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sábado, 24 de septiembre de 2016

Así lo veo, Ken: El Mónaco y el arte de sobrevivir.



“Podemos derrumbarnos y alzarnos como imperios.”
-          Rush, Force Ten.

Un estigma del fútbol moderno es la búsqueda constante del resultado inmediato. Seamos sinceros: hoy en día, en el fútbol de alto nivel, no hay lugar para los proyectos a largo plazo. O al menos se han convertido en una rareza. En fin, en una sociedad futbolística donde cada vez más imperan en las altas esferas del deporte el cortoplacismo, la impaciencia y la inversión multimillonaria para conseguir resultados, la planificación con miras al futuro y la dedicación para con las bases juveniles se ha convertido en un concepto de segundo y hasta tercer plano. Los grandes no tienen tiempo para eso; lo importante es el ahora y el futuro se antoja muy distante, ¿no es así? ¡Hay que ganarlo todo ahora o estamos jodidos!

En esa línea ideológica, es entendible que cuando un magnate ruso como Dmitry Rybolovlev adquirió al AS Mónaco en 2011, éste decidiera invertir en el equipo. Luego de un par de años en la segunda división, el equipo del principado invirtió a lo grande en su regreso a la Ligue 1 en el 2013. Jugadores como Radamel Falcao, James Rodríguez, Ricardo Carvalho, Jeremy Toulalan, Dimitar Berbatov o Joao Moutinho se engalanaron con el blanco y rojo del Mónaco, congregando a la afición con un equipo que prometía, a priori, hacer tambalear la oligarquía del Paris Saint Germain. Pero el sueño duró un mero año. Debido a las regulaciones del Fair Play Financiero, el binomio colombiano de James y Falcao dejaron el club para irse al Real Madrid y Manchester United, respectivamente, obligando al club a adoptar otra filosofía donde la inversión en talento joven era la norma. El concepto de grandes contrataciones implementado por los dueños árabes en el PSG no tuvo la misma efectividad en Mónaco por motivo de los altos impuestos que debe pagar el club en esa área; simplemente no era un modelo sostenible.


Claudio Ranieri fue destituido en el 2014 y entró Leonardo Jardim, que venía del Sporting de Lisboa en Portugal y que su mayor logro como entrenador había sido un título de liga en Grecia con el Olympiacos. Realmente, muy pocos apostaban por el entrenador lusitano de origen venezolano en la susodicha época de “vacas flacas” del club monegasco, pero la institución supo rehacerse de sus cenizas a través de un modelo de gestión diametralmente opuesto a lo que se habían planteado con la contratación de grandes estrellas. En lugar de desembolsar cantidades millonarias en figuras asentadas, decidieron abogar por las contrataciones y desarrollo del talento joven, resultando en un equipo imberbe, contragolpeador e interesante como el que ganó en el estadio del Arsenal en 8vos de la UEFA Champions League, dando a conocer a jugadores como Fabinho (aún en el club), Kurzawa (ahora en el PSG), Martial (Manchester United), Kondogbia (Inter) o Carrasco (Atlético de Madrid). Este equipo supo mantenerse competitivo en su liga y en los torneos internacionales en la campaña 14/15, pero la alegría sería corta por las marchas de los jugadores acotados en el mercado de verano posterior. ¿A dónde podía ir el Mónaco ahora? Su siguiente temporada, la del año pasada, probó ser un periodo de transición para la plantilla y el entrenador, consiguiendo resultados agridulces, pero atisbando el Santo Grial para cualquier equipo que no se llame Paris Saint Germain en Francia: la UEFA Champions League.

