se le “mima” de esa forma –Boca tampoco lo será ahora que ha regresado Tévez. Así que son patadas de ahogado, como quien dice.


Todo hombre carga con un pasado y con vivencias que han moldeado lo que es hoy en día. Pablo Daniel Osvaldo es uno de los nómadas por decreto del fútbol y no ha encontrado un lugar donde pueda explayar su juego a sus anchas por más de una temporada –y siendo sincero, un servidor no cree que ahora lo encuentre. Su regreso a Boca es más que probable; pero sólo será otra estación en una carrera intermitente e irregular. Osvaldo es una causa perdida porque él ha deseado serlo y, casi a los treinta años de edad, veo muy complicado que logre establecerse en algún lugar cuando ha quemado los pocos puentes que le quedaban. Pero necesitamos algo de narrativa, ¿verdad? Y si algo provee este fanático de los Stones es de contenido para narrar y esperaremos con ansias sus próximos conflictos para saber a dónde huirá y a dónde tratará de forjar un vínculo que él romperá deliberadamente. Como este argentino, hay muchos casos de futbolistas desadaptados a la realidad del fútbol actual y no comprende que sus problemáticas han surgido por su propia actitud, cosa que es muy probable que nunca cambie. Y eso lo vuelve la minoría de uno, como diría Orwell.

¿Creen que Osvaldo es una causa perdida? ¡Opinen!

sábado, 7 de febrero de 2015

Pasados Posibles: Ricardo Quaresma.



Todos amamos al rockero desenfrenado de encanto rebelde. Todos los hombres queremos ser él y todas las mujeres quieren estar con él. Parece existir una atracción extraña e inentendible acerca de eso. Aunque bueno, tampoco podemos catalogarlo como un gran misterio: las personas tendemos a sentir atracción de aquellos individuos que parecen romper los moldes, alterar los paradigmas y jugar con las reglas del sistema a su antojo. Es difícil no sentir interés por una persona así. Llevando este tópico a ámbitos futboleros, podemos decir que esa rebeldía es transmitida y portada por esos jugadores que no parecen estar carcomidos y resentidos por la evolución táctica de los últimos tiempos; esos pocos elegidos que sobreviven anteponiendo una gambeta descarada, un regate instintivo o la jugada del gol imposible a los típicos patrones que la gran mayoría de los “jugones”, como dicen en España para definir a un gran jugador, parecen utilizar. Pero, así como las temporadas cambian, los idilios con la rebeldía y la beligerancia tienden a disiparse con el pasar de los años hasta decaer en una época donde se mira con cierto arrepentimiento a la imprudencia con la que se vivió y uno desearía haber transitado los senderos pasados de una manera diferente, aunque esto último no sea para nada recomendable. Parafraseando a Pink Floyd: y un día te dicen que diez años están a tu espalda. Las personas vivimos por épocas, quemamos etapas, y no podemos quedarnos congelados en la eternidad vacía de un momento. La juventud eterna jamás ha existido y, en caso de que no me crean, pregúntele a quien quizás fue el mayor caudal de talento de Portugal en una generación que incluía a Cristiano Ronaldo: Ricardo Quaresma.



Mirando en retrospectiva la carrera de la estrella lusitana del Real Madrid a sus comienzos como un vigoroso y regateador extremo derecho del Sporting de Lisboa es bastante sencillo pensar que todos los ojos estaban en él, que todos sabían que su futuro era el de un Crack mundial y que el Planeta Fútbol estaría a sus pies luego de ver su técnica para pasar rivales, su regate a corto y a largo plazo y poseedor de una velocidad endemoniada. Pero muchos olvidan que por ese momento –estamos hablando del 2.003- había otro juvenil de la prolífica cantera del Sporting que sobresalía con Cristiano por las bandas –éste jugaba por la izquierda en un tándem letal- de nombre Ricardo Quaresma. Siendo casi dos años mayor que el futuro Crack portugués, Quaresma sobresalía con algunas jugadas y rasgos que eran reminiscentes a Cristian: gran velocidad, una técnica depurada y un regate brutal a la hora de pasar rivales con jugadas individuales, además de ya haber ganado una liga portuguesa en el 2.001 con apenas 17 años y siendo influyente en la consecución del título. Con una generación de oro, liderada por el gran Luis Figo, llegando a pasar por el natural cambio generacional, Quaresma y Cristiano eran tomados en alta estima para ser los próximos baluartes de su país en materia de fútbol y los más grandes equipos en Europa se batallaban las fichas de ambos. Famosa la anécdota del fichaje de Ronaldo por el Manchester United donde Sir Alex Ferguson no estaba seguro de a cuál de los dos fichar puesto que eran bastante similares y podían tener las mismas posibilidades de triunfo. Pero al final tomó la decisión correcta ya que bajo su tutela Cristiano se convertiría en uno de los jugadores más sobresalientes y excepcionales del Siglo XXI y del deporte en general. Quaresma, por el otro lado, ficharía por el Fútbol Club Barcelona ese mismo año por consejo de su agente, el reconocido Jorge Mendes –personaje clave en la historia de Ricardo- donde Frank Rijkaard comenzaba a reestructurar un equipo que llevaba años de bajo rendimiento y necesitaba de una nueva generación de jugadores para darle vuelta a esto, con Ronaldinho como principal participe y figura. Quaresma llegó como un joven prometedor, pero jamás supo rendir en los primeros partidos que empezó de titular hasta que el entrenador holandés, paulatinamente, comenzaba a perder confianza en él y a sentarlo en el banquillo en detrimento al progreso del lusitano. Eso, obviamente, menoscabó el paso de Quaresma en esa efímera etapa en el Camp Nou –duró un año- mientras que su compatriota y amigo comenzaba a ganarse el cariño y admiración de los de Old Trafford. Y es que la carrera de Quaresma, fuera en sus ínfimos altos o en sus usuales bajos, siempre se vería comparada y contrastada con la de un individuo con el que siempre se veían paralelismos, pero muy pocos notaron las vitales diferencias que explicaré más adelante.