Los del Mónaco eliminaron al Villarreal en la fase previa de la máxima competición europea y entraron en la fase de grupos con un equipo bastante prometedor de jugadores que ya han comenzado con el pie derecho en esta campaña; el día de hoy han recuperado el liderato momentáneo de las manos del Niza –otro club de excelente gestión del cual espero hablar próximamente-, derrotando dos a uno al Angers. Entre sus mejores partidos en esta temporada naciente podemos resaltar el baile táctico que le dieron al PSG con una contundente victoria tres a uno en el principado y un golpe en la mesa contra el Tottenham Hotspurs en la Champions, jugando en el mismísimo Wembley, por dos a uno. Haciendo un mercado con fichajes poco rutilantes, pero efectivos (Glik, De Sanctis, Sidibé y el retorno de Falcao) y manteniendo una base de jóvenes prometedores (Bakayoko, Lemar, Adama Traoré, Gabriel Boschilia) y jugadores ya asentados en el club (Germain, Dirar, Carrillo, Moutinho, Fabinho y Subasic), el Mónaco ahora ostenta una plantilla engranada, con un entrenador que está en su tercer término con el club y con los suficientes recursos para enfrentar a cualquiera y complicarlo. El Mónaco no es el Dream Team de Cruyff, pero ninguno rival, por más fuerte que sea, deberá tomarlos a la ligera porque ellos se crecen en estos escenarios.


Si vamos área por área, he de decir que la portería está más que bien cubierta con tal vez el mejor portero de la Ligue 1 como Danijel Subasic, quien es un seguro de vida bajo los tres palos, siguiendo los clichés del fútbol. Su suplente, Morgan De Sanctis, quien vino como agente libre tras su paso por la Roma, cuenta con un amplio bagaje de experiencia y está a la altura de las circunstancias si se le necesita. La defensa podría referirse como su zona más débil, pero aún así destaca la contratación del defensor polaco Kamil Glik del Torino por unos meros 11 millones de Euros –una nimiedad hoy en día en este mercado-, quien fue uno de los mejores centrales de la Serie A y que ya ejerce su estilo abrasivo, agresivo y contundente como líder de la zaga monegasca, apagando incendios cuando el equipo debe mantener sus ventajas (y también cuando no, por supuesto. El brasileño Jemerson, fichado también este año, a su corta edad, ya ha probado ser un buen compañero para el gladiador polaco. Los laterales destacan primero que nada por la transición de una de sus figuras, el brasileño Fabinho, al centro del campo, dando lugar al italiano Raggi –que lleva en el club desde sus tiempos en segunda- por la derecha mientras Sidibé, traído del Lille y que casi ficha por el Arsenal, hace las veces de lateral izquierdo. Los equipos de Jardim han mostrado siempre solidez defensiva, pero esta temporada han tenido que pulir ciertos aspectos en sus automatismos en esa área, como se comprobó en su derrota cuatro a cero contra el Niza de Balotelli.


El mediocampo es un sector donde el equipo no cuenta con muchos recursos, pero se han mostrado solidos gracias al balance que otorgan sus mediocampistas. La transición de Fabinho del lateral al centro ha concedido más libertades a Joao Moutinho para conducir al equipo con libertad, convirtiéndose en el motor y corazón del equipo, además del más experimentado entre casi toda la plantilla. El parisino Tiemoué Bakayoko es un mediocentro portentoso y contundente en la línea de Patrick Vieira, Paul Pogba o Yaya Touré; un futbolista industrial, con una potencia física indiscutible y con un buen manejo del balón, pero que debe mejorar su distribución –después de todo, sólo tiene 22 años. El enganche per sé del club sería el talentoso Bernardo Silva, quien ya es codiciado por muchos grandes y dispone de una clase y una visión de juego que ya lo plantea como un distinto para el club. Y arriba, en la delantera, se cuentan con las variantes de un Radamel Falcao que debe demostrar, de una vez por todas, que ha superado sus problemas de lesión, un jugadorazo como Thomas Lemar –muy en las líneas de Anthony Martial-, un gran delantero centro como Valere Germain y Nabil Dirar, quien es uno de los que más tiempo lleva en el club, además de Guido Carrillo, que ha quedado en una suerte de segundo plano.

El conjunto del entrenador portugués se basa en el contragolpe y en la alta presión, guardando reminiscencias con lo hecho por el Atlético de Madrid de Simeone en los últimos tiempos. En campañas pasadas habían pasado problemáticas contra los rivales más pequeños por no saber adaptarse a otros estilos, pero ha sabido transmutar a una vertiente más ofensiva en esta campaña cuando deben ser el protagonista del partido. Además de eso, han sabido mantener la viveza táctica para superar a equipos más fuertes como el Tottenham o el PSG. Eso no cambia el hecho de que no supieron reaccionar contra el Niza, donde todas sus falencias defensivas se vieron expuestas en toda su gloria.

El inicio de temporada ha sido promisorio para el Mónaco, tomando en consideración la irregularidad del Lyon bajo Genesio y el hecho del que PSG con Emery aún no termina de carburar. Lo más probable es que ambos equipos obtengan algo de regularidad y puedan recuperar las primeras posiciones, pero por el momento, el cielo es el límite para los de blanco y rojo. Leonardo Jardim y la directiva merecen reconocimiento por haberse desprendido de tanto estrellas como de sus mejores promesas, haber obtenido una ganancia monetaria importante y estructurar un equipo altamente competitivo con un entendimiento táctico que no tiene mucho que envidiarle a los grandes. Les recomiendo que vean a este equipo y presten atención a sus baluartes que aquí hay calidad y futuro –escucharemos muchas cosas buenas de estos muchachos en los próximos meses.

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miércoles, 31 de agosto de 2016

Zona Cafetera: ¿Omar Pérez debe retirarse del fútbol?



Este artículo es de la autoría de Yeison Plazas, como todos en esta categoría.

Después del partido contra River Plate en la final de la Recopa Suramericana, en los medios locales se debate si el gran ídolo Cardenal debe dar un paso al costado y retirarse del fútbol. En este espacio analizaremos, puntada por puntada, la actualidad de Omar.

Si bien llegó a Santa Fe en el 2009, el “pelado” ya tenía un recorrido importante en el medio local e internacional; era reconocido por su jugar y buen pie. Pero en Santa Fe ocurrió algo que no pasó cuando estuvo en sus equipos anteriores: se convirtió en un líder, el comandante de una banda la cual le dio las grandes proezas al Expreso Rojo.


En el 2012, de la mano de un técnico poco conocido como Wilson Gutiérrez, logran la ansiada estrella, la número 7; esa tan esquiva para muchos, se rompe una sequía de 37 años sin títulos y se gana el corazón de los hinchas. Omar ya no era un jugador del montón: se convierte en una institución, sin desvalorar el trabajo de los sus compañeros porque todos en el plantel aportaron para la consecución de ese título.

Y en lo personal puedo decir, sin ser fanático de Santa Fe, que me puse feliz porque admiro la entereza de sus hinchas; en juego, esta versión del equipo se disfrutaba viéndolo; había entrega y corazón pero también buen toque.

Pasaron los años, llega Gustavo Costas como técnico y bajo la dirección de este timonel, Omar se vuelve más intenso, con sus años encima ya pero su calidad seguía intacta y en el 2014 llega la octava estrella, en donde la figura fue el ‘10’ en un partido contra Independiente Medellín donde Santa Fe fue el amo y señor. Internacionalmente, Santa Fe se vuelve importante, con grandes participaciones en la Copa Libertadores, una semifinal en el 2013 donde faltó la moneda para el peso para llegar a la final y la consecución de la Copa Suramericana el año pasado -en toda esta época gloriosa hizo parte Omar.

Teniendo en cuenta que en la Suramericana 2015 tuvo un bajón, las lesiones hicieron de las suyas, su edad se estaba manifestando y en el planteamiento de Gerardo “Pelusso” Omar no cabía, porque éste era más conservador, su estilo de juego no era explosivo y así le dio resultados.


Solo le reprocho algo a Omar y es la salida de Pelusso. Él debía reconocer que no estaba a punto y, por más líder que sea, no merecía ser titular; pero aún así convocó a un gran sector de la hinchada y logró que se le viniera encima a Pelusso. Lo peor de todo es que fue en un mal momento, porque Santa Fe prometía una gran Libertadores, debido a esta salida, el proceso se rompió, quedó el “líder” con su pataleta y apoyo del Presidente de la institución, el doctor Cesar Pastrana, con una disculpa que se queda, pero no aportó nada y Santa Fe queda eliminado de la Libertadores en primera ronda.

De ahí en adelante, no se pone a punto, a pesar que Alexis García le depositó su confianza y lo puso en varios partidos de titular, pero Omar no era el mismo: se veía lento, sin juego; le abono que entrega sí tiene y ama a Santa Fe, incluso siendo hincha de Boca porque él lo ha manifestado.