Falto de confianza, con un juego claroscuro en Camp Barça donde las oportunidades no sobraron –su rendimiento tampoco tentaba a darle más minutos- y una lesión en la segunda mitad del año que lo privó de jugar con su selección en la Euro del 2.004 en la que eran anfitriones, el prometedor extremo retornó a su país natal ese mismo año para unirse a los recientes campeones de la Champions League, el Oporto, que habían sido desmantelados por las ventas y necesitaba de nuevos héroes. Y el héroe había arribado: Quaresma renació de sus cenizas futbolísticas el segundo que pisó suelo conocido y respiró ese aire que le era tan familiar; “el nuevo Figo”, “Harry Potter”, había llegado a la que sería su casa en los próximos cuatros años y donde en verdad se erigiría esa figura del jugador que todos los que hemos visto jugar siempre deseamos ver: un extremo vertiginoso, de ritmo trepidante y con una capacidad de regate sobrenatural que, fácilmente y cuando se lo proponía, lo posicionaba en la cúpula de los grandes del deporte. No soy fanático de los típicos videos compilatorios de Youtube, pero les invito a ver los de Quaresma en su primera etapa en el Porto: en el Do Dragao, se vio al mejor Quaresma como el jugador más talentoso y determinante de la Súper Liga con una diferencia más que marcada; ahí quedan sus jugadas y sus goles para la más que eterna y preciosa eternidad –en especial ese golazo al Benfica en el 2.006 y donde el “Mustang” –apodado así por su velocidad y despliegue sagaz- dictó cátedra en más de una ocasión. Aún recuerdo con nostalgia su clásica “trivela” que era una pegada con el interior de su pie derecho que tomaba fuera de posición a los arqueros rivales para unos goles soberbios. No faltaban los partidos en la Champions League y ahí mostraba que ya no estaba atascado en cuanto a rendimiento se refiere como en su época del Barcelona y en el 2.008 daría el salto al Inter de Milán, equipo que acaba de contratar a José Mourinho como entrenador y venía de un tricampeonato de la Serie A. Una vez más, la mano de Jorge Mendes tomaría lugar y lo llevaría a Italia cuando el extremo deseaba jugar en el Real Madrid o en el rival de la ciudad, el Atlético, en el que era el mejor momento de su carrera y la decisión que tomara sería clave para su futuro. Pero los fantasmas de aquel pasado tortuoso con el Barcelona se alzarían una vez más y “Harry Potter” comenzaría a disiparse hasta ser una sombra opaca y lamentable del fenómeno que conquistó Portugal con facilidad; no supo adaptarse a las demandas tácticas de Mou que le pedía que retrocediera para involucrarse más con los planteamientos defensivos del equipo, pero no estaba en la naturaleza de un jugador cuyo rol era el de atacar, desestabilizar defensas y driblar en espacios cortos y largos. Era una versión de fútbol campo de un jugador callejero y eso era la antítesis de lo que un entrenador tan metódico y aferrado a sus preceptos como Mourinho buscaba. Luego llegaría una cesión al Chelsea en Enero de 2.009, pero Scolari, el entrenador brasileño que lo había pedido, fue despedido a los días de su contratación y su reemplazo, el excelso Guus Hidink, no lo tomaría mucho en cuenta. Volvería al Inter la siguiente temporada y, aunque su equipo ganaría un Triplete histórico, no lo usarían mucho hasta venderlo a la temporada siguiente al Besiktas de Turquía. La suerte estaba echada: Ricardo Quaresma estaba en el fondo del abismo y el que iba a ser un ídolo, el que iba a conquistar masas y el que iba a convertirse en un símbolo para toda una generación, no fue más que el ídolo de una minoría.