En la nueva era de Costas, al llegar, el técnico argentino dice que va a utilizar a Omar; que confía en él para su proyecto, le da ese valor fundamental de ser líder para la nueva camada del Expreso, pero en el último partido contra River lo evidenciado: Omar no da pie con bola.

No sé si sea precipitado de hablar de un retiro. ¿Qué pasará en la cabeza del jugador? En parte hay que entender la presión que tiene bajo sus hombros, la hinchada, el cuerpo técnico y la prensa le pide resultados.


Pero los ídolos deben tener tacto. Ya consiguió grandes cosas con Santa Fe, tiene un respeto por toda la afición y puede tomar tres caminos: ponerse a punto porque tiene 35 años y puede dar fútbol (la edad no es un limitante) y tiene algo importante que apoyo de Costas; cambiar de aires y ser fichado por otro equipo; o lo planteado por la prensa que lo condena a su retiro.

Sólo espero que la hinchada Cardenal -porque sé que es agradecida- lo apoye sin importar el camino que tome; si es su despido, llenen el estadio y denle ese reconocimiento que se merece porque Omar Pérez está al nivel incluso de un Alfonso Cañón. Si se va para otro equipo no lo traten de mercenario o si se queda, y toma la decisión de mejorar, apoyarlo y tenerle paciencia.

Por último, un saludo a la hinchada del León y el debate está abierto: ¿Ustedes qué piensan? ¿Qué camino debe tomar Omar Pérez?

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jueves, 25 de agosto de 2016

Así lo veo, Ken: El Bayer Leverkusen, ¿el caballo negro de la Bundesliga?



“Caminando al lado de la muerte, el diablo se burla de cada uno de sus pasos.”
-          Led Zeppelin, No Quarter.

He de decir que desde que puedo recordar me han encantado las historias de aquellos que han sufrido bastante, que suelen llevarse las peores partes de lo que puede ofrecer la vida y quienes en muchas ocasiones deben probar amargas lágrimas de decepción. Los llamados “perdedores”. No sé por qué; tal vez me identifico; tal vez porque encuentro una cierta belleza y apreciación hacia aquellos que sufren derrota tras derrota y siguen ahí, exitosos o no, triunfantes o abatidos, dando guerra. En el fútbol me suele pasar eso y cuando estoy viendo partidos donde no juega mi equipo suelo abogar por aquellos que tienen esa etiqueta de underdog y que representan ese cuadro pardo, tal vez un poco desdichado, y que está ahí para quizás solamente hacer las cosas interesantes. Para generar un poco de caos en un orden que, siendo sinceros, nos aburre. Son esos equipos los que le dan ese toque de distinción y adrenalina a los torneos; son ellos, tan caóticos y tan peculiares en sus corazones de obvia naturaleza autodestructiva, los que rompen los paradigmas para entregarnos esos meses y hasta años de disfrute (y de frustraciones) que se graban en nuestras mentes.


Bueno, luego de todo lo expuesto, estoy seguro que ya les hice pensar a cada uno de ustedes en un equipo en específico y en este caso nos toca hablar de uno que engloba todas esas idiosincrasias: el Bayer Leverkusen. Aunque recientemente han ascendido un poco en los escalones del fútbol germano y, por qué no, el europeo, las “Aspirinas” son un elenco que siempre ha sido batallador, que ha tenido largos pasajes pasándola mal en los diferentes niveles del balompié germano y que conoce muy bien las sensaciones de quedarse corto en los momentos importantes, como su triple sub-campeonato -segundo en la Bundelisga y sub-campeón de la Pokkal y la Champions- del 2002 lo demuestra. A pesar de esa supuesta nuble negra que siempre ha defenestrado el devenir del club, los detractores de las fortunas del equipo que ha hecho que los apoden como “Bayer Neverkusen” o el simple y mundano hecho de que no han conseguido títulos en los últimos tiempo, este equipo de rojo y negro ha entablado, gracias a ser fieles a un proyecto serio y trabajado, el mejor plantel desde aquel del 2002 que perdería contra el Madrid y la vólea de Zidane –aquel cuadro mágico con Lucio, Ballack, Berbatov o Zé Roberto, dejándome a varios en el tintero. Este Bayer tiene el potencial para emular a esos héroes caídos en desgracia futbolística y dar esa máxima alegría a través de su juego exuberante, agresivo y lleno de adrenalina; un elenco que dispone de talento imberbe y experiencia vigente. ¿Puede el Bayer Leverkusen ser el cabello negro de la Bundesliga y destronar al binomio Dortmund/Bayern?

El club alemán fue uno de los equipos más interesantes y entretenidos que se podían ver en la Bundesliga el año pasado; el estilo de juego electrizante y, por momentos, embriagador de los de Schmidt les hizo ganar popularidad y voltear miradas durante la campaña previa donde, después de un comienzo tambaleante en el que una defensa irregular y las lesiones no les daban respiro, supieron ganarse la tercera plaza detrás de los titanes del Bayern y el Dortmund y garantizar un pase directo a la UEFA Champions League, traduciéndose, por supuesto, en más ingresos para las arcas crecientes del club. Para dimensionar esto último, se los pondré así: en la jornada 25 estaban de 8vos y a partir de ahí fueron el segundo equipo que más puntos hizo detrás de los de Múnich (y éstos solo hicieron un punto más) desde esa jornada. Jugadores como Javier Hernández, Julian Brandt, Kalim Bellarabi, Bernd Leno o Jonathan Tah fueron algunas de las estrellas de la liga el año pasado y supieron impresionar a propios y a extraños debido a un juego de contragolpe que guarda fuertes reminiscencias con el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp antes de su abrupto final. Con muchos equipos de la naturaleza de estos germanos sucede que luego de una campaña de este nivel, sus mejores futbolistas son vendidos a clubes de gran poder económico; en este caso no fue así y los del Bay Arena, dejando de lado la marcha del eficiente mediocampista Christoph Kramer –a quien tal vez recuerden por haber perdido la consciencia tras un choque con Manuel Neuer en la final de la Copa del Mundo en Brasil-, el plantel se mantiene con sus mejores intérpretes y con un par de incorporaciones que pueden significar esa mejoría sustancial para batallar por el título.


Si nos enfocamos en el plantel que ostenta el club, hay que partir de su portería: Bernd Leno es uno de los arqueros en ascenso del fútbol mundial y si no fuera por Neuer, probablemente ya sería el titular de la selección alemana. Es, en cierta forma, quizás el mejor jugador de la plantilla y un bastión de seguridad para el equipo. La defensa, el Talón de Aquiles del Leverkusen desde la llegada de Schmidt, está constituida por dos centrales fuertes y de buen pie como son Omer Toprak y Jonathan Tah –además de contar en la banca con el experimentado Kyriakos Papadopoulos, con quien muchas veces alternan la titularidad-, un lateral izquierdo de carácter ofensivo como el brasileño Wendell –tal vez algunos madridistas lo conozcan porque en su momento sonó fuertemente para el club blanco- y el puesto del lateral derecho estará disputado por un individuo muy proclive a lesiones como Roberto Hilbert y el imberbe Tin Jedvaj. Ésta es sin dudas el área que más problemas le ha generado al equipo en las últimas dos campañas y no hay que menoscabar las posibles consecuencias que pueden padecer en esta temporada por lo mismo; el club alemán es capaz de anotar tres o cuatro goles en un partido, pero está igualmente capacitado para conceder la misma cantidad como daño colateral de su juego beligerante y abrasivo. Individualmente, todos ellos son baluartes de una calidad poco cuestionable; pero sus movimientos colectivos (como defensa) no han sido los mejores y si el equipo no se adapta mejor en el área defensiva, tal vez sacrificando un poco de verticalidad y aceleración en su ataque en pro del bien mayor (la victoria), entonces sus posibilidades en los puestos altos se pueden ver ultrajadas.