No debió ser para nada sencillo para él cuando se fue a los Emiratos Árabes para jugar con el Al-Ahli, equipo donde declararía abiertamente que no conocía y que se unió por dinero, luego de una larga y tendida disputa con la directiva del club turco además de manipulación del mencionado Mendes para que se fuera a los Emiratos- y contemplar a su otrora compañero de equipo Cristiano Ronaldo –además de amigo personal- cosechar triunfo tras triunfo con el Manchester y el Madrid como una estrella refulgente que no paraba de brillar en la noche más oscura mientras que la suya parecía apagarse hasta el punto de ser una cascara del jugador que una vez fue y una ilusión risible de lo que pudo haber sido. Y, como todos los Cracks que no cumplieron las expectativas, Quaresma contempla al culpable de su desahuciada carrera cada vez que postra su mirada en el espejo –él es el principal responsable de no haber cosechado los éxitos en una carrera que es efímera por ley y donde los merecimientos no existen y sólo triunfa el que más haya trabajado para ello; en un mundo “meritocrático”, el “Mustang” no comprendió, a diferencia de CR7, que tenía que readaptarse a lo que le pedían y que su estilo afilado y hermosamente peligroso debían ser momentos precisos y no la norma. No supo entender que debía trabajar más en otros aspectos de su juego –algo que su colega sí comprendió y lo convirtió en un goleador voraz. Tal vez exagero con él y tal vez estoy enalteciendo el potencial de un jugador que quizá, siendo perfectamente cándido con el lector, no tenía el nivel para llegar a las grandes ligas y conquistar Europa. Pero, ¿qué puedo decir al respecto? Pocos jugadores he visto en mi vida como aficionado a este deporte que me dejen a la expectativa y al borde del asiento esperando a ver qué hace. Eso hace falta estos días, ¿no creen?



Pero, ¿saben qué es lo más interesante de esta historia? Que en Enero de 2.014, despediría a Jorge Mendes para tomar las riendas de su destino y volvería a fichar por su querido Oporto y un servidor podría volver a verlo jugar luego de haberle perdido la pista hace unos cuantos años. Y la brillantez y el talento seguían ahí intactos: la técnica exquisita, las “trivelas” memorables y ese estilo tan singular que ni los mejores extremos pueden copiar puesto que es un orfebrería nacida de la calle y no de los campos. El hincha del fútbol es un romántico empedernido y ahí estuvieron los hinchas del Porto brindándole el cariño y el apoyo que tal vez nunca recibió en otros clubes y que hizo mella en su confianza. Ahora lo veo jugar y hasta se barre; se le ve más combativo e incluso es ahora, a sus 31 años, un líder de vestuario para un equipo portugués bastante joven y donde él debe hacerles entender que, si no aprovechan y se dedican, todas las promesas que se hicieron con tu nombre se disiparán y el que quedará para pagar las deudas serás tú. La vida es un cofre de misterios oscuros y nunca sabremos lo que pudo haber sido de Quaresma con un poco más de dedicación o si su agente no hubiera sido tan influyente en su destino, pero ahí sigue en la Súper Liga portuguesa deleitando al presente con sus gambetas, con sus regates y mostrando los retazos que quedan de su carrera para el único equipo que supo defender. Lo que vi yo fue a un jugador que, cuando le ha dado la reverenda gana, hace lo que se propone en el campo con una facilidad pasmosa y demuestra que lo suyo no es trabajo ni dedicación, sino que es poseedor de un talento sin parangón y que incluso el propio siete del Madrid, ni en sus mejores días en el United, podría igualar. Así de seguro estoy de lo mucho que prometía Quaresma, pero en la vida no se consigue gloria a base de brillantez cruda y mal direccionada. Muy atrás quedó el hermano perdido de Cristiano Ronaldo y es una lástima contemplar que tanto talento fuera desperdiciado, pero en la infinidad de oscuras realidades que circunden este mundo, ésta no es más que una raya más para un tigre. Les recomiendo seguir sus partidos con el Porto estos días que está en muy buen nivel. Como anécdota, puedo decir que hace unas semanas estaba viendo un partido del Porto y mi hermano mayor acababa de llegar del trabajo. Se me acerca y me pregunta: “¿Quaresma está jugando?” y yo le digo que no. Se voltea y responde: “¿Entonces para qué vamos a ver el partido?”. Ya saben lo que dicen: rockero viejo nunca muere.