Pasando de su área más débil, pasamos a la más fuerte: el mediocampo. Tal vez la sección de su plantilla donde el Bayer despliega una exageración de talento y que sólo han sabido mejorar con el pasar de las campañas bajo la tutela de Schmidt. Kramer era un jugador con sus virtudes, nunca lo voy a discutir, pero no terminó de asentarse en el equipo de Leverkusen, a mi criterio, y su reemplazo en el centro del campo, el otrora capitán del Mainz, el austríaco Julian Baumgartlinger –sí, tuve que copiar y pegar ese apellido, ¿y qué? ¿Quiénes son ustedes para juzgarme?-, supone una mejoría en el equipo con su estilo de juego físico y agresivo que permitirá balancear al resto de sus compañeros de mediocampo y ataque puesto que se basan en la movilidad y Baumgartlinger, con sus idiosincrasias más defensivas y robustas de juego, apodado “Tarzán” por su físico y larga melena ensortijada, proporcionará un contraste importante en el mediocampo del club.


Otra opción que se maneja en la posición del mediocampista defensivo es el chileno Charles Arangüiz, campeón de las dos últimas Copas América con su país, recuperado de una lesión que lo tuvo ausente casi todo el año pasado y que es, siendo sinceros, una debilidad personal de un servidor. El exjugador del Internacional de Porto Alegre aportaría más juego y precisión en los pases que Baumgartlinger –en la Copa América Centenario tuvo uno de los porcentajes de pases completados más altos de la competición-; pero su juego radica más en ser un box to box: un volante mixto que realiza idas y venidas de un área a otra y su potencial se vería desperdiciado jugando en el puesto más defensivo del medio (además de que aunque puede hacer un trabajo ahí, no siente tanto la posición). En las posiciones más adelantadas se tiene a Kevin Kampl, quien ha subido bastante su nivel desde su llegada al club; Lars Bender, capitán del club y que retorna al mismo tras una buena actuación con Alemania en los Olímpicos de Río este verano; y, por último, a Hakan Calhanoglu, el famosísimo cobrador de tiros libres, quien ya ha pasado su etapa de promesa y es un jugador hecho y derecho. Es un centro del campo que se vislumbra variado, sólido y capaz de adaptarse a diferentes situaciones en un partido; si Schmidt utiliza a este sequito de mediocentros a sus anchas, permitiéndose alternar entre sus ya clásicos 4-2-3-1/4-4-1-1 y tal vez optando en algunos pasajes de la temporada por un 4-3-3 –un trivote Baumgartlinger/Arangüiz/Kampl puede llegar a ser un prospecto interesante- para mantener la posesión del balón, puede generarle muchos dividendos en un año tan extenso y donde deben jugar tres competiciones con (relativa) responsabilidad a rendir.


En lo que concierne a los mediocampistas ofensivos y a los extremos, presenciamos una vez más una abundancia de recursos que raya en lo genial, si consideramos que el Leverkusen no es un equipo grande de Europa y que, gracias a un programa de scouting fenomenal, ha sabido agenciarse una plétora de talento joven que cualquier equipo quisiera tener. Julian Brandt, el precoz extremo alemán, se está erigiendo como uno de los prospectos jóvenes más excitantes del Viejo Continente y este año debería significar otra consolidación para su estrella ascendente; Bellarabi ha hecho suya una de las bandas del Bay Arena, es una de las principales fuentes de generación ofensiva del club y debería ser uno de los pocos jugadores que podremos ver con seguridad en el once titular este fin de semana en el debut liguero; Mehmedi también es un activo importante del equipo y, junto a la posible inclusión de Hakan Calhanoglu, quien puede jugar un poco más adelantado como una suerte de enganche, no deberían tener problemas de creación de juego –reitero, éste es un plantel altamente completo.


Finalmente, hemos arribado a la zona de los delanteros. Aunque la primera campaña de Javier Hernández en la Bundesliga fue bastante buena y debería poder replicar su forma si el club mantiene su línea estilística –hay que recordar que el juego del mexicano se basa en el movimiento sin balón y en el servicio que le provean-, Rudi Vöeller, legenda del fútbol alemán y director deportivo del Bayer, no escatimó en gastos para hacerse, por 20 millones de Euros, con los servicios de Kevin Volland, el joven delantero estrella del Hoffenheim. Aunque tal vez sea desconocido para la gran mayoría del público, Volland ha sido uno de los mayores talentos que han surgido de la Bundesliga en los últimos años y deberá tomar este traspaso como su momento para dar a conocer al mundo su velocidad, explosividad y capacidad individual; puede significar una carta de triunfo para el Leverkusen. Si estos dos jugadores pueden entenderse en la cancha, grandes cosas pueden pasar en el Bay Arena. Aunado a ellos dos, el experimentado ícono de la institución, el inoxidable Stefan Kiessling, a sus 32 años de edad ya no es lo que era y aunque ha sido un pozo casi inagotable de goles desde su arribo en el 2006, no dispondrá de muchos minutos en esta campaña; es en estos momentos donde su experiencia, su sapiencia en la cancha y su interminable sacrificio servirán para servir de ejemplo y líder entre un cúmulo de jugadores que, en su mayoría, son bastante jóvenes.

Y hay que hacer énfasis en la juventud: el Bayer Leverkusen cuenta con uno de los planteles más jóvenes de la Bundesliga –cosa que no es fácil- y que ya lleva un par de campañas asentándose puesto que el núcleo se ha mantenido y se han ido agregando piezas que han mejorado lo que ya se tenía. Roger Schmidt, uno de los entrenadores más infravalorados del espectro europeo, ha instaurado en el equipo una mentalidad de juego agresivo, de ritmo acelerado y que se basa en la recuperación de la pelota para, posteriormente, proceder a realizar una transición rápido a un toque para golpear al contrario con un contraataque feroz. El Bayer Leverkusen se basa en atosigar al rival cuando éstos ostentan la pelota, obligándolo a cometer errores mediante una presión asfixiante y comenzando la misma desde el área de la oposición; esto demanda un gran esfuerzo físico por parte de los jugadores y cada año ha supuesto una mejora sustantiva en relación con el anterior; se puede teorizar que esta campaña supondrá la consolidación de la idea de Schmidt y sabremos si la misma le alcanza para la cima.


Ciertamente, leo lo que he escrito y el Leverkusen parece la segunda venida del Milan de Sacchi, ¿verdad? Pues ellos también tienen sus defectos: el tema de la defensa ya lo he abordado y es el punto débil de un equipo que se basa en su potencial ofensivo (que no es poco, lo reconozco) y que muchas veces peca de inocente por no saber cerrar los partidos; son capaces de realizar un partidazo contra el Bayern Múnich y luego tener que remontar un tres a cero contra el Ausburg, así que muchas veces uno no sabe con cuál Leverkusen uno se va a encontrar el día del partido. Es un tema de consistencia y de confianza; como mencioné al comienzo del artículo, el Bayer y su naturaleza autodestructiva en momentos de alta presión es casi legendaria en este punto; es un aspecto que, créanlo o no, será su mayor obstáculo para convertir el binomio Dortmund/Bayern en un trinomio. Aquí ya no se trata, quizás, de un tópico futbolístico –ahí creo que el Leverkusen no deberle temerle a nadie en la Bundesliga, si saben usar sus cartas-; es un tópico psicológico y donde las mentes, siempre tan proclives a quebrarse cuando la cosa se pone difícil, deberán mantenerse estables. Es por un elemento muchas ninguneado como éste que equipos como el Bayern, Real Madrid, Barcelona e incluso el PSG en Francia ganan antes de siquiera entrar en la cancha. Es por esto que el Leverkusen puede o no puede ganar la Bundesliga.

¿Les alcanzará? ¿Podrán romper la tiranía bávara y, por qué no, sus propios demonios internos para establecerse como el tercer poder de la liga alemana? Bueno, por algo estoy escribiendo este artículo, ¿no? El Bayer Leverkusen cuenta con un plantel establecido, con un cierto bagaje de experiencia juntos, con una riqueza de talento que no le envidia nada a nadie y con un entrenador que ha aplicado una idea de juego que recientemente ha dado sus frutos en Alemania (Klopp en el Dortmund; Heynckes en el Bayern; Löw con Alemania). Como he dicho antes, siempre abogo por las sorpresas y pienso que aquí, en el Bay Arena, se ha estado fraguando algo muy especial y que no debe ser ignorado por nadie. Así que solo les diré: volteen la mirada a la ciudad de Leverkusen… ahí les espera un caballo negro.

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